ClimbingLaboratori https://climbinglaboratori.com Investigación y Entrenamiento Escalada Sun, 09 Aug 2026 17:48:32 +0000 es hourly 1 CRESTA DE LLOSÁS A UNA MANO https://climbinglaboratori.com/cresta-de-llosas-a-una-mano/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=cresta-de-llosas-a-una-mano https://climbinglaboratori.com/cresta-de-llosas-a-una-mano/#respond Sun, 09 Aug 2026 16:08:38 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=5041 Tras posponer la actividad por la meteo (que finalmente no fue para tanto) y tener que hacer una kilometrada en sustitución, nos dirigimos (otra vez) hacia Coronas con intención de hacer la cresta de Llosás y, quizá, finalizar las subidas clásicas al Aneto (lo cual me da absolutamente igual). PREPARATIVOS Planteaba hacer la cresta con […]

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Tras posponer la actividad por la meteo (que finalmente no fue para tanto) y tener que hacer una kilometrada en sustitución, nos dirigimos (otra vez) hacia Coronas con intención de hacer la cresta de Llosás y, quizá, finalizar las subidas clásicas al Aneto (lo cual me da absolutamente igual).

En las repisas de abajo de la brecha superior por donde finalizamos la cresta. 2/3 fuets ingeridos.

PREPARATIVOS

Planteaba hacer la cresta con Sofía, ya que subía a Benasque después de pasar unos días con sus colegas en la playa, pero como Isaac me dice si me apetecía darle a la cresta para que practicase la cuerda corta, unifico el plan porque a todas nos parece bien y tiene pinta de buen día de disfrute.

Preparo todo el material que me toca y estudio bien las reseñas (los rapeles, más bien). Sofía me dice el día de antes que le ha bajado la regla así que irá cambiándose de tampón. Mejor, así Isaac y yo podremos llevar pañal para mearnos encima e integrar a Sofía en la cordada.

Fuera de bromas, durante la cresta pensamos que lo del pañal no es una mala idea para vigoréxicos. Habría que estudiar bien las posibles rozaduras que te haría y comprobar el ratio comodidad/heridas. Quizá alguna marca buena lo haya pensado; igual ArcTeryx.

APROXIMACIÓN A LA CRESTA DE LLOSÁS

Nos levantamos Sofía y yo en la furgoneta madrugando bastante. Voy preparando el desayuno sin remolonear ni un minuto (al menos yo, jeje). Comemos tranquilos todavía porque Isaac me escribe que justo está saliendo de Boltaña y es, aproximadamente, 1 horita de viaje.

Salimos dirección Senarta con un poco de fresquito y en 10 minutos estamos aparcados esperando a Isaac con el material ya preparado. Al poco, veo unas luces (que se parecen a las de un taxi) a los lejos y aparece nuestro compi así que partimos rumbo a Coronas sin más dilación.

Llegamos al Refugio de Coronas con las primeras luces del día y viramos a toda velocidad hacia los ibones de Coronas. Subimos rápido a ver si con suerte podemos librar del sol hasta la cresta, que además hace bastante calor. Yo rompí a sudar como un cerdo.

Además, comenzábamos a tener que ir con algo de prisa porque la rueda del coche de Isaac estaba pinchada, lo cual vimos al aparcar e íbamos a tener que (mínimo) cambiarla por la de repuesto sino también arreglar la original.

Andamos y en hora y media o poco más, estamos casi a pie de canal de acceso a la Cresta de Llosás, también llamada Brecha Inferior. Es bastante evidente la entrada. Tiene como dos conos o canales, entrar por la de la izquierda. Nosotros vimos a lo lejos una cordada de 3 personas subiendo así que tuvimos fácil identificar el acceso.

Al lado de la entrada, paramos a cargar y beber algo de agua. De hecho, llevábamos el agua justísima para la aproximación ya que un par de días antes vine por aquí y estuve zarceando eso mismo. Isaac aprovecha para cagar y Sofía para cambiarse el pañal. Yo debería haber forzado la maquinaria también.

Aprovechamos la coyuntura para ponernos los arneses y dejar las mochilas ya operativas para sólo tener que sacar la cuerda arriba ya en la cresta. Continuamos por unos bloques grandes y en 15-20 minutos estamos casi arriba dispuestos a enfilar los últimos tramos de canal con vistas a la primera aguja y 3000 del día: la Aguja Argarot Sur.

CRESTA DE LLOSÁS

La cresta en sí, digo yo, comenzaría en la Aguja Argarot Sur. Llegar a ella consiste en subir andando por una canalilla algo gravosa y echar un par de manos sin más. Llegar arriba por la vertiente de Coronas y subir al punto más alto. La siguiente aguja, la Argarot oficial tampoco tiene ningún misterio. Nosotros nos encordamos para que Isaac comenzase a practicar la cuerda corta.

Aquí los compis encordados en terreno de I+.

Creo que hasta aquí, hay senderistas (personas que no realizan pasos verticales o conocen maniobras básicas de cuerda y aseguramiento) o coleccionistas de tresmiles que suben tranquilamente sin problemas, sin tener que hacer la cresta de Llosás al completo.

Tras superar esta aguja, había previsto un posible rapel o un destrepe zancochero. Realizamos el destrepe resbaladizo medio asegurados por Isaac mientras Sofía y yo bajábamos. Una vez llegados a una plataformilla con un cintajo, por no estar sin hacer nada, aseguré rápidamente a Isaac con el reverso y un reenvio.

Le explicaba a Sofía (que era su primera cresta), que en escalada de alta montaña o crestas/aristas nunca uno de los miembros está quieto. Siempre hay algo que hacer desde asegurar o prever el dar o recoger cuerda, meter un cacharro rápido, mirar un croquis o alimentarse/hidratarse o tenérselo preparado al compañero cuando llegue.

Por supuesto mi fisioterapeuta no estará contenta con los ejercicios del pulgar realizados que debían ser apretar una pelota de espuma.

Comenzamos a avanzar y hacemos el flanqueo por la izquierda de la aguja Tchihatchieff, tercer tresmil del día. Creo que avanzamos más de lo debido porque nos metimos por un placa descompuesta donde tuvimos que hacer un mini-largo (sin excesiva dificultad pero ya había que ir tirando de manos rollo IV/+ en roca MUY dudosa). Aquí creo que es el único punto donde tuve que hacer fuerza con la mano derecha.

Al llegar arriba Isaac recibe una llamada que hace que decidamos salir por la brecha superior. No podía llegar muy tarde por motivos laborales, por motivos personales y aún teníamos que cambiar una rueda de coche. A ninguno de los 3 nos importaba mucho llegar o no al Aneto y el resto de la cresta sin más. Ya la haremos otra vez, así tenemos excusa para volver.

Isaac encargando unos mosquetones de Temu online.

En este punto y en esta situación empezamos a aflojar un poco el ritmo y a relajarnos. Tanto relajo que me da un durísimo retorcijón y tengo que cagar inminentemente un pelín apartado de la cresta.

Hicimos lo “duro” y vamos bien de tiempo así que vamos viendo (y, en ocasiones flasheando con mis croquis del móvil) a la cordada de delante, a la cual ya pisábamos los talones desde hace rato y, tras coronar la aguja, vamos a buscar el rapel de 30 metros.

¿Dónde están los máquinas?

Tenía fotos y la reseña perfectamente explicada de los rapeles. Uno desde la punta de 38-40 metros recto hasta el collado y otro, más a la derecha, de unos 30 metros en el que había que pendulear hacia la derecha buscando una repisilla.

Fácil de hacer. Pensaba que era un péndulo rollo el de la Rabadá-Navarro en el Urriellu, jeje. Eso sí, la cuerda de 60 metros llega justísima (sobran uno o dos palmos) así que hay que andar con ojo. Rapelamos y nos reorganizamos abajo. Aquí ya me encuerdo en modo ensamble para afrontar el tramo final de cresta.

Agujero por el que Sofía pasa bien pero yo me quedo un poco enganchado con mis lorzas, y eso que había cagado segundos antes. Me voy a pinchar Ozempic.

Este último tramo hasta la Aguja Franqueville y hasta la brecha Superior no tiene mayor misterio que tirar de brazos en algún bloque y hacer algún fondo de tríceps para destrepar algún otro. Poca cosa. Entre bromas, como siempre, vamos avanzando y en un rato, ya hablando con los compis de delante, llegamos a la Brecha Superior de la cresta de Llosás.

Aquí, el croquis me marcaba un rapel de 20 metros y otro de 30 metros para coger el escape hacia Coronas. Nos preparamos y damos por concluida la cresta y la práctica de cuerda corta de nuestro compañero de cordada.

El Aneto sin cruz me dijeron, porque como no la veía pensaba que estaba en el Tozal de Guara.

La verdad es que no comprendo muy bien como puede haber gente que haga una cresta en este formato con un guía. Supongo que buscando una experiencia guapa y esas personas tendrán un contexto que desconozco y no juzgo. No se me malinterprete porque cada quien puede hacer lo que le venga en gana y, obviamente, mi visión está totalmente sesgada porque poseo las capacidades y habilidades para hacer estas actividades por mi cuenta.

Dicho eso, para mi creo que, parte de lo emocionante de una aventurilla así es desempeñar un papel “relevante” en la aventura. Hacer actividades en progresión. Formarse para tener autonomía y seguridad. Explorar un poco la incertidumbre y la posibilidad de sentir cierto discomfort o incluso miedo. Bordear la zona de aprendizaje y salir de esa famosa “zona de confort”. Esto es el sinónimo de aventura.

Para mi eso es la montaña y la escalada: hacer actividades cada vez más complejas, difíciles o duras. Entrenar para ello. Formarse para ello. Buscar el límite o la excelencia porque nunca los vas a alcanzar pero puedes ir viendo como avanzas y haces cosas que a ti mismo, echando la vista atrás, te impresionan y te parecen increíbles, aunque tu techo sea un quinto. Que más da.

En primer plano dos escaladores vagos en cuerda corta. En medio, zona de baño público y acampada libre. Al fondo, la cresta de Cregüeña donde perdí unas gafas de sol cuando la hicimos.

FINAL EN LA BRECHA SUPERIOR DE LA CRESTA DE LLOSÁS

Llegamos a la brecha superior y alcanzamos a nuestros compañeros de la cordada de 3 de delante. Paran a comer y luego harán los rapeles. Decidimos hacer lo mismo pero a la inversa. Montamos el primer rapel de 20 metros hasta el evidente collado, donde ya vemos otra instalación de rapel consistente en unos cordinillos con maillón.

Desde arriba no parece que el siguiente rapel sea de 30 metros pero lo es. Rapelamos los 3, poniendo un nuevo cordino de kevlar y cortamos un cintajo pocho despeluchado que no pudimos desempotrar del todo.

Un rapel, que no sé si es el último o cualo.

Desde el collado, tiramos de cuerda y la pasamos por la siguiente instalación. Añadimos también otro cordino y cortamos otro bien pocho. Parece que no pero el rapel te deja en unas terracitas cómodas con los 30 metros. Luego has de bajar con cuidado por otras repisitas hasta, digamos, la base de la cresta.

Rapelamos los 3 teniendo cuidado de no tirar nada abajo porque el terreno es descompuestillo y nos vamos apartando a la derecha según caes para comer e hidratarnos ahí mismo.

Tras comernos 2 de los 3 fuets que cargaba, comenzamos la eterna bajada por Coronas. Recomiendo encarecidamente coger el sendero que sale a la derecha una vez llegas al ibón inferior. Tiene menos bloques de piedra y más senda de tierra negra (mejor para los pies) y más sombra también.

En 2 horas y cuarto o poco más llegamos al Refugio de Coronas y emprendemos la bajada hasta Senarta, donde teníamos el coche para luego ir a echar un refrigerio al bar Aragüels en Benasque. Antes de eso, nos tocó cambiar la rueda del coche de Isaac, que debió tener un reventón en los instantes finales, porque la llanta tocaba el suelo. Un poco de crossfit para acabar la jornada, desenroscando unos tornillicos bien oxidados, nunca está de más que al final en una cresta haces poco tren superior.

Descenso entre zamburguesas, aunque se movían menos que de costumbre.

La verdad es que la cresta de Llosás está guapa pero me pareció bastante más fácil de hacer y de seguir que otras (aunque es verdad que flanqueamos la placa fisurada de la Aguja Tchihatchieff para no forzar demasiado la mano) como la de Cregüeña al Maldito o la Costerillou al Balaitous y, obviamente, la Salenques al Aneto.

Aunque el corpo ya me pide escalar, dicho esto, siempre en buena compañía, no me canso de surcar estos valles y hacer actividades en “alta” montaña. Como diría el famoso librepensador Sergio Rodríguez alias Sho Hai, “la vida es una atracción de feria y yo un niño”.

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ARAGÜELS Y VUELTAS QUE DA LA VIDA https://climbinglaboratori.com/araguels-y-vueltas-que-da-la-vida/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=araguels-y-vueltas-que-da-la-vida https://climbinglaboratori.com/araguels-y-vueltas-que-da-la-vida/#respond Thu, 06 Aug 2026 10:54:54 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=5027 Teníamos planeado hacer la cresta de LLosás al Aneto este día otoñal del verano del 2026 pero la previsión del tiempo hizo que tuviésemos que posponer la jugada a dos días vista. La meteo acertó pero el día fue bastante bueno, finalmente. Aún así, con el cambio de planes y la cresta pospuesta, decidí echar […]

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Teníamos planeado hacer la cresta de LLosás al Aneto este día otoñal del verano del 2026 pero la previsión del tiempo hizo que tuviésemos que posponer la jugada a dos días vista. La meteo acertó pero el día fue bastante bueno, finalmente. Aún así, con el cambio de planes y la cresta pospuesta, decidí echar un ojo a la zona y subir el pico Aragüels para comerme un fuet en la cumbre.

La idea era aproximar en bici desde Benasque a Senarta para quitar las legañas y calentar con la subida hasta el puente de Coronas sin pillar el timo-bus. Subir por Coronas a alparcear la entrada a la cresta de Llosas y subir al Aragüels, que no lo había subido todavía y mira que he estado al lado un par de veces.

Por último, bajar deshaciendo el camino sin complicarse mucho, que dan “algo” de riesgo de tormentilla a partir de mediodía/tarde. El plan es estar a la hora de comer (o del café) en la furgoneta en Benasque y estudiar un poco. Con esa mentalidad preparo la micro-mochila: chubasquero, barritas, fuet, bártulos de protección solar, pantalón y calzoncillos.

Le hice unas fotos a mi bici por si me la robaban, que no llevé el candado. Luego la escondí protegiéndola de los ladrones con el culote sudado.

PREPARATIVOS Y APROXIMACIÓN AL ARAGÜELS

Creo que tengo bastante fatiga acumulada de estos dos meses de vigorexia originados por la lesión de los ligamentos del pulgar porque pongo el despertador a las 5:00a.m. y al final me levanté casi a las 6:00a.m. posponiendo la alarma, cosa que no suele ser normal en mi. Suelo despertarme del tirón y ya moviendo el rabo (literalmente si puedo, jajaja).

Desayuno un mortero de yeso digo, avena con cacao y unas 5-7 galletas príncipe de marca blanca del Carrefour, untándolas en el café, por supuesto. Aún me duran porque estaban de oferta (la segunda unidad al 30%) el último día que fui a comprar y pillé 10-12 paquetes pero ya empiezan a escasear, así que tengo que racionarlas un poco.

Visto culote, camisetilla de manga larga y cortavientos ligero. Casco y frontal aunque ya voy a pillar luz. Me pongo las zapatillas de fail-runner y echo a pedalear a la fresca.

Decido tomármelo con calma y llego a Senarta en media hora. Me quito el culote y el cortavientos y me pongo el atuendo oficial responsable. Escondo la bici en un hueco aletorio que resulta ser el cagadero oficial. Cagadero/camino porque piso un mierdón de persona con la bici y se queda ahí pegado en la rueda y la horquilla con un olor nauseabundo.

Sin comentarios a lo de cagar en el puto medio del camino. Tampoco llevo candado para atar la bici en esta ocasión.

De mala gana, echo a andar por la pista. Adelanto a un par de personas/grupetas y a mitad hago una paradita técnica para picar media barrita e hidratarme, que ya estaba comenzando a sudar fuerte. Esta pista hay veces que se me hace muy larga y otras muy corta. No sé por qué.

Detalle de la mierda de persona que pisé. Si la suerte que da pisar un mojón es proporcional al tamaño, se preveía buen día.

Llego al puente de Coronas a las 8:30a.m, en poco más de una hora y cuarto desde Senarta y 2 desde la furgo. No paro porque hay bastante peña de un bus que ha llegado poco antes y tiro en dirección a los ibones de Coronas.

Aprovecho para echar un vistazo a la entrada a la cresta de Llosás y comprobar la previsión que tenía Isaac: nubes bajas y día perrete para estar en medio de una cresta. Acertamos con la decisión.

Aún estaba más nublado antes de la foto (desde el Aragüels) y, aunque luego despejó, no es el mejor estado para afrontar una cresta al Aneto.

Prosigo rápido hasta el primer ibón y casi llegando al segundo o superior, me junto con Pére, un hombre de Girona (que sería mi compañero de aventura el resto de la jornada) y con José y Carlos, unos montañeros de la zona que iban también al Aragüels. Subimos los 4 contándonos nuestra vida esperando un poco a Carlos, que iba más fatigadillo.

ACTIVIDAD PREVISTA: CIMA DEL ARAGÜELS

A eso de las 11:00 con la calmita, estamos en la cima. Les hago unas fotillos para un proyecto de lucha contra el cáncer que tenían José y Carlos y picamos algo entretenidos hablando de escalada y montañas. Carlos es de Jerez y José también pero me cuenta que lleva años trabajando por la zona de Posets-Maladeta de vigilante forestal y que había aprobado la oposición en Girona, casualmente, y estaba viviendo allí ahora. Un nómada bien majo.

Trozo de fuet que le ofrecí a un pájaro en el cima y, aunque se acercó a unos 5-10cm, no quiso.

Pére, de Girona, está tratando de completar todos los 3 miles del Pirineo y compartimos inquietudes y rutas. Hacía carreras por montaña y está fuerte de cojones. Me comenta que su idea es subir al Maldito por la ruta más fácil posible, pero que al ver la meteo había decidido subir al Aragüels como plan B.

Tras comer el fuet y echar un trago de agua, bajamos todos porque azota bastante el viento en todas direcciones. Bajamos al collado de Cregüeña y diviso la aguja SO del Abadías, opción que planteaba también estos días para hacer con Sofi. Es una buena actividad en sí misma, quizá no de escalada pero es bien maja completada con un vivac y quizá otra actividad aprovechando el llevar la cuerda y material de autoprotección. Eso será otro día.

Llegamos rápidamente hasta la zona que ya bifurca el camino. Pére tiene ganas de ir al Maldito y trata de convencernos. José y Carlos ni se lo plantean, se despiden y comienzan a bajar. A mi me da pereza porque ya lo había hecho y prefería hacer algo rápido más intenso que otra calcetinada pero decido acompañarlo por no dejarlo sólo. El día al final estaba tornando en bueno y al día siguiente daban muy malo así que estaba bien aprovechar la jugada.

Grupo de excursionistas randomizados. Un saludo allá donde estéis.

ACTIVIDAD NO PREVISTA: INTENTO DEL PICO MALDITO

Partimos con un track fulerillo que tiene Pére en paralelo a la cresta de Cregüeña (que hice con Isaac hace un par de años). Me parece más corta ahora que en su día, jjajaa. Me intrigaba si estarían en una repisilla unas gafas de sol que perdí.

Vamos a toda velocidad porque me encontraba titánico. Total, que casi sin darnos cuenta estamos en el Collado de Coronas. Yo iba en dirección al Aneto en vez de al Maldito. Fail. Tenemos que retroceder e ir más cerca de la cresta, que nos habíamos ido un poco. Miramos bien el track para ir a lo seguro y ya pillamos una vira que nos llevará en dirección al Maldito, en principio.

Una vez en la canal de acceso que nos marcaba el track, cresteamos con algún pasete más expuesto que complicado y llegamos a una brecha que destrepamos. Me resulta familiar y, al ver unas cuentas instalaciones de rapel y cordinos de abandono, recuerdo que es la punta Astorg. Desde ahí es desde donde rapelamos con Isaac al acabar la cresta. Recuerdo no valorar la posibilidad de destrepar y sustituir un par de cintajos pochos de la cima.

Le comento a Pére que, sin material, no veo ese acceso claro, sobre todo la bajada. No lo veo muy convencido pero entre eso y que ya eran las 14:00p.m., (para mi hora más que lejana para haber hecho cima en una actividad random, y eso que tuvimos suerte que estuvo todo el día nublado y no chupamos sol) le digo que a mi no se me ha perdido nada en la cima y jugarme el pescuezo con el dedo todavía no fino.

De hecho es la hora a la que preveía estar en la furgo tocándome los huevos e intentando doctorarme. Yo aún tengo que bajar andando a pata y bici porque no llevo dinero efectivo ni tengo tarjetas ni puedo pagar con el móvil ni cosas de esas tecnológicas.

Deshacemos el trozo de cresta y bajamos. El Aragüels me mira de fondo. Buscamos otros posibles accesos (a posteriori en la furgo vimos que en su track llevaban cuerda y material) para otra ocasión y comenzamos a bajar dirección al ibón de Coronas sin track alguno, todo recto, jajaja

DESCENSO

Surco un extenso mar de bloques gigantes de bajada en estilo libre. Me encantan porque, aunque te revientas las plantas de los pies de la fricción y los saltitos, puedes bajar por donde quieras. Seguimos bajando en dirección al ibón superior de Coronas y, a cerquita, paramos a echar un trago de agua y unas barritas con chocolate que traía Pére.

Pasamos el ibón y nos desviamos a la derecha siguiendo una camino que mi imaginación proyectó. Llegamos a una zona de difícil acceso así que toca hacer un giro a izquierdas de 90º. Vamos, totalmente de manera horizontal, a buscar el camino clásico de Coronas jabalineando por media ladera hasta que, tras media hora, lo alcanzamos.

Una vez en el camino oficial, bajamos rápido ya con dolor de pies (en mi caso). Llegamos al ibón inferior y Pére me dice que hacia la derecha sale una senda que cree que ataja y sale por delante del refugio de Coronas. Me gusta la idea así que le damos aún a riesgo de nuevo embarque, jeje

Vivac guapo al lado del ibón donde comienza el camino alternativo de bajada.

Paramos a echar un ojo (y una foto) a un vivac techado al inicio de la senda. Seguimos bajando por el camino que recomendó Pére y la verdad es que llegamos al refugio de Coronas muy rápido y de manera muy amena. Pére me cuenta algunas aventuras y su situación actual de vida. ¡Es un fanático de cuidao!

Por último, accedemos a la pista principal de Vallibierna. Serían las 17:30p.m. y poca gente queda ya por ahí. Ahora sí se me hace algo más rápida y eso que nos cuesta más bajar que subir. Misterios de la percepción alterada.

Llegamos un poco pasadas las 19:00p.m. a la furgoneta de Pére y, tras recoger la bici y comprobar que la mierda no se había secado, echamos una cervecita y quedamos en mi furgo en Benasque para echar otra y comer algo.

Fin de la aventurilla. Ya sólo me quedaba llegar a Benasque en unos 10 minutillos cuesta abajo. Pensé en hacerlo en apnea para no oler la mierda de la rueda de la bici pero soy un débil. Suerte que el viento amenizó la situación.

A veces las cosas no salen como uno las plantea. Abrazar la incertidumbre y adaptarse. Hay momentos para ser rígido y otros para ser flexible. Unos para vivir “como si fueses a morir mañana” y otros para vivir “como si no fueses a morir mañana”. La historia es bailar y dar vueltas. Disfrutar, ya que es improbable que mueras mañana pero no es imposible y si te pilla, irte con la sensación de haber dado, en cada momento y situación, lo máximo.

En tontal (de tonto, no de total) fueron unos 32km + 13 de bici para coronar el Aragüels, creo que récord negativo absoluto. Con las 4000 calorías gastadas de déficit creo que me comeré un paquete de galletas entero y un pozal de leche, eso sí, sin lactosa, que tengo un bote desde hace mucho a punto de caducar.

Dejo las métricas por si algún cazatalentos encuentra el blog.

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PUNTA DELMÁS CON APROXIMACIÓN EN BICI https://climbinglaboratori.com/punta-delmas-con-aproximacion-en-bici/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=punta-delmas-con-aproximacion-en-bici https://climbinglaboratori.com/punta-delmas-con-aproximacion-en-bici/#respond Sun, 02 Aug 2026 09:37:20 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4969 Como los objetivos para ese día de Agosto eran bastante universales, tenía varias alternativas de planes. Finalmente opté por explorar la punta Delmás junto con otros picos y tresmiles de la zona. Concretamente (que no croquetamente) los objetivos eran los siguientes: 1 – Comerme un fuet en una cima. 2 – Entrenar un poco más […]

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Como los objetivos para ese día de Agosto eran bastante universales, tenía varias alternativas de planes. Finalmente opté por explorar la punta Delmás junto con otros picos y tresmiles de la zona. Concretamente (que no croquetamente) los objetivos eran los siguientes:

  • 1 – Comerme un fuet en una cima.
  • 2 – Entrenar un poco más intenso que lo que vengo haciendo en actividades largas.
  • 3 – Echar un ojo a la Renclusa, que hace años que no pasaba por ahí.

En principio, para el cumplimiento de esos objetivos tenía en mente 2 alternativas, cada una con sus pros y sus contras. Una era ir al Aneto lo más rápido posible (comiendo, hablando con la gente, eso sí que no puede faltar, y buscar objetos por el precipicio de abajo del Paso de Mahoma) y la otra, subir al Pico del Medio y Coronas, a los cuales no había ido.

Ambas alternativas pasaban por aproximar en bici desde Castejón a La Besurta osease, hacer 30km y 1000m de desnivel antes de comenzar la actividad en sí misma. De igual manera implicaba bajar a toda hostia con la bici durante otros 30km y 1000m de desnivel negativos de puro gozo.

Las aproximaciones en bici implican dos conceptos interesantes: entrenar duro y ahorrar desplazamientos motorizados en vehículo propio o autobuses lanzadera. Por ambos soy muy fan, especialmente por el segundo. Además la bici le da un toque épico a las aventurillas (vease Monte Perdido y Telera) por sumar muchos kilómetros y por el hecho de ser un pobre montañero.

Pues bien, de entre las dos opciones que he citado dos párrafos antes finalmente me decanté por una tercera que me recomendó una amiga el día de antes, ya que no sé dónde había metido mi piolet de travesía. La punta Delmás, pico Mir, Sayó etc… tenían buena pinta y, además de no ser necesario material invernal, no había visitado ese vallecito.

Foto homenaje al espíritu del Pireneismo, con los objetivos que no logré al fondú.

APROXIMACIÓN A LA PUNTA DELMÁS

Realmente iba a hacerlo el día de antes, pero comenzó a llovisnear de madrugada y amenazaba alguna tormentilla. Eso junto con que, al sonar el despertador a las 4:30a.m. notaba el corpo muy cansado.

Total, que el día D (amenaza de tormentillas igualmente para la hora del café) me levanto a las 5:00a.m. con todo preparado ya. Desayuno un café con galletas príncipe de marca blanca del Carrefour y salgo a eso de las 5:38a.m.

Comienzo a pedalear con el cortavientos puesto porque refresca por aquí a esas horas (menos fresco del que me gustaría, en verdad). Eso junto con el mochilón puesto, hace que rompa a sudar antes de llegar a Eriste, donde por cierto, adelanto como a 50 chavales borrachos ya que eran las fiestas. La mitad iban o se iban de una churrería que tenía buena pinta.

Al pasar Benasque comienzan a adelantarme los primeros coches que (probablemente) irán hacia Llanos del Hospital). Creo que debería madrugar más para evitar este hecho y el calor, que ya se aprecia desde las 6:30a.m. de la mañana. Hago una pequeña paradita un poco antes de llegar a la altura de los campings para soltar y picar media barrita.

La verdad que no recordaba este tramo tan aburrido pero se me hizo largo. El año pasado cuando hice lo mismo para subir a la Maladeta se me hizo más amable. Me hago viejo de un año para otro, será eso. Total que sigo y, no sé muy bien por qué, me empieza a dar un dolor muy molesto en la espalda así que a la altura del túnel de Literola, vuelvo a parar a estirar el lomo.

Prosigo la marcha y en nada estoy bajando hacia Llanos del Hospital y comienza el tramo final, más entretenido pero con la carretera hecha un cromo (cosa normal porque se hiela en invierno).

Respecto a subir con la bici de montaña, se nota no tener suspensión en la de gravel, lo que le da un toque divertido al sujetar el manillar tratando de evitar el exceso de vibraciones en la base de los ligamentos rotos de mi pulgar derecho.

Llego a La Besurta en unas 2 horas y media, más o menos. Aparco y aprovecho para hidratarme bien y comer una barrita y unos frutos secos. Me gustaría hacer la actividad en ayunas pero soy un flojo. También aprovecho para cambiarme el culote por calzoncillos y pantalones cortos e ir un poco más cómodo mientras dejo el culote alondrado a la bici para que esté seco a la vuelta.

Aparco la bici en zona reservada para personas como yo. Debería comprar un candado más ligero.

COMIENZO DEL SEGMENTO A PIE DESDE LA BESURTA

Comienzo a caminar rápido mientras una señora sigue mis pasos, ya que acaba de desembarcar el bus en La Besurta. Voy avanzando y no pierdo de vista a la señora. No sé si va muy rápido ella (rondara seguro los 60 años de edad) o voy yo muy lento. Me pico un poco pero al ponerse vertical el asunto ya se va quedando cada vez más atrás.

En 20-25mins llego a la Renclusa. Cargo agua de la toma de agua exterior del refugio y cojo el desvío hacia el Ibón de Paderna, primer waypoint. Charlo un par de minutos con un señor que me pregunta si voy al Aneto. Le digo que otra vez será, que voy a la punta Delmás y él me cuenta que está esperando a que bajen sus colegas, ya que él no se ha visto capaz porque el año pasado le habían operado de la rodilla.

A parte de imprudentes en la montaña, también hay gente que toma buenas decisiones y quizá deberíamos reforzar esos comportamientos más frecuentemente que echar broncas, que parece que eso no funciona.

Bueno la cosa es que sigo subiendo por un sendero cómodo que bordea el riachuelo hasta llegar al Ibón y ya se ve al fondo la primera subida maja, que hay que justificar el desnivel. Los hitos se ven bien, aunque hay varias posibilidades. No sé si los de la derecha irán al pico Paderna pero voy siguiendo el track, que tampoco me sobran los minutos si va a tormentear.

Pallí al fondo que voy tras superar tramo de zamburguesas.

Subo esta parte a toda velocidad y arriba del todo ya llanea en un laberinto de bloques. Al fondo se ve el collado del Alba, por donde va el track que llevo. A la derecha se ve la punta Delmás y, aunque no va la ruta por ahí, decido intentar subir por una canal que me llama la atención.

CANAL IMPRACTICABLE A LA PUNTA DELMÁS Y PLAN “B”

Giro a la izquierda dejando los mojones y subo por una canchalera asquerosa hasta llegar a unos grandes bloques. Desde abajo se ve complejo pero asumible, aunque ya veo que por la propia canal va a ser impracticable: roca suelta y polvo-grava. Pista de patinaje, vaya.

Esta es la canal que me dio pal pelo.

Salgo a los pocos metros de la canal y cojo la vira de la derecha. Echando ya manos (sin bastones hace rato), me voy metiendo por las debilidades que voy viendo, evitando la roca cochambrosa y/o descompuesta. Hago un par de pasos en travesía bastante aéreos sobre roca dudosa con mucho cuidado.

Me digo que al primer susto o patinazo me bajo. Voy avanzando siempre con 3 puntos de apoyo sólidos tanteando muy bien siempre el 4º punto de apoyo, o punto que se mueve o va a mover. Sigo subiendo unos 20-30m y ya agarro un trozo de roca gigante que se mueve. Rectifico buscando una salida hacia la derecha tratando de dar con un acceso al collado.

Ya he visto que hacia arriba va a ser complicado y habré hecho un par de pasos de III o IV. Mal plan. La cochambre se extiende en ambos sentidos de la marcha así que va a tocar destrepar, que tampoco va a ser un paseo. ¡Por querer ahorrar un poco de tiempo y no ir por la ruta normal, voy a perder 1 hora y tener que volver a la ruta normal!

Destrepo finalmente con mucho cuidado con algún tembleque de patas mediante y llego a la base de la pared. Dirijo mis pasos hacia el collado y me cruzo con un par de montañeros desprovistos de casco que me dicen que algunos de los picos de la posible ruta elegida exigen trepadas. Adiós a la punta Delmás, jajaja

No había visto eso en el blog ni en el track. Igual se han complicado o quizá una trepada que para mi ni siquiera exigiese echar mano, para ellos era complicado. No sé. Tampoco lo voy a comprobar. Me despido y acelero por la canal gravosa que por la izquierda se sube mejor echando mano en grandes bloques. ¡Cuidao que se mueve alguno! Esta parte me recuerda al final del collado de Salenques por el sur.

Como ya he perdido suficiente tiempo, quizá pueda tormentear a la tarde y me da igual hacer cima que no o un pico que el otro, decido subir unas puntas hacia la derecha del collado (supongo que serían del Alba) y comerme el fuet y unas galletas, lo cual era mi objetivo principal.

Puntas en cuestión. Bonitas vistas hacia ambos frentes. Valle del Alba y valle de Paderna o como se llame.

Como hace bastante viento y no me apetece ponerme ropa, deshago mis pasos y voy a ingerir mis alimentos de NutriScore entre C y D al abrigo de unos grandes bloques. También se me pasa por la cabeza ayunar, pero el fuet está bastante seco y duro ya. Habría que comerlo tarde o temprano.

Dedico este pie de foto a mis patrocinadores por el apoyo alimenticio.

BAJADA EN MODO RAYO MACQUEEN

Empiezo a bajar lo más rápido que puedo para entrenar y tener más posibilidades de evitar la tomenta (en caso de haberla). Todavía con el regusto del fuet y dolor de mandíbula de masticarlo, paso el caos de bloques y llego a la zona chula de rampas y pseudocamino. Creo que en poco más de una hora estoy en la Renclusa otra vez.

Aquí me adelantan unos trail-runners de verdad. Les dejo paso a la vez que envidio y extraño la habilidad motriz básica del correr. Lo malo de haber perdido esa capacidad es evidente, pero lo bueno es que no tienes la obligación de salir a correr de vez en cuando para adelgazar. Simplemente engordas o te pegas unas buenas palizas de ultraactividad más interesantes.

Adivina cuál es el pie tullido y cual el bueno (o menos tullido, que también ha tenido lo suyo, vaya).

Alparceo por dentro del refugio pero empiezan a llegar unos nubarrones curiosos así que calzo mi atuendo de fail-runner y echo patas tras beberme las sales minerales que esta vez sí llevaba en una botella a parte. Acompaño las sales/electrolitos con unas cucharadas de colágeno sabor naranja que compré hace años y, por supuesto, no uso.

Ya en La Besurta, compruebo que mi culote está seco, me cambio y me voy sin agua ni nada. La bajada en bici es a toda leche, aunque el viento tormentoso azota serio y hay tramos de bajada en los que otrora haría a 70km/h en los que tengo que pedalear incluso. Sabia decisión abandonar la punta Delmás.

Ropa ultratécnica patrocinada por mi mamá, mi infra-salario y cajas de objetos perdidos.

Me lo gozo como un perrillo aun con el recordatorio de mis hernias discales y paso la civilización Benasquil como una bala sorprendido de la poca gente que hay. Echo un trago de agua en la fuente del embarcadero de Eriste y en un ratillo llego a la furgoneta con afán de refrescarme e incorporar a mi corpo alguna combinación de hidratos de carbono con proteínas que será arroz con alguna lata de atún. ¡A cuerpo de rey, maño!

Total que ha salido un día bueno, una actividad curiosa y creo que he cumplido los objetivos planteados. Tampoco he empeorado los ligamentos del pulgar así que ¡excelente! A ver si en la siguiente ya puedo meter alguna trepada en formato cresta o similar, que la bici y las ultrapateadas me motivan pero se me descompensa el tren superior y tengo que hacer dominadas y esas cosas que no nos gustan ni a mi ni a mis hernias discales.

Aquí las métricas por si algún cazatalentos de atletismo lee mi blog sin posicionamiento SEO alguno.

Las actividades en forma de pecho me gustan pero siempre me sale más desnivel del que planteo. No sé como lo hago.

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PICO PERDIGUERO (3222m) CON VIVAC EDIFICADO Y UN PASTOR https://climbinglaboratori.com/pico-perdiguero-3222m-con-viva-edificado-y-un-pastor/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=pico-perdiguero-3222m-con-viva-edificado-y-un-pastor https://climbinglaboratori.com/pico-perdiguero-3222m-con-viva-edificado-y-un-pastor/#respond Fri, 31 Jul 2026 09:41:11 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4948 Sube Sofía un par de días al valle de Benasque y entre las opciones que me quedan por ir explorando zonas y/o tresmiles, echamos un ojo al Perdiguero (que en realidad lo tenía “guardado” para hacer la aproximación desde Castejón en bici y en modo subida ligera) que vemos como una actividad interesante por el […]

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Sube Sofía un par de días al valle de Benasque y entre las opciones que me quedan por ir explorando zonas y/o tresmiles, echamos un ojo al Perdiguero (que en realidad lo tenía “guardado” para hacer la aproximación desde Castejón en bici y en modo subida ligera) que vemos como una actividad interesante por el desnivel y por echar un ojillo desde las cimas a esa parte del Pirineo con vistas premium a las crestas que lo colindan.

Como nos gusta vivaquear y dan bueno (y mucha calóooo), saldremos por la tarde a última hora y montaremos donde nos plazca, habiendo fichado (y visto del invierno) una pequeña cabaña con una explanada interesante que nos valdría en caso de inclemencias meteorológicas o ataques de depredadores por encima nuestro en la cadena trófica.

El único pero: está bastante cerca (1h aprox desde el parking) aunque la actividad en sí misma no es muy larga como para hacerla desde ahí. La cuestión es hacer noche en el monte. ¡Agendada aventurilla!

2m casi-cuadrados a reformar: 20.000€.

Sofía se va a escalar y yo me quedo en la furgo haciendo limpieza de roña, de grupos de whatsapp (más roña) y terminando de gestionar la base de datos de pruebas del estudio piloto de la tesis doctoral. No me cunde mucho por problemas de conexión pero sí vacío las heces fecales del baño en el área de autocaravanas, que ya llevaban unos días y comenzaba a oler al mover la furgo y agitarse su contenido.

Comemos y echamos una microsiesta antes de comenzar los preparativos. Sofi había comprado la mayor parte de los alimentos previamente y teníamos casi todo en las mochilas montado. Poca cosa a nivel logístico más, excepto hacer tiempo para que se vaya escondiendo el sol en dirección opuesta al sentido de nuestra marcha.

Metemos las mochilas en el coche de Sofi, cargamos bastante agua (aunque hay posibilidad de llenar durante gran parte del camino – mejor no hacerlo al comienzo, que hay ganado hasta bien arriba -) y ponemos rumbo a uno de los parkings del valle de Literola.

Finalmente, salimos casi a las 19:00 y gana enteros el plan de subir hasta la explanada de las inmediaciones de la cabaña.

APROXIMACIÓN AL VIVAC

Echamos a andar y por la zona inicial de bosque nos da la sombra pero hace mucho calor y comenzamos a sudar al poco. Mi sentido arácnido augura deshidratación masiva así que habrá que ir bebiendo agua preventivamente aún sin tener ganas.

Sofía va un poco cansada de esta mañana y yo tengo que calentar del cansancio acumulado de la vigorexia en general. Como empiezo a calentar las piernas a los 30-45 minutos, calculo que acabaré el calentamiento ya en el vivac, jajaja. Según el cartel amarillo (no el cartel de la droga), tardaremos una hora y media hasta la cabaña.

Según mis cálculos de actividad será 1 hora, ya que habitualmente con mochila suelo ahorrar mínimo un 30% del tiempo recomendado. Divagamos sobre cómo calculan los tiempos: A) un promedio entre el tiempo más rápido y más lento de un grupo senderista; B) a ojímetro, según el que balizase/marcase el camino. Nunca lo sabremos… a no ser que preguntemos, jeje

Llegamos rápido en el tiempo calculado hasta un cartel que nos indica la presencia de la cabaña. Hay un rebaño gigante de ovejas y un pastor con 2 perretes que se acercan a saludarnos. Charlamos un rato con Raúl, el pastor y nos dice que usemos la cabaña si lo necesitamos.

Seguimos a echar un ojo a la cabaña y estaba llena de comida de humanos y de perros y un letrero que ponía “en Julio y Agosto, uso exclusivo ganadero y de pastores“. No lo sabíamos y, aunque tampoco teníamos idea de dormir dentro, buscaremos un vivac por las inmediaciones ya que se hace tarde como para subir a los ibones y el resto del camino no parece demasiado plano. De todas maneras, la cabaña es bastante más pequeña de lo que la recordábamos (2 literas y una chimenea).

Sofi va hacia arriba a explorar posibles zonas llanas libres de pasto y yo voy en dirección al riachuelo donde ya veo llanura en el propio curso seco. Aviso a Sofi y, tras dar su aprobación, va a por las mochilas que habíamos dejado en la puerta de la cabaña mientras yo aplano la tierra donde irán los sacos.

Comienzo a apilar piedras para delimitar la zona de vivac y quizá, levantar un poco un murete para protegernos del viento y la bruma que se está metiendo en el valle.

Vivac autoedificado. Futuros repetidores confirmarán el grado.

Llega Sofi con las mochilas y se pone a apilar piedras también, así que al final nos queda un intento de vivac amurallado bien majo (perdemos 20-30mins, jeje) quizá útil y reformable para futuras cordadas o senderistes.

Son más de las 21:00 y, mientras Sofi prepara las camitas, empiezo a hacer la cena sin hambre porque me había comido 1kg de espaguetis con jamón york. Hoy toca menú clásico: gñokis con pesto y alguna galleta príncipe de marca blanca del Carrefour. ¡Nos cuidamos demasiado bien!

Tripode improvisado que construyo gracias al curso de 2 horas de fotografía del INAEM que hice hace 20 años.

Hace fresco por la humedad y pronto nos damos cuenta de que los sacos están un poco mojados. Antes de echarme a dormir, trato de montar un parapeto con una lona de plástico que llevo como funda de vivac, a ver si nos protege un poco más durante la noche.

ASCENSO (Y ALGÚN TRAMO LLANO) A UNOS CUANTOS PERDIGUEROS

Remoloneamos más de la cuenta y nos acabamos levantando a las 5:45a.m. A lo lejos pasa ya el primer (y único) montañero con frontal. Hago el café amb llet mientras recogemos rápido todo. Como los sacos están bastante chipiados, los dejaremos colgados dentro de la cabaña (ya que Raúl gustosamente nos lo ofreció) junto con las mochilas escondidas.

Iremos con mi mochila ligera de la posguerra y el chaleco trailrunner de Sofía. Unas barritas, frutos secos, fuet, galletas príncipe de marca blanca del Carrefour, 3-4 litros de agua, cortavientos/chubasquero y el casco (siempre de adorno pero por si acaso). Lo básico más la pajita potabilizadora de agua, jeje, que nunca se sabe si el preparacionismo va a ser justificado.

Avanzamos rápido por las primeras cuestas, evitando que nos alcancen las ovejas que van de subida y han madrugado más que nosotros. En nada estamos en el primer iboncillo y en un poco más de tiempo que el nada anterior, estamos en el ibón bajo.

Ibón bajo y camino empedrado bastoneable.

Aquí, dejamos de seguir los puntos rojos del camino principal y cogemos una sendita/mojones a la izquierda hacia el collado de Ubago (que no sé si le daría nombre Álex Ubago en alguna subida que haría entre medias de algún desencuentro sentimental que narra en sus canciones).

Llegamos ya con los primeros rayos de sol incidiendo en la cara y nos asomamos al cresterío de acceso a lo que parece ya el Perdiguero o, al menos, uno de ellos. Avanzamos en estilo libre tratando de ganar altura en cada paso y no llanear en la parte rocosa y al ratillo estamos llegando al Hito NO del Perdiguero. ¡Falsa cima! jajajaja

PERDIGUEROS

Llego bastante cómodo en mi estilo fail-runner y Sofi un poco más atrás en su nuevo estilo trail-runner. El estilo de los fail-runners es estar en un estado de forma excepcional pero por H o por B (en mi caso por destruir el tobillo, dos hernias discales y una discopatía lumbar) no poder correr.

Suplimos la velocidad por constancia y pura técnica de saltos entre bloques además del dominio del bastoneo digno de un invidente (aunque con el pulgar roto tampoco podía abusar mucho del bastón).

Llegamos a la cima del primer Perdiguero y divisamos el Perdiguero original, ya que hay gente en la cima. Reposamos algunos segundos (quizá puedan ser agrupados en minutos) y vamos hacia otro Perdiguero andando con algún tramillo de apoyarse con la mano (por no perder altura, que se podía ir por abajo).

Hollamos el otro Perdiguero y seguimos avanzando hacia el más alto, al que llegamos en unos minutos entre las 10:30a.m. y las 11:00a.m.

En cima, que no en debajo.

En poco menos de 4 horas estamos en la cima. Creo que se podría hacer en menos de 4 horas desde el parking yendo un poco ágil. Comemos galletas, fuet e identificamos picos y cimas colindantes. Las crestas de Lezat, Cabrioules y Maupás quedan a escasos centenares de metros de nuestra ubicación. Para allí que iremos a no mucho tardar.

Un hombre francés nos echa un par de fotos y nosotros hacemos lo mismo con unas chicas montañeras, que me dicen que me parezco a Jesucristo con mi palestino en la cabeza. Por dejarles con la duda de si seré Jesucristo, santifico su pan y les digo que ya pasé de 33 años. Se rien, pero nunca sabrán quien soy en realidad. Nos despedimos y comenzamos a deshacer el camino recorrido.

Tomad y comed todos de él.

BAJADA Y ALGÚN TRAMO LLANO

La bajada es la misma que la subida pero decidimos bajar hasta cerca del ibón superior de Literola y explorar caminos de hitos diferentes por los que habíamos subido. Sofi va bastante despacio ya que le cuesta andar entre bloques grandes de roca y me toca ir esperando, ya que tengo la ventaja de llevar 2 meses haciéndolo junto con otros 10-15 años más también, jajaja

Continuamos bajando esta vez por el camino de la izquierda hasta el ibón inferior para alcanzar la traza de puntos rojos/morados. La verdad es que este camino me parece mucho peor que el del collado del Ubago, por el que no tuvimos que echar mano en ningún momento ni tenía tramos de gravera resbaladiza. Para gustos, colores.

Voy buscando el camino más accesible para ir bajando con menos bloques para que no sufriesen tanto las rodillas de Sofía, que a estas alturas ya eran de octogenario artrósico. Más tarde que pronto, llegamos al ibón bajo y hacemos una paradilla larga para descansar, echar un bocau y poner un minutillo los pies a remojo.

No sé si lo de poner los pies a remojo (aún secándolos lo mejor posible) es buena idea porque aunque alivia bastante, luego están “algo” reblandecidos para continuar la bajada y se siente (por lo menos en mi caso) mucho más la fricción.

No se aprecia en la foto, pero ese mini-ibón tenía uno de los colores más hermosos que he visto en todo el perineo, pre-pirineo y Pirineo.

Replegamos y afrontamos ya el último tramo de la bajada. Tenemos que parar a recoger las mochilas y los sacos. Ahora sí que bajamos mucho más rápido y enseguida divisamos la cabaña. Objetivo cumplido y menos mal porque ya pega el sol duro. Posteriormente comprobaremos que el sol quemó a Sofía y a mi no, pero me LamineYamalizó un poco. ¿Quieres un kebab amego?

Al llegar a la cabaña, dos perros vienen hacia nosotros ladrando como posesos. Sofía se asusta y yo como ya voy asustando del sol, no me inmuto demasiado. Según se acercan ya veo que son los perros de Raúl y prosigo hasta la cabaña de la que sale nuestro nuevo coleguilla, que debía de estar echando la siesta porque aparece con la cara hinchada y poca velocidad de procesamiento cognitivo.

Recogemos sacos y mochilas y estamos un rato charlando con él. Nos cuenta que en unos días se irá al valle del Alba y hablamos sobre la vida del montañero y del pastoreo. Muchas cosas en común, en verdad. Como tiene asignada/alquilada la zona de Literola, Alba y Cregüeña, le explico cómo es la zona de Cregüeña y el posible paso que puede haber para acceder con las 1.600 ovejas.

Llegamos al coche bastante destruidos por el calor y felicito a Sofía por la performance. Siempre lo pasamos bien y veo que aprende, colabora en la logística y se esfuerza. No se puede pedir más. Como diría la filósofa estoica Aitana Ocaña, una superestrella.

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VUELTA AL ANETO EN AUTOSUFICIENCIA + CIMAS RANDOM https://climbinglaboratori.com/vuelta-al-aneto-en-autosuficiencia-cimas-random/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=vuelta-al-aneto-en-autosuficiencia-cimas-random https://climbinglaboratori.com/vuelta-al-aneto-en-autosuficiencia-cimas-random/#respond Sun, 26 Jul 2026 11:33:37 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4905 Como aventurilla de vivaqueo anual de 3-4 días con Jesule, tras ciclar de Zaragoza a la costa en plena ola de calor el primer año, escalar por Montserrat en plena ola de calor el segundo año y navegar en kayak desde Altafulla hasta Barcelona en plena ola de calor (sumado a alerta por tormentas eléctricas […]

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Como aventurilla de vivaqueo anual de 3-4 días con Jesule, tras ciclar de Zaragoza a la costa en plena ola de calor el primer año, escalar por Montserrat en plena ola de calor el segundo año y navegar en kayak desde Altafulla hasta Barcelona en plena ola de calor (sumado a alerta por tormentas eléctricas en la costa catalana) el tercer año, este decidimos hacer una travesía de vuelta al Aneto en autosuficiencia, ya que servidor tenía los ligamentos del pulgar rotos y las opciones escaseaban.

Esta aventurilla la tenía en la libreta desde hace años (junto con realizar la Maratón de las Tucas que me quedó pendiente antes del accidente que ahora me impide correr) así que es el momento y la meteo parecía que acompañaba.

Eso y que estaba afincado en Benasque pasando el verano desempleado lo más fresco posible con la oficina de tesis doctoral rodante a toda mecha.

Amanecer que queríamos ver en la cima pero lo vimos a mitad de camino por no madrugar tanto, jajaja

PREPARATIVOS

Jesule que se apunta a todo lo que puede, con la única motivación de estar en el monte y dormir al aire libre, me compra el plan que apenas mira porque estaba en su viaje anual de psicobloc en Cala Barqués. Quedamos el Lunes 20 en Zaragoza después de mi revisión con el médico del seguro tras bajar en bici el día anterior desde Benasque insolado como un girasol en 8-9 horas.

Cansado pero en buen estado, me recoge en casa de mis padres para volver a Benasque e iniciar la ruta el día siguiente. Metemos en el coche sus bártulos, algo de comida que había comprado en el Carrefour y la bici para llevarla de vuelta y salimos con la idea de parar en Barbastro a comprar alimentos perecederos y estar por la tarde en Castejón para echar un baño antes de cenar y dormir.

Dicho y hecho: todo sale a la perfección excepto que nos equivocamos de carretera un par de veces por ir cantando o viendo chistes en el móvil.

El alimento FAV de los astronautas (aunque no sé si se puede calificar como alimento, pero aguanta fresco al caloret).

Preparamos las mochilas con todo lo imprescindible para 3 días de ruta, dos vivacs con cocina básica de hornillo y posible afectación por sol y calores extremos. Meto el saco del ejército aunque pesa 4,5kg que junto con la mochila de 75l de hace 20 años (literalmente), ya sumo 10kg tranquilamente. El material que tengo ligero es de invierno y me da pereza reventarlo (aparte de pasar calor).

Hablamos con Paloma, una colega guía del valle que se acerca a echar una cerve cuando llegamos, y nos orienta un poco mejor sobre posibles atajos lomeando/cresteando. Con eso y sin bizcocho, damos por concluidos los últimos retoques a la travesía que acaba de coger un poco más de colorcito en la escala de posible esmochamiento.

Los calcetines técnicos van bien, pero no pueden evitar cierta cocción. ¿Cueces o enriqueces?

DÍA 1: subida por Vallibierna y ascenso/descenso al Vallibierna y al Culebras + Vivac en los ibones de Vallibierna.

Entre pitos y flautas nos acostamos cerca de las 01:00a.m así que madrugamos menos de lo deseado. Amanecemos a las 5:00a.m. y desayunamos con los frontales en la furgo porque se me quedó sin batería de las placas solares de estar a la sombra muchos días.

Acabamos de cargar el coche de Jesule y nos dirigimos hacia Plan de Senarta, donde comenzaremos la ruta. Últimos retoques, montamos los bastones y a lo tonto casi son las 7:00a.m. cuando comenzamos a andar. Un poco tarde para no morir abrasados.

Lo bueno del valle de Vallibierna es que le da la sombrita casi todo el rato a estas horas hasta llegar a Coronas, entre orientación del sol y la zona boscosa. Andamos y en 2 horitas estamos echando un bocao (fuet) en el banco de fuera del renovado refugio de Coronas (¿creo que apañaron las goteras del tejado?).

Sin perder mucho tiempo, partimos en dirección a los ibones de Vallibierna ya con sol. En este tramo comencé a recordar que dos días antes me pasé de rosca con la bici y unos días antes estaba vivaqueando por Estós haciendo los Clarabides. Un poco palmado, más que de físico de la insolación de la bici, pero seguro que todo suma.

Jesule anda fuerte y como siempre nos echamos muchas risas, aunque vayamos con la lengua fuera (yo en este caso), el sufrimiento es menor. En este tramo vemos a las primeras personas volver de sus rutas con síntomas de cansancio e insolación también, casi llegando a los ibones. Este rato se me hizo especialmente “duro“.

Llegamos a los ibones y localizamos una buena zona para vivaquear. Comemos un poco de jamón york de 2kg, pan bimbo y alguna galleta y vamos rumbo hacia el collado de Vallibierna para desviarnos rápidamente hacia la derecha en busca del pico del mismo nombre y del Culebres, objetivos del primer día. Serían como las 12:30p.m. y el sol ya apretaba un poco.

Bonitas vistas al atardecer sentado en una losa a la que bautizamos como “la lápida”.

Cogemos agua y avanzamos sin mucho criterio ya sin los mochilones en estilo ligero ¡Vaya que si ligero sin mochilas! Decidimos salir por unos hitos que más o menos concordaban con la traza del camino en el mapa, pero pronto nos enriscamos. Ya en estilo libre por los primeros caos de bloques y tierrecilla, llegamos a una plana-valle donde parece que se divisa el Vallibierna a lo lejos y mejor aún, unos montañeros bajando por una loma. Camino (“parece“) que identificado.

En poco rato, entre chistes y canciones de Aitana comandados por Jesule, nos plantamos en la cima del Vallibierna y avanzamos hacia el Culebras donde, justo antes del famoso paso del “caballo”, vemos un grupo de 4 montañeros que nos invitan a pasar para ver cómo lo hacemos. Paso yo primero de pie por la vertiente derecha y luego Jesule. Esperamos al grupo para darles algo de soporte por si acaso y, cuando ya vemos que van bien, seguimos a coronar la segunda cima del día y de la aventurilla.

Cima del Culebres (foto realizada por el nuevo Paco Cubelles).

Como no llevamos teléfono ni cámara, aprovechamos que el grupo nos pidió hacerles unas fotos para que nos hiciesen alguna y nos la enviaran (nos enviaron 4 correos vacíos sin foto, jajaja). ¡Muy majos estos ilicitanos! Hemos subido en un par de horas y nos disponemos a bajar a toda prisa para refrescarnos y montar nuestro vivac. Tan a toda prisa, que deshago el paso del Caballo andando en equilibrio por el filo de la arista, jajaja

Bajamos, montamos el vivac, nos refrescamos y cenamos arrocito con lentejas a la jardinera y pimientos. Mientras Jesule va en manga corta, yo estoy con la chaqueta bebiendo unos 2-3 litros de agua por hora: efectos de la insolación del otro día. Esto conduce a que me tenga que levantar a orinar unas 6 veces, lo cual no contribuye muy bien al descanso pero sí a mantener el saco de dormir seco.

Vivac triangulado con ballestrinque en roca empotrada y triple nudo pescador.

DÍA 2: ascenso/descenso a los picos Russell, pasos por los collados de Vallibierna y Salenques y vivac en Barrancs.

Despertamos sobre las 5:00a.m. rezongando un poco casi hasta las 5:30am. Desayunamos unas napolitanas de chocolate mezcladas con pan de leche y, de beber, agua. Recogemos y afrontamos el collado de Vallibierna el cual alcanzamos rápido a la fresca de la mañana. Al llegar, retrocedemos para pillar una senda por la vertiente izquierda de la cresta que nos dirige primero, al collado de los Bucardos y luego, a los ibones de los picos Russell.

El camino es cabroncete pero está bien marcado por hitos. Tiene poca perdida. Un currazo, la verdad. Llegamos a los ibones, a unos 2800 metros y dejamos los mochilones. Comemos algo rápido y nos dirigimos hacia la canal que nos parece más evidente de subida por un mar caótico de bloques (la tónica de toda la aventura). Desde lejos parece que vamos a tener que echar mano para llegar a la cima, pero conforme vamos subiendo, el camino se hace más o menos cómodo, pero se hace.

En poco más de una hora estamos en la cima del primer Russell y de la antecima. No hacemos más porque no nos interesa coleccionar cimas, sólo bellas vistas que perdurarán en nuestras memorias y corazones hasta que las primeras se vean devoradas por efecto del Alzheimer prematuro y el segundo deje de latir, esperamos que más pronto y sano, que tarde y demacrado.

Hasta aquí, bastante solecito hemos comido pero es temprano todavía y, aunque pensábamos que el resto de la ruta con mochilón iba a ser de bajada, nos quedaba un descenso y ascenso al collado de Salenques para acabar de hacer desnivel lastrados.

Típicas fotos de cima y Jesule aprovecha para mandar unas fotillos ya que tiene cobertura (esta vez subimos su teléfono, que junto con mapa y reloj GPS, es todo lo que subimos a parte de una capa cortavientos, agua y un par de barritas per cápita). Bajamos casi igual de rápido que hemos subido y llegamos a las mochilas.

Buscamos una zona de sombra para picar algo y mirar el mapa, a ver si podemos intentar no perder altura rodeando los Russell por su derecha hasta llegar lo más cerca posible del collado de Salenques y pillar el GR un rato. Hacía ya un sol de justicia y eran las 12:30 así que a Jesule se le cuela la crema de sol por una grieta la cual, a pesar de mover bloques, perder energía y meter el brazo con el riesgo de tener que autoamputárnoslo con una multiusos, no conseguimos recuperar.

Cima de un Russell. No sabemos como lo subió en su día, suponemos que entre grabaciones de Gladiator y Robin Hood, que estaba fuerte todavía.

Como siempre metemos basura externa y ajena que encontramos en nuestra bolsa, seguimos en equilibrio con la naturaleza y tenemos que dejarla ahí por desgracia. Era un bote pequeño así que si alguien lo encuentra, que le de uso y que la madre natura nos perdone por aquello si queda por ahí por tiempo.

Seguimos el jabalineo lomeando según nos conviene y nos parece que no habrá ningún cortado chungo. Cogemos agua que escucho filtrarse a lo lejos (triunfada) y, bastante rato después, vemos de repente el paso bueno y de hecho, comenzamos a ver gente que, seguro, bajan del collado. Triunfada otra vez porque habremos perdido solamente unos 300m de altitud en vez de los 600 que eran previsibles en caso de haber seguido los caminos marcados.

Nos alegramos bastante y comenzamos a cantar canciones versionadas de Aitana, Don Omar y Daddy Yanki, mientras empezamos a pasar gente de camino a la última rampa de acceso al collado. Esta parte es tediosa y empinada, pero subimos rápido con Jesule a la cabeza y yo bastante mejor, recuperando día a día de la insolación. Voy pocho, pero voy bien aclimatado en Z1-Z2 en altitud gracias a mi estancia nepalí del año pasado. ¡Manjar!

Por el camino, nos cruzamos con un señor al que le pregunto “¿es difícil la subida por la pedrera esa final?”. A lo que me responde que no se va por la pedrera. Dudamos de su consejo pero lo aceptamos y posteriormente comprobamos que sí va el camino por la pedrera (por el lado izquierdo de la pedrera, para ser exactos).

Cima del Margalida, uno de los mejores recuerdos que tengo del año pasado en la cresta: donde comenzó a nevar con poca posibilidad de escape, jaja

En el collado, comemos fuet con pan y alguna galleta y descansamos un ratejo a la sombra antes de afrontar el tramo de bloques de acceso a Barrancs, donde pensamos vivaquear. Este tramo ya es conocido para mi de la cresta de Salenques, así que casi cerramos el círculo de la exploración, a expensas de atacar al día siguiente el Mulleres.

Para Jesule casi todo es nuevo, así que flipa con lo salvaje y desangelado del entorno. No nos cruzamos a nadie más en todo el día y menos mal porque las versiones de las canciones que cantábamos ya comenzaban a desvariar bastante, especialmente con las del temazo remix de “Geordie“.

Tras 1:30-2:00 horas aprox, llegamos casi a la explanada de Barrancs y ya divisamos unas buenas losas para vivaquear. Obviamos el vivac techado por pequeño para dos tipos de 190cm y echamos esterillas y sacos en un amurallado cercano. Bebemos agua y nos vamos a refrescar al riachuelo haciendo tiempo. Son las 17:00p.m. así que tenemos tarde por delante para preparar todo.

Vivac en suelo esta vez. Cómodo pero con rocas rasposas lumbares y algunos mosquitos más que la noche anterior.

Para acabar el día, montamos los vivacs y preparo una buena zona para cenar que proteja del viento el hornillo. El menú del día es arroz/quinoa con cocido, atún, albóndigas y pimientos. Con la compañía atemporal de los paquetones familiares de pan bimbo del Carrefour. Cenamos como Reyes. Como Reyes que vivaquean, claro.

Ya en la camita y aún con mucha luz (serían las 20:00p.m. cuando finalizamos la jornada) nos tumbamos a ver el cielo e imaginar historias de supervivencia y ataques de osos en las que nuestro trozo de 2kg de jamón de York podría ser protagonista. A mi, en caso de un ataque de oso, no me haría gracia dárselo, puesto que llevarlo en la mochila supone un esfuerzo grande y quizá podríamos negociar otra cosa con el oso.

Jesule se protege de los moquitos con un pañuelo de su abuela y un pantalón de chandal mientras yo me meto en el saco, que prefiero freírme a la logística que está llevando a cabo Jesús. Dormimos un rato y una hora después, todavía yéndose la luz, comenzamos a divisar como van apareciendo estrellas. Las voy intentando contar debido a que el CBD no ha hecho mucho efecto amnésico. Prevemos una noche calurosa y mosquituosa, jejeje

Collado y cresta de Salenques vista desde la cama viscolástica.

DÍA 3: ascenso/descenso a la Tuca de Mulleres y bajada extra-larga a Senarta sin coger el bus y gastar 11€.

Como habíamos quedado en madrugar más y desayunar más rápido para tratar de ver el amanecer en las mejores condiciones posibles, agilizamos y antes de las 6:00a.m. ya estamos en marcha. El camino hasta el collado de Barrancs no es, digamos, evidente ni es fácil de seguir por los hitos así que vamos en estilo libre sin perder de vista el collado.

Nuestra intención, además, es no seguir la ruta normal que sube al collado y baja al ibón. Queremos explorar la loma que bordea el ibón por la derecha y no bajar mucho de los 2.800m de altitud. Dependerá de como vayamos viendo la jugada sobre la marcha pero las curvas de nivel nos señalan seriamente la posibilidad.

Avanzamos rápido por el mar de bloques y terrazas herbosas hasta atacar el collado por su derecha. Al salir, vemos que la posibilidad de escaquear la ruta normal parece más que factible y, según vamos atravesando el horizonte varias veces, por fin vemos que es bastante fácil no perder altura. De hecho, si no tienes un interés excesivo por visitar el ibón, parece la opción más lógica e incluso sencilla.

Llegamos, bajando un poco, a unos neveros en el centro del vallecito que forman Mulleres y Salenques y ya comenzamos la subida final. Subimos en estilo libre por la sombra y en la parte final nos unimos a los mojones de uno de los caminos normales. Hollamos cima poco más tarde de las 8:00a.m. y estamos un buen rato, ya que tenemos una de las mejores panorámicas de todo el valle. Increíble.

Cima del Mulleres con la cruz del Aneto.

Comenzamos a bajar, nuevamente, en estilo libre y planteamos deshacer el mismo camino por el que hemos venido. Al llegar al collado y superarlo, vamos más hacia la derecha porque parece un camino más herboso para los maltrechos pies, pero empiezan a aparecer cortados poco franqueables y tenemos que ir haciendo largas “Z”s que nos enlentecen más de la cuenta hasta retornar al camino de ida casi al final.

Nos ha costado casi más bajar que subir. Ya en las mochilas, comemos algo rápido y en vez de bajar por el GR, decidimos ir por Barrancs ya que hemos visto una sendita en el mapa. A lo lejos sólo se ve un mar de bloques rodeando el ibón por su derecha pero vamos a intentarlo.

Pillamos el camino y la verdad es que, siendo una decisión MUY cuestionable a nivel temporal y técnico, es un camino de grandes bloques muy chulo y, sobre todo, inóspito. Cero personas hasta divisar Aigualluts, donde cruzamos el riachuelo varias veces descalzos y con las sandalias para ir totalmente rectos a buscar una sombra bajo los árboles donde parar a comernos el medio kg de jamón que todavía nos quedaba en la mochila.

Desconocemos la función de los troncos pero casi no se nota que están ahí.

Al acabar de comerlo, rápidamente llegamos a la Besurta, tras pegarles la canción de “Superestrella” a un grupo de chavalas que comenzaron a cantarla a coro. De repente, veo en una mochila unas banderitas tibetanas de una textura que sólo están en Nepal. Me llama la atención y me quedo mirando al propietario de la mochila.

Lo reconozco y él me reconoce. Es Jose, un señor que conocí en la ruta del Annapurna con el que a punto estuvimos de coincidir luego en un trekking, pero no fue posible. Charlamos un rato sobre nuestras vidas actuales y lo despedimos al llegar La Besurta. Me hizo mucha ilusión verlo, aunque le llamé Fernando, jeje

Obviamos el autobús y a la gente y echamos a andar a toda pastilla alternando tramos de carretera y tramos de senda que se diluye constantemente.

Decidimos que haríamos una parada pasado Llanos del Hospital y otra ya en Senarta. No calculamos cuantos km salen porque los vamos a hacer igual y nos parece más motivante en estos casos no tener tanta información.

Al final, avanzamos por carretera y paramos a darnos un baño en un lugar aleatorio cuando ya el sol aprieta fuerte de verdad. Una parada larguita y chino-chano nos plantamos en Senarta en modo walking dead haciendo un ranking de dolores y molestias sufridas y echando un “del 1 al cuanto” (que tanto le gusta a Jesule) por ver si podíamos volver en el coche con las ventanillas subidas. Ambos decimos el “4” así que tendremos que hacerlo por honor a las risas.

Aventura en pelotas.

BONUS TRACK: tramo en coche.

Cogemos el coche, aunque no estaba tan caliente como esperábamos, y, como perdí la apuesta que habíamos hecho un rato antes, volvemos desde Senarta a Benasque con las ventanillas cerradas y sin aire: cosas de ser retrasados. Y lo mejor de todo es, además de tener suerte de coincidir en un número en la apuesta, pillar todos los semáforos de obras de la carretera cuando ya estábamos sudando como pollos al ast.

Menos mal que recogimos a un auto-estopista italiano que salía del camping Aneto en dirección a Benasque y Jesule baja las ventanillas para que no muera a 40º en su interior así que, finalmente, bajamos frescos y entre risas mientras le cuento al italiano lo de la apuesta y le explico por qué hace tanto calor dentro del coche.

En fin: risas, palizón y buena compañía; lo que siempre me aporta este valle que cada vez me atrapa más y sobre todo Jesule, con el que espero, a parte de vernos durante todo el año lo máximo posible, seguir con las aventurillas veraniegas en plenas olas de calor, que lo son menos cuando tienes el cerebro pensando en estupideces en vez de en que tienes la temperatura corporal 2 o 3 grados más elevada de lo que posiblemente sea saludable.

Esperando con las ventanillas arriba y sin aire.

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ACTIVIDAD RANDOM: BENASQUE-ZGZ EN BICI https://climbinglaboratori.com/actividad-random-benasque-zgz-en-bici/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=actividad-random-benasque-zgz-en-bici https://climbinglaboratori.com/actividad-random-benasque-zgz-en-bici/#respond Mon, 20 Jul 2026 09:51:00 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=5009 Estando afincado en Benasque, tenía que ir a Zaragoza a revisar la mano en el médico y ver la final del mundial con mi familia así que, para no mover la furgoneta (ya que tenía que cambiarle el aceite) y probarme con una buena kilometrada con la bicicleta de gravel, aunque fuese en formato carretera, […]

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Estando afincado en Benasque, tenía que ir a Zaragoza a revisar la mano en el médico y ver la final del mundial con mi familia así que, para no mover la furgoneta (ya que tenía que cambiarle el aceite) y probarme con una buena kilometrada con la bicicleta de gravel, aunque fuese en formato carretera, decidí hacer el tramo Benasque-Zgz en bici.

Al día siguiente por la tarde, había quedado con Jesule en subir a Benasque porque íbamos a dar la vuelta al Aneto subiendo picos aleatorios. Eso quería decir que tenía la vuelta en coche garantizada, lo que me daba menos pereza que volver en bus y que. por supuesto, volver en bici, jajaja (no hubiese vuelto el día después ni loco).

La semana anterior había hecho el trayecto Calcena-Zaragoza sin mucha complicación, excepto de navegación para evitar caminos de piedras que no me convenían con los ligamentos del pulgar rotos. Por eso y porque estaba siendo el Tour de Francia (que ni lo veo porque no tengo TV, ni lo sigo mucho) mi motivación estaba bien alta. Además, vi una entrada de un blog de un titán que había ido de Zaragoza al Aneto y me motiva/inspira aún más.

Finalizando la aventura Trasobares-Zaragoza con ganas de tirar un selfie y todo. Sobrau!!

Como mis únicos objetivos para esta aventurilla son tener contenta a la vigorexia y estimular la biogénesis mitocondrial de cara a actividades futuras más complejas junto con ahorrar el precio de un bus, todo encajaba como las piezas de un puzzle que encaja (que alguno se ve que no).

DÍA PREVIO A LA CALCETINADA BENASQUE-ZGZ EN BICI.

Tras subir con el mochilón a tope a los Clarabides con Sofi, el día antes de hacer el tramo Benasque-Zgz en bici, aún tenía más agujetas de las que seguramente se aconsejen para afrontar este tipo de empresas.

Toca día de descanso (hice unos 20km en bici para ver a Chete que estaba en un avituallamiento de la Gran Trail Aneto-Posets en la que participaba su pareja), pozas y bien de galletas príncipe de marca blanca del Carrefour untadas en café.

Como siempre, agradecer a mis patrocinadores: mi mamá, mi esfuerzo a cambio de un salario y la caja de objetos perdidos.

Preparo todo bien (lo mejor que sé, vaya) y mi idea es salir lo más pronto posible, como tarde a las 6:00a.m. con las primeras luces del día para tener algo de visibilidad en las primeras bajadas, que se pilla mucha velocidad y en estas carreteras hay muchas piedras y algún animal que sólo con el frontal son difíciles de ver.

Aspectos a mejorar respecto a la última calcetinada: llevar un culote bueno, mejorar la navegación (buscar toooodo carretera. Esta vez es más fácil), hidratación (parar sí o sí en cada ciudad/pueblo y rellenar a tope) y alimentación (meter más comida, que la última vez sólo fueron un par de barritas y un plátano atado al cuadro de la bici porque no tenía mochila ni maillot).

Foto de la última calcetinada. Ahora le puse otro portabotellín y llevé una mochilita para no llevar el plátano colgado del cuadro.

DÍA DE CALCETINADA BENASQUE-ZGZ EN BICI. PARTE 1: TODO RODADO.

Me levanto a eso de las 5:15a.m. y desayuno lo mismo de siempre. Últimos retoques y, como parece que refresca y voy de bajada, me pongo el cortavientos. Comenzar bajando y en llano-bajada es un gozadero porque vas calentando y van pasando los kilómetros a toda velocidad mientras vas encorvado con el manillar este extraño. ¡Pareces un ciclista y todo!

Posiblemente la gente se pensaría que igual me había desviado del Tour de Francia por mi atuendo y mi velocidad.

Paso el Congosto de Ventamillo con ya los primeros coches subiendo y bajando y en poco rato me planto en Campo, donde tengo la tentación de parar a llenar algún poco de agua que había gastado pero decido continuar al menos hasta Graus. Todo transcurre a toda mecha en este tramo.

Llegando a Graus, esquivo a 3 chavalas que me saludan. Van andando por el medio de la carretera, supongo que volviendo a su lugar de origen de alguna rave o cochera donde habría algo de fiesta. A veces, cuando me pasan estas cosas, me siento un titán y otras me apetecería unirme, jajaja

El tramo desde Graus hasta Barbastro es muy bonito con el embalse al principio y el congosto de Ólvena después. Lo celebro con una barrita. Vas a toda pastilla a la fresca y el sol te va saludando mientras pedaleas como un hámster camino a la primera subida cabrona, que llega al pasar un puente muy largo a unos 10-15km de Barbastro.

Subo de puta madre y ya voy pensando en un lugar estratégico para echar un café. Estratégico no sé, pero sin desvío alguno, elijo la gasolinera Repsol que está al salir por el tramo de nacional. Serían cerca de las 8:30 y hago una paradita larga para llenar los bidones, comerme un plátano y echar tranquilo el café.

Primer punto de control y avituallamiento previsto por la organización de la prueba.

Al acabar, reinicio la marcha ya con bastante sol. Los primeros tramos de nacional rumbo a Huesca son constantes micro-tramos de subida y bajada (supongo que gran parte de los 1700 de desnivel positivos que me salieron). De aquí recuerdo aburrirme un poco pero ver, antes de lo previsto, señales que indicaban que me quedaban menos de 30km para llegar a Huesca.

En esta parte no hay posibilidad de agua alguna de no ser que se entrase a algún pueblo de propio y hacer un desvío de un par de kilómetros, lo cual no me interesaba demasiado. Dicho esto, voy sin apenas agua cruzando por Angües, donde realizo una paradita para comprobar bien la carretera y picar un dulce de Amazon que me había dado Chete el día anterior.

Aquí siguiendo la dieta paleo con el aperitivo que me regaló el titán de Chete.

Ahí debí haber pillado agua porque, a la altura de Siétamo (sólo unos km más adelante), casi no me quedaba y recuerdo sentir cierta deshidratación y cierta prisa por llegar a Huesca donde, inicialmente, había previsto otra parada. Había segmentado la ruta en 3 obvios tramos (y paradas): Benasque-Barbastro. Barbastro-Huesca. Huesca-Zaragoza.

PARÉNTESIS TÉCNICO

Siempre digo que una de las partes más divertidas de estas aventurillas es el diálogo (literal) interno que sucede cuando la fatiga o el aburrimiento comienzan a aparecer.

Al principio, la parte racional/consciente/adaptativa del cerebro/alma/espíritu es la que empuja con motivo de entrenar, superar tus límites, vivenciar algo diferente, ahorrar… mientras que la parte subconsciente/primitiva/superviviente está en modo “no molestar”, aunque de vez en cuando envia alguna notificación en forma de pereza al levantarte, sensación de cansancio…

Ambas partes coexisten, cada una en su lugar, pero normalmente no interactúan. Solamente aprovechan su turno de palabra como si de un debate electoral bien moderado se tratase. Cada uno respeta al otro y presenta sus argumentos, aunque el moderador está ciertamente sesgado en favor de uno u otro, dependiendo del momento.

Al rato, aunque tienes claro el objetivo y que, en el 95% de las ocasiones en situaciones normales, no vas a parar, esa parte subconsciente comienza a querer negociar y te expone sus cartas (con bastante más frecuencia que antes), muchas de las cuales son ficticias: te vas a lesionar; ya has entrenado suficiente; hace mucho calor; haz una cosa más interesante; falta un montón todavía…

Al principio vas prestando mucha atención a los estímulos del paisaje, sonidos y con un discurso interno que versa sobre la recompensa al esfuerzo y vas pensando aspectos de la vida en general, pasados o futuros, quehaceres, lista de la compra etc… Más tarde, ese discurso gira en torno a los estímulos y sensaciones aversivas presentes y futuros.

Este punto es el que realmente más disfruto de estas actividades. Cuando comienza el dialogo de verdad y se acaba el debate pausado y el moderador se va de la sala. Uno habla y el otro contraargumenta practicamente sin respetar su turno, sin faltar el respeto, eso sí.

Como la fatiga ya ha hecho acto de presencia, la voz cantante la tiene el subconsciente, que trata de hacerse pasar por lógico y racional con sus argumentos y, en parte, lo es. La parte consiente, quedándose sin argumentos reales, trata de aferrarse a lo emocional para ganar el debate.

Es aquí cuando entra en juego el gran jefe de la cueva: la personalidad, el alma, el espíritu y dice “esta es la zona de crecimiento, de adaptación, de aventura y vamos a acabar sí o sí llevando la situación al límite (porque sabe que el límite todavía está lejos y es una trampa del subconsciente, una mentira basada en un sentido de la supervivencia antepasado que nada tiene que ver con el contexto de seguridad en el que vivimos)”.

Todos sabemos que vamos a forzar a tope la maquinaria así que el debate no tiene sentido” es otra de las conclusiones a las que llega el gran jefe de la cueva antes de su speech final para dar por concluido el programa con la frase “hemos venido a jugar“.

DÍA DE CALCETINADA BENASQUE-ZGZ EN BICI. PARTE 2: PRIMEROS PROBLEMAS.

Total que llego a Huesca en bastante buen estado todavía, ligeramente acalorado pero con piernas. Entro y quiero dirigirme al centro a pillar agua y quizá echar otro café en algún bar. De pronto veo un Frutos Secos y paro a pillarme una coca-cola que se me había antojado.

Zona de avituallamiento preparada por la organización.

Recuerdo querer pillármela normal (que siempre las compro sin azúcar) y al final cogerla Zero por inercia y darme cuenta ya sentado en un banco, jajaja. Coca-cola de litro y medio de la que ingiero la mitad en unos 5-7 segundos y meto la otra mitad al botellín y me dirijo hacia la salida sur cruzando el coso.

Aunque, como tal, los primeros problemas de la ruta Benasque-Zgz en bici empezaron a llegar a la altura de Siétamo, es al pasar los polígonos al salir de Huesca cuando comienzo a sentir el descenso de energía y, sobre todo, que se me estaba calentando el cerebro más de la cuenta y que el sol ya pegaba inmisericorde desde su posición privilegiada.

Quizá la coca-cola no fue la mejor opción o no estaba implementando bien la estrategia nutricional, pero el caso es que se me empezó a desproporcional la fatiga cognitiva, mientras la física no estaba muy presente. Muscularmente y de cardio me encontraba muy bien, la verdad. Eso me congratuuuuuuuulaaaaaaa. ¡¡¡Jezú!!!

Tenía que haberla comprado con azúcar, que costaba lo mismo aunque igual pesaba más.

Al pasar el primer puertecillo antes de Almudevar ya empecé a notar que lo que estaba pasando es que me estaba achicharrando el cerebro bajo el sol, porque recuerdo verme los brazos al rojo vivo y lo entendí todo, jajaja. Paso Almudevar a toda velocidad en posición aerodinámica ya buscando sombras incluso invadiendo el carril contrario.

DÍA DE CALCETINADA BENASQUE-ZGZ EN BICI. PARTE 3: INSOLACIÓN.

Al llegar al Temple, que es la mitad más o menos del tramo Huesca-Zaragoza, me paro debajo de un puente a beber el poco agua que me quedaba. Me echo un poco por la cabeza y tomarme el único gel que llevaba. Me tumbo un par de minutos en la carretera y sigo, buscando agua con la mirada aunque, por supuesto, sin parar.

Avanzo con las dudas de si desviarme a por agua pero decido no hacerlo hasta llegar a Zuera, donde seguro habrá. Recuerdo haber parado de otra vez que bajé de Huesca a Zaragoza en bici para ir al fisio.

Por fin llego a Zuera bien justo con tremenda insolación y veo una fuente. Pulso el botón y nada. Acto seguido me meto en un bar y pido una botella de agua fresca.

Bebo como si fuese un judío de esos que estuvieron 40 años vagando por el desierto o cualquier persona al salir del Monegros Desert Festival, y la motivación vuelve a mi. Miro el reloj y llevo unas 7 horas de actividad: nada infrecuente tampoco.

Este es mi gento insolado y deshidratado. El mismo que al acabar la última rave a la que fui y, probablemente, con la misma camiseta.

De Zuera a Zaragoza pasando por Villanueva, el barrio del Comercio y San Juan (donde vuelvo a coger agua), es un auténtico suplicio aún con la remotivación del agua fresca. Lo que debería haber sido una hora más o menos acaban siendo 2 parando 2 o 3 veces practicamente en cada sombra que veía. Aquí pillo el primer tramo de pista de toda la ruta en el tramo de San Juan a Zaragoza: ¡manjar para los ligamentos del pulgar!

Cuando volví de Calcena, me salían 98km de actividad. Ese día decidí ir a la Expo a lavar la bici y dar una vuelta para redondear a los 100km. Sin problema gustoso lo hice.

Esta vez, creo que me va a salir un poco menos de 200km y pienso que le den por culo. Mi TOC tiene que aprender pero, al llegar cerca de casa de mis padres, comienzo a intuir que será poco y al llegar a la puerta veo que son 199km así que, en contra de mi voluntad, doy vueltas a una rotonda-parking hasta completar los 200km de Benasque-Zgz en bici. ¡Otra vez será! jajjaaja

CONCLUSIONES DE LA CALCETINADA.

Dos conclusiones saco de esta calcetinada Benasque-Zgz en bici: soy un titán pero debo mejorar la estrategia tanto nutricional como horaria (ajustar el posible horario, como en el monte, para no hacer cima o meta más tarde de las 12:00 del mediodía).

La siguiente, no sé si serán 200 o 300km, pero prometemos intentarlo todos los que estamos al mando de la nave.

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CLARABIDES CON VIVAC EN UN GRAN PEDROLO https://climbinglaboratori.com/clarabides-con-vivac-en-un-pedrolo/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=clarabides-con-vivac-en-un-pedrolo https://climbinglaboratori.com/clarabides-con-vivac-en-un-pedrolo/#respond Thu, 16 Jul 2026 08:11:00 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4997 Por Sofía Lafuente. Tomo los mandos y cambio de escritor para contar como fue nuestra aventurilla a los Picos Clarabides (Oriental, Central y Occidental). Actividad que le propongo a Maik por su lesión que le impide escalar (RIP dedo pulgar), para sumar tresmiles a la lista y conocer más a fondo los valles de Benasque. […]

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Por Sofía Lafuente. Tomo los mandos y cambio de escritor para contar como fue nuestra aventurilla a los Picos Clarabides (Oriental, Central y Occidental). Actividad que le propongo a Maik por su lesión que le impide escalar (RIP dedo pulgar), para sumar tresmiles a la lista y conocer más a fondo los valles de Benasque. Rutilla que se ajusta bastante bien a nuestras preferencias.

Me despierto por la mañana con dolor de cabeza y un mareo dignos de protagonizar una tragedia griega, debido a mi falta de entrenamiento en el levantamiento de vidrio en barra fija, que tuvo lugar en casa de unos amigos la noche anterior.

Al principio me asusto por si me afecta más de lo esperado y no puedo hacer la ruta planeada pero por suerte, un ibuprofeno y ese privilegio biológico llamado juventud hicieron su magia: mi recuperación fue sospechosamente rápida. Así que por la mañana Maik (AKA el Sr.Bíceps) y yo hacemos unas barras como calentamiento para los Clarabides (yo al menos hago algo, porque mis conocimientos sobre entrenamiento son bastante limitados/nulos. Pero me lo paso bien jeje).

No es la imagen que toca por el texto pero la dejo para mostrar la pegatina de mi nuevo patrocinador: morcilla de los 3 cerditos. Código descuento en mi web.

Maik aprovecha la hora de la comida con una eficiencia admirable. Entre bocado y bocado, ya tiene la mochila abierta y va preparando todo para la ruta. Es la demostración práctica de que hay personas capaces de hacer dos cosas a la vez… y hacerlas bien. Muchos vivacs lo han visto últimamente. Yo, mientras tanto, bastante tengo con no mancharme la camiseta.

Gracias a que yo ya lo tenía todo listo, y Maik es tan velozzzz, terminamos de comer y con todo preparado, pusimos rumbo al inicio de la ruta a bordo de un vehículo de altísima gama (AKA Fidel). Un clásico tan exclusivo que ya no se fabrica, ni se atreve nadie a modificarlo. Los años le han dado ese encanto que solo algunos coches consiguen (y los buenos vinos, como el que me tomé la noche anterior).

ACCESO Y SUBIDA AL VIVAC

Llegamos al parking de Estós, abandonamos a Fidel y echamos a andar por el camino que indica el track (el único que hay, al parecer). La ruta tiene poca pérdida: el camino está muy marcado. 

Empezamos a caminar sin demasiadas complicaciones. El desnivel era tan amable que nos permitía hacer algo mucho más exigente que subir cuestas: mantener una conversación interesante.

Durante el camino arreglamos el mundo, debatimos sobre el bien y el mal, compartimos alguna que otra reflexión y nos perdimos en esas conversaciones que saltan de un tema a otro. Siempre es un lujo caminar con personas capaces de pensar, cuestionar y aportar puntos de vista que te hacen mirar las cosas desde otro ángulo. Esas que disfrutan tanto pensando como caminando.

Llegamos hasta una llanura donde se sitúa la cabaña donde íbamos a pasar la noche: la Cabaña del Turmo. Dan algo de lluvia entre las 00:00a.m. y las 02:00a.m., y preferimos tener un techito donde resguardarnos. Antes nos paramos a observar una marmotilla que está inmóvil sobre una piedra. Cada vez nos acercamos más y la podemos ver con más detalle. Que monaaaaa, quiero una.

Marmota en cuestión. Huyó, creyendo quizá que iba a ser cena.

Al llegar a la cabaña vemos que está cerrada al público, CHAN CHAN CHAN CHAAAN. La sensación no fue exactamente de pánico porque, afortunadamente, todavía nos quedaba luz y margen suficiente para encontrar otro lugar donde pasar la noche. Seguimos andando, y en unos 30-40 minutos llegamos al refugio de Estós, donde cogemos agua y paramos a echar un vistazo rápido.

Durante el camino hasta el refugio estuvimos intentando buscar un lugar donde plantar nuestro vivac (a poder ser, techado) sin éxito. Confieso que, durante unos segundos, mi optimismo decidió irse a dar un paseo. Empecé a caminar cada vez más rápido, como si la velocidad hiciera aparecer un refugio por arte de magia.

Por suerte, Maik iba completamente inmune a mi drama. Con una calma que a mí me parecía hasta sospechosa, me repetía que no pasaba nada, que todavía había tiempo y que ya encontraríamos un sitio. Y oye… tenía razón. Menos mal que uno de los dos mantenía la cordura.

En esas apareció, a lo lejos, una roca enorme. Desde la distancia tenía una pinta espectacular. Al acercarnos descubrimos que aquello protegía de la lluvia aproximadamente lo mismo que una sombrilla de cóctel. Fail monumental.

Después de recorrer la zona de arriba abajo y aceptar que la montaña no pensaba colaborar con nosotros, tomamos la decisión más lógica que se nos ocurrió: dormir encima de una roca gigante completamente al descubierto y confiando nuestro descanso a una estrategia infalible… rezar para que no lloviese.

Vivac en piedra gigante por ser lo más plano y con menos pinchos del lugar.

Con el alojamiento de cinco estrellas ya elegido, me puse a montar el vivac, colocar los sacos y dejar nuestro hotel listo para la noche. Mientras tanto, Maik se ocupó de mantener viva la tradición más importante de todas nuestras aventuras: preparar unos gñoquis con pesto. Porque puede faltar un techo, puede faltar un refugio e incluso puede faltar el sentido común… pero los gñoquis con pesto nunca fallan.

Con el campamento montado, la cena devorada y la lluvia haciendo el favor de no aparecer, llegó mi momento favorito de cualquier vivac: meterme en el saco, levantar la vista y quedarme mirando el cielo lleno de estrellas. Hay algo en ese momento, que por simple que sea, siempre siento que es un privilegio poder vivirlo. Bueno… eso duró poco.

Recuerdo que Maik empezó a contarme algo. No tengo ni idea de qué era. Estaba tan cansada que sentía que me estaban leyendo un cuento antes de dormir. Yo hacía un esfuerzo por seguir la conversación, porque me encanta hablar con él, pero cada frase pesaba más que la anterior. Al final, caí completamente derrotada.

DÍA DE ATAQUE A LOS CLARABIDES

Finalmente no llovió y debí de dormir realmente bien porque, a la mañana siguiente, Maik me dio los buenos días con una sorprendente información: al parecer había soltado algún que otro ronquido. Ataque directo a mi feminidad.

Superado el duro golpe a mi ego, recogimos todo el campamento, desayunamos café y un paquete de galletas príncipe de marca blanca del Carrefour y, sobre las siete de la mañana, nos pusimos de nuevo en marcha en dirección al ibón de Gías. Tocaba seguir sumando kilómetros y, por suerte, ya con el drama del vivac resuelto.

Dejamos la mochila de Maik escondida en unas rocas, para usar solo la mía, y empezamos a andar. Hacemos una parada técnica en el Ibón de Gías, al que llegamos sin complicación. El camino tenía su pequeño juego psicológico: cada vez que coronábamos una pequeña loma, pensábamos que encontraríamos el ibón, pero no. Solo aparecía otra loma, y otra, y otra. 

Cuando ya empezábamos a pensar que lo del Ibón era un invento, ¡por fin apareció! Así que hacemos otra parada igual de técnica que la anterior para comer y beber algo y, por supuesto, disfrutar de las vistas. 

Seguimos subiendo, rodeando el Ibón tan por la derecha que, tras comprobar el track, tenemos que desviarnos 200-300m a la izquierda. Llegamos al Puerto de Gías, donde hicimos otra parada. Tocaba beber agua otra vez, comer algo, ponerse el casco y embadurnarse de crema solar, porque el sol ya empezaba a apretar con ganas. 

Con todo listo reanudamos la marcha y, en poco tiempo, alcanzamos el Pico Clarabides Oriental. ¡Primer tresmil del día! La verdad es que me hizo bastante ilusión. Siempre tiene algo especial alcanzar una cima de más de 3.000 metros. Continuamos por la cresta y, a muy poca distancia, llegamos al Clarabides Central.

Foto homenaje al espíritu del Pirineismo en la cima de uno de los Clarabides.

Casi sin darnos cuenta, alcanzamos el Clarabides Occidental. Resulta que ya no figura oficialmente en la lista de tresmiles porque no alcanza los 10 metros de prominencia necesarios. Vamos, que la montaña sigue ahí, la subida también, el cansancio también… pero el título de tresmil se lo han quitado. Hemos sido engañados. Cosas de las listas.

Desde allí valoramos subir también al Pico Gías, pero finalmente decidimos dejarlo para otra ocasión. Desde los Clarabides es un pase de unos 15-20mins. Sinceramente, tampoco me dio demasiada pena. Leí que había algún paso donde había que ayudarse un poco con las manos y, teniendo en cuenta la lesión de Maik, no era el momento de forzar. La montaña no se va a mover de sitio: excusa perfecta para volver.

RETORNO DE LOS CLARABIDES HACIA ABAJO, SUPONGO QUE TAMBIÉN SE PUEDE RETORNAR HACIA ARRIBA

Toca darse la vuelta, e iniciar el retorno desde las cimas de los Clarabides. La verdad que la vuelta se me hizo un poquito larga, en parte por mi dolor en las rodillas (mi juventud salió del chat), comentado en otras aventurillas jeje. 

Recogemos la mochila de Maik y descendemos hasta el refugio de Estós para tomar nuestro merecido café en la terraza. Como si el momento no fuera ya suficientemente perfecto, apareció un gatito y aproveché para jugar un rato con él, porque si hay un gato cerca, es prácticamente imposible que no vaya a saludarlo.

Entre sorbo y sorbo de café, la conversación derivó hacia el viaje de Maik a Nepal. No pude evitar preguntarle si aquellas montañas eran tan impresionantes como parece. Me cuesta imaginar un lugar donde las montañas sean todavía más inmensas que las que tenía delante.

Le pregunté cómo era esa sensación de caminar entre esas montañas, cómo se siente uno allí y si de verdad impresiona tanto como cuentan. Mientras hablaba, me descubrí imaginando esos paisajes. Debe de ser una de esas sensaciones tan únicas que hay que vivirlas.

Seta de verano y mano esmochada de verano también. Como se puede apreciar, la férula que no me dieron en la mutua y me tuve que comprar sujeta a la perfección el dedo pulgar.

Después de eso, me despedí del gatito y emprendimos la bajada. Mientras descendíamos, como siempre, nos metimos en uno de nuestros debates estrella: la calidad de las marcas de montaña. Mochilas, chaquetas etc… Maik, fiel a su filosofía, lo tuvo claro: Simond es la mejor marca de montaña para gente normal. Caso cerrado.

Ya cerca del coche, cuando pensábamos que el día no podía darnos más momentos surrealistas, un señor (aparentemente taxista o algo similar) se bajó de su vehículo, miró a Maik y le dijo: “Perdona, ¿eres el Maca?” Maik se quedó en shock un segundo, procesando la información.

Él había entendido: “¿eres el vaca?”.  Al parecer, su subconsciente sabe que tiene un gran apetito y que la gente lo reconoce por esa habilidad especial. No hay otra explicación posible. Le explicó al señor que le había entendido “vaca” y le dijo que a veces se ponía a dieta. Luego hablamos de abrir un canal de Youtube que se llamase “El Lorzas.

El momento nos dio para bromear el resto del día y probablemente nos lo dará durante bastante tiempo más. Porque hay cierres de ruta… y luego está este tipo de cierres de ruta. Muy felices, cansados, con la suerte de poder compartirlo y, sin remedio, pensando en la siguiente.

Me hizo muchísima ilusión fotografiarme con uno de los pocos postes que informan sobre el riesgo de aludes que permanece en pie.

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ACTIVIDAD RANDOM: GABIETOS (3030-32m) CON VIVAC EN CASETA https://climbinglaboratori.com/actividad-random-gabietos-3030-32m-con-vivac-en-caseta/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=actividad-random-gabietos-3030-32m-con-vivac-en-caseta https://climbinglaboratori.com/actividad-random-gabietos-3030-32m-con-vivac-en-caseta/#respond Tue, 07 Jul 2026 15:30:51 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4876 Hace tiempo que no me junto con Pablísimo. No estamos pudiendo coincidir entre sus aventuras moteras y trabajo en las brigadas anti-incendios y mis aventuras alpinísticas y trabajo semanal en el refugio. Aprovechamos esta ventana de 3 días, puesto que no tengo que ir a trabajar y se nos facilita el plan. Le comento de […]

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Hace tiempo que no me junto con Pablísimo. No estamos pudiendo coincidir entre sus aventuras moteras y trabajo en las brigadas anti-incendios y mis aventuras alpinísticas y trabajo semanal en el refugio. Aprovechamos esta ventana de 3 días, puesto que no tengo que ir a trabajar y se nos facilita el plan. Le comento de subir un par de picos, los Gabietos, haciendo vivac por las inmediaciones del Puerto de Bujaruelo y el plan le parece perfecto.

Aproximación desde Sarvisé en vehículo no identificado con casco no-homologado eso sí, íbamos más despacio que en bici para lo que el casco sí está homologado.

Siempre estoy feliz de poder compartir tiempo con Pablísimo, primero, porque me lo paso bien y, segundo, porque es una persona (quizá de las pocas) de la que aprendo (y envidio) la capacidad que tiene de volar, de imaginar, de ser un niño. Para mi es un gran amigo: sin tapujos, sin medias tintas, sin guardarnos nada.

La idea era juntarnos en la explanada de Planduviar el Jueves por la tarde-noche. Revilla y el Valiente también subían a Bujaruelo (a trepar) y era un buen punto de partida para vernos los 4. Revilla que está “missing in action” salvando post-adolescentes de un posible futuro laboral catastrófico a base de ponerlos a hacer proyectos de electrónica en la FP, echando más horas que un reloj de bolsillo. Al Valiente lo veo más aunque sigue dedicado a la obra de su futura casa.

Yo iba desde Zaragoza porque tenía revisión de la mano esmochada y comida familiar aprovechada a su vez para auto-trasquilarme el pelo sin mucha maña; Pablísimo acudía desde el pueblo ya que tenía retén nocturno y quería dormir un poco, aunque pasaría por Zaragoza a comprar y hacerse una cresta punk.

Nos encontramos en la furgo y charlamos un ratón para ponernos al día y divagar sobre cómo fluye la vida. También sobre la importancia que le damos a las cosas que se escapan de nuestro control además de debatir sobre qué haríamos (y qué dicen las diferentes religiones) en caso de toparnos con una persona que nos hace pasarlo mal: ¿poner la otra mejilla o dar justicia cualquiera que sea?

Preparamos una cena contundente, vemos 5 minutos el partido de España sin mucho interés y nos echamos unas buenas risas antes de ir a dormir. Al día siguiente yo tenía que hacer gestiones por correo y estudiar un poco así que Pablísimo iba a aprovechar para hacer una rutilla en moto (que acabarían siendo casi 200km cruzando un par de valles, jajaja).

APROXIMACIÓN A GABIETOS

Llegado el día, hago las gestiones y Pablo va en moto hacia el mirador de Ordesa. Como intuyo que se le alargará la jornada, voy preparando material, comida y un track aleatorio de una ascensión cualquiera a los Gabietos. No voy del todo fresco ya que aún me dura la resaca de la actividad en Peña Telera un par de días antes.

Nubes y mucho viento que indican que los sacos se van a humedecer echando ostias.

Comemos y vamos hacia Bujaruelo a eso de las 16:30p.m. La mejor (y casi única opción) es ir en la moto los dos por no mover la furgoneta y porque tenía la bici pinchada. El problema, porque siempre tiene que haber alguno, es que sólo había un casco homologado. Preguntamos al Valiente pero nada.

Decido ir con el casco de escalada (el mismo que uso para la bici por no llevar 20 cascos diferentes en la furgoneta) y asumir la consiguiente multa en el caso de encuentro con las autoridades. Como vamos a ir despacio, no excederemos la velocidad que yo mismo puedo alcanzar con la bici así que, en caso de caída, la homologación sería para, prácticamente, lo mismo.

Una vez en Bujaruelo, entramos a informarnos del estado de la ruta a los Gabietos, a dejar el casco y preguntar dónde aparcar la moto para que no moleste. Una chica muy simpática del refugio llamada Adriana, que Pablo ya conocía, nos soluciona todo en un momento así que, oficialmente, estamos preparados para echar a andar.

Comenzamos a subir a eso de las 18:30 con la calmita y bastante calor todavía. En poco tiempo rompemos a sudar y bebemos agua abundante, ya que por arriba tendríamos opciones de recogida. El camino hasta donde pensamos echar los sacos es corto pero empinado y con pocas opciones de cobijo sombrío.

Subimos con la calma y en poco más de una hora, estamos llegando a nuestro objetivo y, como habíamos visto en el mapa, hay una caseta para refugiarnos de la niebla, el viento y la humedad, puesto que llevábamos sacos de -12º y se iban a empapar. ¡Buena jugada!

Increíbles vistas desde nuestro alojamiento sólo empañadas por la torre eléctrica, pero por algún lado tiene que ir la luz, jajaja

VIVAC EN CASETA DE LAS ELÉCTRICAS

Una vez inspeccionada la caseta, dejamos todo y nos damos cuenta de que hemos olvidado algunas cosas (relativamente) importantes. Un arnés y algo para fumar viendo las estrellas por la noche, jajaja. El arnés no es imprescindible y podemos hacer uno con de emergencia con un cintajo así que no problem. Por lo otro hay más problema y Pablo decide bajar hasta la moto en Bujaruelo ya que todavía es pronto mientras yo preparo camas, material y cena.

Monto todo, inspecciono la zona, cojo agua, charlo con un par de montañeros que iban a dormir en la tienda en la explanada y hablo con el Valiente (hay cobertura). Tras una hora y media y otros 600m de desnivel, aparece Pablo y como lo he visto llegar a lo lejos y he tenido tiempo, cenamos un poco de pasta fresca y unas latas de sardinas y albóndigas. Realizamos las pesquisas siguientes y a dormir, que la idea es madrugar bastante dejando la mochila grande y el material de vivac en la caseta.

Abrimos el ojo a eso de las 5:00a.m. meamos y el viento sopla muy fuerte. Decidimos esperar una horita y salir con luz, que además a esas horas el viento tiende a aflojar. Acertamos con la decisión y desayunamos café con leche y galletas de marca blanca del Carrefour. Posibles pedos deshidratados, ya que a cambio de escapar del viento, salimos a las 7:30a.m. y tocará pasar algo de calorsito.

Pablísimo tras 2 aproximaciones en vez de una.

COMIENZO DE LA RUTA A LOS GABIETOS PROPIAMENTE DICHOS

Echamos a andar, cogemos agua nuevamente y decidimos ir directamente por la pedrera, en vez de llegar hasta el Puerto. China-chana vamos subiendo. La verdad es que es más asequible de lo que parece desde lejos. Poco a poco llegamos hasta un colladete cruzado por el riachuelo de agua de deshielo que desemboca en la cascadita de la que hemos cogido agua abajo.

Paramos a picar media barrita y taparnos del sol. Siguiendo el camino marcado y los hitos (aunque a veces cuesta verlos), comenzamos nuevamente a subir hasta llegar a otro collado/debilidad del muro, que nos sitúa en la otra vertiente del valle. Vamos cresteando subiendo y bajando por la vertiente derecha en dirección a lo que ya se intuye como los Gabietos.

Tras un buen rato, echando alguna mano, llegamos a otro colladete donde ya empieza la cresta final a las cimas, como tal. En este trayecto paramos un par de veces más a picar alguna barrita y beber agua. También para ir orientándonos, puesto que vemos multitud de posibilidades de camino/terraceo.

La cresta en sí, si se quiere hacer por arriba, tiene tramos más difíciles de lo que nos esperábamos (aun siendo fáciles para gente habituada y/o escaladores) teniendo que echar manos como medio de progresión varias veces. También hicimos dos o tres pasos con algo de exposición.

El primer Gabieto lo alcanzamos serpenteando varias veces entre ambas vertientes, siguiendo lo más fácil o recto, según nos apetecía, jejeje. Concluimos que ese tramo filtraría el paso de muchas personas que quisieran hacerlos. Llegamos a la primera cima y nos topamos con los montañeros que había visto la noche anterior. Nos confirman que han madrugado más que nosotros y que les había zurrado el viento en la tienda más de lo deseado.

Foto tradicional en homenaje al espíritu del pirineismo.

Al segundo Gabieto llegamos rápido porque es más de caminar y está cerca. Comemos nuestra barrita energética de cerdo con pan (un fuet) en formato bocaudillo, echamos un trago de agua y unas fotografías para inmortalizar el momento presente que ya es pasado a estas horas.

RETORNO POR DONDE NOS DIO LA GANA

Bajamos por abajo buscando no tener que echar tantas manos e ir más ágiles, puesto que el calor andaba arreciendo duro. Serían las 11:30 o así pero se sentía la pre-ola de calor venidera llegar. Deshacemos el camino con la calma haciendo varias paradas para comer y mojar los pies hasta que llegamos a la caseta otra vez.

Reposamos un rato, rehacemos las mochilas y echamos a andar, que ya nos duelen los pies y a Pablísimo la rodilla, que al final está menos acostumbrado y lleva 1200m de desnivel acumulado más que yo xD

Con la calma, tratando de preservar nuestras maltrechas pero fanáticas articulaciones, llegamos al refugio de Bujaruelo, donde refrescamos los gaznates y los pies nuevamente. Saludamos a Adriana, recogemos el casco y el piolet y mientras hago las gestiones, Pablísimo va a recoger la moto e ir montando todo.

Al final nos vamos como llegamos, con la moto y el casco no-homologado, pero con algo más de cansancio (no mucho que los dos ya veníamos cansados) y menos cartílago en las rodillas y tobillos eso sí, con más tiempo de colegueo, risas y otra aventurilla compartida que contar. Pasar tiempo en el monte con los colegas no tiene precio y si es con Pablísimo, menos todavía y si lo tuviese sería bastante elevado. Yo desde luego, al ritmo que voy de costearme prótesis, férulas y viajes al hospital, no podría pagarlo.

Selfie de punkies.

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ACTIVIDAD RANDOM: PEÑA TELERA (2762m) EN BICI + FAIL RUNNING https://climbinglaboratori.com/actividad-random-pena-telera-2762m-en-bici-frail-running/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=actividad-random-pena-telera-2762m-en-bici-frail-running https://climbinglaboratori.com/actividad-random-pena-telera-2762m-en-bici-frail-running/#respond Wed, 01 Jul 2026 16:58:02 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4861 Comienza el verano de actividades aleatorias y puesta a punto de forma de cara a las aproximaciones de otoño y las actividades de invierno u otro posible viaje de expedición. Esta vez escogí para empezar Peña Telera, puesto que nunca he hecho cima después de hacer alguno de los corredores invernales y estaba por las […]

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Comienza el verano de actividades aleatorias y puesta a punto de forma de cara a las aproximaciones de otoño y las actividades de invierno u otro posible viaje de expedición. Esta vez escogí para empezar Peña Telera, puesto que nunca he hecho cima después de hacer alguno de los corredores invernales y estaba por las inmediaciones de Panticosa.

Dos semanas antes de este hecho, me rompí el pulgar de la mano derecha bajando de un kayak (día después de escalar la fisura de la Patxarán) así que este verano toca poca escalada, mucho monte y, con suerte, bici. Unos días antes, lo que iba a ser una escalada de cacharreo, se convirtió en una subida con Jesule AKA “el profe” al Garmo Negro, Algas etc…

Ese día subimos esos picos para tener una buena panorámica de la zona, ya que el finde teníamos actividad con el club con el objetivo de hacer la Gran Facha. Total que acabé haciendo esos días:

  • Día 1: rutoneo en bici desde Baños a Panticosa y un entreno de agarre con la mano sana esperando a Jesule.
  • Día 2: ascensión express al Garmo Negro y a los Algas.
  • Día 3: rutoneo en bici desde Baños a Panticosa (a mejorar tiempo) por la mañana y por la tarde aproximación lastrada con el club hasta Bachimaña.
  • Día 4: ascenso a los picos de la Muga y bajada hasta Baños.
  • Día 5: rutoneo en bici por Panticosa, Hoz de Jaca, Tramacastilla, Piedrafita, Escarrilla…

Me levanto a las 5:00a.m. y me quedo frito puesto que no había dormido muy bien y me vuelvo a levantar a las 6:15 ya con luz. Desayuno y me hago a la idea de que voy a pasar calor con posibles quemaduras por el sol pero tengo motivación suficiente para acatar los designios de mi insomnio.

Acabo de preparar la mochila y hago un poco de tiempo para salir desde la furgoneta en el mini-área de autocaravanas de Panticosa a las 7:00a.m. exactas. Echo a rodar con un poco de fresco así que pongo el cortavientos para no generar moquilla que luego se endurezca con el calor.

Mi turbo bici, la más barata del Decathlon que le compré a un valenciano en Wallapop, es un misil.

Rápidamente llego a Piedrafita de Jaca, donde cojo agua y visto manga corta debido a la sudada extrema y continuo hasta Lacuniacha. Escondo la bici por el bosque fuera del alcance de los ojos de los turistas, me quito casco y culote y me pongo un calzoncillo reutilizado para la ocasión y comienzo a andar a paso ligero. No sé cuanto me cuesta porque no suelo mirar los tramos.

Voy a buen ritmo apoyando prácticamente con un sólo bastón por no darle demasiado impacto a la maltrecha mano derecha. Llego al ibón, pico algo y bebo agua y me dirijo hacia la canal de las Covachirizas. Subo este tramo rápido, aunque se me hace interminable (menos que la bajada, jajaja) y me planto en el paso horizontal (que en verano sin más pero en invierno ¡OJO!), donde un poco más adelante me cruzo con 3 chavales confusos que me cuentan que no están confiados en pasar.

Hablo con ellos para comentarles la ruta y paso un par de tramos más adelante mientras esperan mi info. Cruzo hasta las trepadas y les digo que es más fácil de lo que parece desde lejos y que la trepada no se ve difícil (previamente les dije que en mi track/blog la cotaban de IIº) así que sigo subiendo y ya me planto casi en la arista final (no sé si se le puede llamar arista o loma).

Llego a la cima de Peña Telera sin mucha fatiga y paro un rato a contemplar las vistas, comer, beber y ponerme el palestino para prevenir un golpe de calor, que ya he andado cerca varios días, jajaja.

Pillando el hábito de hacer fotos en la cima por si algún día subo un 8000 y tengo que demostrarlo ante algún comité que me sea indiferente.

Bajo rápido un poco desorientado al comienzo para, tras un corto jabalineo, coger la senda buena y cruzarme con los chavales comprobando que estaban sanos y habían cruzado sin problemas. No tenía muy claro si iban a subir o no, porque sólo vi a uno decidido así que me alegro por ellos.

Sigo bajando haciendo paraditas cada 20-30 minutos para beber y/o comer media barrita y ya ansío coger la bici para gozármela en la bajada (la verdad es que con la mano pocha no me lo puedo gozar tanto como me gustaría). Llego a la furgo en Panticosa con bastante energía (por la tarde-noche del día anterior, a parte de una ensalada me comí 2 bocaudillos de nocilla traicioneros).

Hice la foto intentando capturar al perro y Peña Telera

No soy muy fan de hacer las actividades en modo rápido, pero estas de entrenamiento sí, simplemente por el hecho de entrenar para aventuras más complejas donde la velocidad sí sea relevante, aunque siempre prefiero la calma y un buen vivac si es posible. Me gusta disfrutar y asimilar la info que se me presenta en la naturaleza.

Al final hice 40km en 6 horas y 45 minutos aprox, sin parar el reloj y me dio tiempo suficiente para mojarme en el río e ir con la calma a Jaca a cenar un DIY-kebab con Isaac, que presentaba su TFG al día siguiente y no tenía intención de repasar más que nuestras vidas rumiantes y vigoréxicas.

Distribución normal tipo “campana de Gauss”.

Creo que ni aún así quemé todas las calorías de los 2 bocadillos de nocilla.

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PARED DE BONÉS: “Monsanto la Muerte/Ravier, 6b” Y “Con Coco y Alicates, 6b+” https://climbinglaboratori.com/pared-de-bones/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=pared-de-bones https://climbinglaboratori.com/pared-de-bones/#respond Wed, 24 Jun 2026 07:20:08 +0000 https://climbinglaboratori.com/?p=4722 En el lapso de una semana prolífica en el marco de la sierra de Bonés, pude realizar un par de vías que no había hecho y que recomiendo encarecidamente por bonitas y curiosas. Una por más técnica y/o comprometida (“Monsanto la Muerte“) y la otra por estética y más deportiva (“Con coco y alicates“). Para […]

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En el lapso de una semana prolífica en el marco de la sierra de Bonés, pude realizar un par de vías que no había hecho y que recomiendo encarecidamente por bonitas y curiosas. Una por más técnica y/o comprometida (“Monsanto la Muerte“) y la otra por estética y más deportiva (“Con coco y alicates“).

Micro-friends altamente recomendables

Para mi, el entorno de Arguis y Guara en general es como estar en casa. Me siento en casa. He pasado muchísimo tiempo escalando, corriendo (cuando podía), en bici, a remojo en el agua… siempre hay algo que hacer aquí y es un buen punto de encuentro, parada y partida para otras actividades más aventurescas en lugares más lejanos de Zaragoza/Huesca.

La pared de Bonés es poco frecuentada por escaladores principalmente (pienso) debido a:

  • Está cerca de las principales ciudades de Aragón (exceptuado Teruel).
  • La aproximación sin ser larga tampoco es corta para realizar vías de 4-6 largos.
  • La escalada en los largos de adherencia es curiosa y particular si no se está acostumbrado/a y hay cierto nivel de exposición en casi todas las vías.

Por eso mismo a mi me gusta y pienso que la escalada aquí es perfecta para cuando sólo tienes una mañana de invierno, que además el día es corto (por ejemplo para un Domingo que bajas del Pirineo), o la meteo está incierta o ha llovido el día anterior o de madrugada, ya que tiende a secar muy rápido.

VÍA “MONSANTO LA MUERTE” O ” RAVIER”, 6B

A la Monsanto le tenía ganas desde hacía tiempo pero por H o por B nunca encontraba un compinche adecuado para la actividad. “No me gusta la adherencia”, “son vías cortas”, “me da miedo” son las respuestas habituales cuando he propuesto el plan, así que Zorrillo era una buena jugada ya que le gustan todas.

2 o 3 semanas antes de poder hacerla ya lo habíamos intentado llegando hasta el parking justo en el momento en el que se echaba a llover. Por lo menos pudimos echar un café e irnos a la Foz de Zafrané a dar un par de pegues. Como a la segunda suele ir la vencida, afrontamos nuevamente la empresa en otro día inestable y esta vez, a posteriori, nos sale bien.

Subimos desde Huesca, ya que el día anterior estaba lloviendo y decidimos dormir en la furgo ahí. Yo había propuesto subir en bici desde Huesca por la noche y vivaquear a pie de pared o en la hospedería abandonada. Menos mal que no lo planteamos realmente puesto que diluvió y estábamos algo cansadetes.

Es Domingo y hace un sol de justicia pero con alguna nubecita. Perfecto para que seque la pared y nos podamos tomar el desayuno y la aproximación con la calma. Tras ingerir unas 4 o 6 tazas de café del barato por cabeza y un buen paquete de galletas príncipe de marca blanca del Carrefour para no faltar a nuestra cita con la indigestión provocada por un aumento repentino de glucosa y cafeína en sangre, ponemos rumbo hacia Arguis y comenzamos la aproximación no sin antes haber acudido un par de veces al WC para recordar que el principal problema digestivo que sufrimos es la pobreza.

Realizamos satisfactoriamente la aproximación a buen ritmo tras hacer el material (12-14 cintas alargables la mayoría, un juego de friends hasta el 3 con algún pequeño repetido estilo semáforo de alien y unos micro-friends que nos prestó Revilla y menos mal) y llegamos a pie de vía donde ponemos a secar las camisetas extra-sudadas que traíamos puestas.

Vemos en la vía ya metidos una pareja que parecen fuertes así que, mientras descansamos y hacemos material, darán cuenta del largo y empezarán el siguiente y no nos estorbaremos en ningún momento. El primero ni tan mal pero el segundo, un muchacho pequeñete con rastas, va saltando de un lado a otro como si nada.

Comienzo con el primer largo y voy haciendo, comenzando por unas fisurillas de la derecha hasta una secuencia de repisillas fáciles con justas protecciones hasta llegar a una pasete un poco más de adherencia de pies y micro-mano. Me lo miro un poco, panza y miembro viril bien pegaditos a la pared y hago. Sigo hasta la reunión consistente en un clavo, el cual refuerzo con un totem negro en una laja invertida haciendo oposición. La verdad que me queda una reunión chula.

Recupera raudo y veloz Zorrillo y sin más novedad que realizar la misma performance que yo, sale disparado a por su primer largo en cabeza de cordada o el segundo de la vía. Sube recto con algún resoplido y llega a una laja de presas invertidas que indica la travesía totalmente horizontal a la izquierda. Protege hasta triangulando 2 micros (a este mozo le gusta alparcear estas cosas. El artifo llama a su puerta) y se pone a ello.

Esto es la caída sobre erizones de Zorrillo rapelando.

Ejecuta bien con su pisada perdicera, que no pedricera porque creo que nunca ha estado allí aunque su consejero Ulises se lo recomendó en sus inicios. Pisa bien porque siempre le he enseñado que para pisar bien hay que hacer muchas suspensiones, campus y escalar en Rodellar cuando empiezas, y siempre me ha hecho caso.

Llega a una especie de pseudo-fisura-diedro descuajeringada y va yendo con tendencia a la derecha hasta una reunión, que si mal no recuerdo está compuesta por 2 clavos unidos con un cordino bien gordo AKA trozo de cuerda cortada.

Recupero mientras la cordada vecina ya está empezando a rapelar (estos sí deben ser pedriceros). Tras ingerir algún líquido y cambiar material me dispongo a por el siguiente largo. Sale a un espolón a la izquierda y rápidamente se llega a un paso de y adherencia de pies en una microfisura para empotrarlos con manos patinosas y pequeñas. Por supuesto la protección está ya muy abajito y la siguiente ya muy arribita.

Miro la secuencia más rato del que seguramente creo que sucedió y el mozo de las rastas (ya rapelando) me dice que es muy guapo ese paso y que le eche fé. Lo primero lo sabía y lo de la fé, sin un tobillo funcional y sin técnica alguna de placas y empotres, más que fé lo llamaría supervivencia y jugarse la moneda a cara o cruz, rojo o negro en el casino.

Resuelvo finalmente y con un momentillo más de tensión y bien de magnesio, atrapo una laja de mano grande donde protejo y prosigo ya por terreno más amigable, osease menos técnico, hasta la reunión en una repisilla que anticipa el último largo donde se ve justo en frente una secuencia de paraboles casi a palmo lo que indica que no es nuestro camino, aunque es tentador, jajaja

Recupera Zorrillo y me felicita por la jugada así que se dispone a salir por la derecha esquivando la ristra de paraboles y pillando un diedro con un clavo al que llega justo y se va metiendo en bavaresa. Al intentarlo, caza la cinta del clavo y resuelve que, aún con mano en clavo, había que zurrarle, jajaja. Yo este tramo, de segundo, lo liberé (aquí mi envergadura jugó su papel).

Prosigue por una secuencia de placa finita sobre romos y baile de pies y, poco a poco, llega hasta la reunión (holgado como siempre) con tendencia a la izquierda todo el rato. Recupero el largo bastante bien como ya he dicho antes, excepto un descansito en un romo que, sinceramente, no me apeteció forzar, jajaja. Cada vez tenemos más afán por liberar las vías, pero los cantos de sirena del artificial nos persiguen y no somos capaces de no escucharlos. Nos falta, como a Sabate en otros terrenos, fuerza de voluntad.

Comenzamos los rapeles por la vía de al lado como mandan las reseñas sin más novedad que el Zorillo cayéndose en unos erizones con los pies descalzos. No sabe pisar ni aún rapelando el chaval. A ver si lo mando a la Pedriza una temporada.

Recogemos y de bajada nos perdemos por el camino que 3-4 horas antes habíamos hecho a la perfección y nos encontramos con los chavales de la otra vía. Le pregunto al de rastas (tope de majo) si le gustaba la placa y me dijo que sí. Luego lo miramos por RRSS porque me sonaba y resulta que había 8c+ de placa y 8b de trad o algo así.

Decidimos con el Zorrillo que tenemos que entrenar para estar a ese nivel así que miraremos en wallapop unas uñas y un estribo bueno por si nos falla el entrenamiento.

Homenaje al espítiru del pirineismo.

VÍA “CON COCO Y ALICATES”, 6B+

Por mi parte, le daría menos grado que la Ravier o mejor dicho, le daría más grado a la Ravier, porque el largo duro tiene una secuencia desplomada perrilla, pero mucho menos técnica e incluso difícil que la primera, y con protecciones, jajaja

Me dijo Sofía de hacer algo un día cualquiera de primavera y queríamos hacer alguna tapia. Venía rodado de la Monsanto y Sofía ya había escalado aquí y le gustaba, así que era un buen plan para echar la mañana en la solitaria pared de Bonés. Ejecutamos la aproximación con la calma viendo bajar a una parejita de Greims que bajaban de la Sendero Límite y me reconocían por haber trepado con Isaac alguna vez. Menos mal que fue por eso y no por ningún hecho delictivo.

Otra vez de solitaria nada, pues nos topamos con una cordada de madrileños que me reconocían de haber coincidido en Riglos días antes. ¡La escalada es un pañuelo! Menos mal que fue por eso y no por algún hecho delictivo. Ellos empiezan por otra vía (o por la nuestra) y sólo querían hacer 3 o 4 largos, así que entramos por la línea de al lado, que no sé si era la “Blue Velvet” o la propia “Con Coco y Alicates“.

La cuestión es que empieza Sofía para motivarse y hacer un servidor los largos difíciles (que a la postre casi me parecieron más duros los que no iban a serlo, los que hice de segundo, jaja). Comienza un poco atropellada con un paso muy fino de placa con la protección tan lejos que podías ver el estrecho de Gibraltar en Marruecos, así que se lo piensa un ratillo, le echa un par de ovarios y pasa bien.

Luego una zona de terraceo aleatorio cual Juepincho seguido por una secuencia muuuy plaquera que no sé si se realizaba recta o por la izquierda, pero los paraboles quedaban bastante a desmano para mi gusto (uno tuve que deschaparlo agachándome más abajo de mis propios pies tronchando una regleta romosa jabonosa. Debo ser yo que no me entero, jajaja.

Esto Sofía lo hace cuidadosamente, despacio pero bien con un poco de sufrimiento. Así es la escalada en Bonés. Vas a vibrar en algún paso SÍ o SÍ, sea el grado que sea, esté más o menos equipada, jaja. Monta reunión y recupero el largo con la única anécdota del deschapaje descrito en el párrafo anterior.

Reuniones todas desplomadas

Salgo al siguiente largo que empieza a izquierdas por una fisura bavarésica y empotre de punteras. Voy haciendo con una técnica más o menos depurada y arrastramientos múltiples y consigo llegar a la reunión en condiciones aceptables de ritmo y velocidad. Recupera bien Sofía y, rápidamente, encara su nuevo largo de buena manera y de buena gana hasta alcanzar la reunión que queda debajo del techito característico de la vía.

Recupero el largo y me siento tentado de darle un tiento a la placa-diedro-bavaresa de la “Blue Velvet” (queda casi enfrente), que se supone que sale en A1 o A2. Eso es un fucking manjar, pero decidimos seguir nuestro camino.

El siguiente largo, cotado de 6a, sale recto a una laja gigante hueca que agarré a ambas manos por no haber otra cosa tras comprobarla a través de repetidos puñetazos de una potencia incremental hasta casi hacerme daño. Seguí haciendo casi un pie-mano hasta unos invertidos donde me estiro a chapar algo y tiro hacia la derecha para alcanzar una fisura y unos bloques para salir del mini-techito y continuar por una placa fina, que ejecuto y libero gracias a un tutorial de youtube que vi en internet sobre como pisar cuando eres alto, cojo y con un cerebro primitivo privado de juicio lógico.

Recupera Sofía y realiza un siguiente largo magistral y horizontal, siguiendo una o dos chapas entre árboles y arbustos que me dan que pensar en que no se complique el rapel, que es por la propia vía. Recupero a modo sprint con una comba kilométrica con la seguridad de que algún ser vivo que intercambia CO2 por O2 con sus orgánulos clorofílicos me parará en caso de derrape.

Llego a la reunión tras un kilometro de travesía y me dispongo a afrontar el largo chulo de la vía. Este largo bien merece la visita a esta vía y a esta escuelita. Comienza plaquero para meterse en un diedro técnico hasta alcanzar unas chorreras y salir por un desplome con canto generoso pero de saber mover el peso y elevar los pies. Eso y acertar algún canto que no se ve mucho.

Foto de cima con cortavientos no-homologados.

Libero rápido apretando mis maltrechos discos intervertebrales más de la cuenta y salgo por una plaquita maja y asequible hasta alcanzar un bloque masivo que, esquivándolo por debajo en otra travesía pendulosa, me deposita en una cómoda reunión donde realizo unos estiramientos para las hernias discales que me recomendó el fisio, los cuales me cuesta recordar por el hecho de tomármelos menos en serio de lo que debería.

Recupera Sofía y disfruta el largo excepto el desplome donde, tras algún gemido, aprieta, se cuelga y supera para afrontar la placa y posterior travesía pendular hasta reunirse con su geronto-partner esmochado de la espalda pero con toda la vía liberada, como los titanes.

Realizamos los rapeles sin dificultades técnicas reseñables, lo cual es reseñable valga la redundancia ya que el porcentaje de complicaciones rapelando en las vías que hemos hecho juntos estará, tranquilamente, por encima del 50%.

Ya a pie de vía, recuperamos nuestros bártulos recalentados al sol y descendemos con alguna duda en el camino que habíamos realizado unas horas antes y yo varias veces ya últimamente. A ver si me pongo el Garmin para las aproximaciones, o los ojos en la cara porque no doy una, jajaja

Rapelando con las cuerdas en bandolera para no destruir la camisa.

En resumen, dos vías muy guapas y clásicas del sector en una escalada divertida realizadas con mis dos compis favoritos de esta semana. Arguis mola y quien diga que no, pues igual de respetable es esa opinión, tanto o más que la mía.

La entrada PARED DE BONÉS: “Monsanto la Muerte/Ravier, 6b” Y “Con Coco y Alicates, 6b+” se publicó primero en ClimbingLaboratori.

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