Llevábamos unas cuantas fechas tratando de juntarnos para escalar David, Chete y yo. Chete está motivado (y fuerte: está escalando mucho en los Martes locos foceros) y David está motivado (y no tan fuerte: oposición y paternidad inminente). Visto lo visto, como veremos a lo largo de la entrada, necesitas bien de motivación para hacer la hoja del cuchillo, jajaja
ELECCIÓN DE LA VÍA
Chete y yo queríamos hacer, de una vez por todas, la Serón Millán. Siempre es una vía que voy dejando para cuando esté “ni flojo ni fuerte” así que es un buen momento. Como David ya la había hecho y no gusta de repetir (normal, pudiendo no hacerlo) le damos un tiento a esta vía que pintaba bastante buena.
Sobre la guía la hoja del cuchillo es una vía no muy dura pero la escasez de reseñas en los blogs de internet le daban un halo de misterio que queríamos comprobar. Aclaración alert: normalmente, a estas alturas del mundo de la montaña y escalada, no tener entre 5-10 reseñas en blogs de una vía quiere decir que es “curiosa“ (por difícil, expuesta o dura), nueva o con una aproximación larguísima.
Entre eso, que, a lo tonto yo he hecho casi todas las vías equipadas de entre V y 6c (me faltan las semiequipadas) en Riglos y que le iba a dar un poco la sombra, la escogimos. Daban bastante calor ya (más de 30º) y en otras vías a pleno sol íbamos a palmar, puesto que tampoco íbamos a madrugar en exceso.

DÍA DE AUTOS: LA HOJA DEL CUCHILLO
Nos juntamos los 3 más Ana (la pareja de Chete) en el punto estrella de Huesca a echar un café. Yo no sé de dónde venía (puede que de Arguis o de Sabiñánigo) pero llegué un pelín tarde. Mis compis estaban ya sentados. David y yo echamos el café. Chete y Ana, café y tostadita.
Minutos después ponemos rumbo a Riglos. La idea era escalar rapidín mientras Ana hacía un poco de trail-running por la zona. Hacía bien de sol y calor y ambas actividades están totalmente desaconsejadas bajo estas condiciones. Cést la vie.
Aparcamos, hacemos material y nos dirigimos hacia la base de la pared. Una de las cosas que más molan de Riglos son las aproximaciones para mancos como nosotros. Aún así, nos da tiempo para pegarnos buena sudada y tener que dejar camisetas secando mientras nos encordamos.
Repartimos los largos: dos de David para empezar (el primero, largo perrete), los siguientes dos o tres (que serían los más perros, a priori) para mi y luego otros tantos de Chete para acabar, con alguno perro también.
Empieza David porque le gusta empezar para ponerse en canción y así hacía sus largos al comienzo, ya que lleva tiempo sin escalar y quizá cuando es así es más fácil que aflojen las fuerzas conforme pasa el día. Vemos el primer seguro a un par de tobillos rotos de distancia, unos 8 metros tranquilamente al cambio.

Avanza muy bien para su contexto y para el contexto de la vía, jajaja hasta que llega a un pasete chungo. Al atacarlo, rompe un canto con su mano que nos pasa bien cerca y se queda sujeto, con un buen portón mediante, con una mano y los dos pies gracias a Dios (mejor explicado en su blog).
Chete y yo nos quedamos estupefactos y David supongo que también, porque ataca el seguro siguiente y se cuelga a descansar la mente. Es lo que yo llamo terapia de choque cuando escalas poco y el fiarte de la roca tampoco es tu punto fuerte.
Sigue, de chapa a chapa, bastante rápido hasta la reunión (yo en Ordesa cuando pegué mi última rotura de presa y vuelo, seguí avanzando pero a 0.5km/h, jaja), recupera cuerdas y salimos Chete y yo tratando de agilizar los trámites.
Al llegar a la reunión, David me cede la cuerda y nos dice que ya ha tenido suficiente. Vaya titán y vaya fail porque estaba escalando el largo de lujo. Ya con las dudas, afronto el siguiente largo colgándome para ver el paso de salida y yendo por terreno descompuesto hasta una repisa que comparte con la Pandemia o alguna de estas.
Dudamos de si cambiarnos de vía y escalar en paraboles en vez de por spits una vía que ya nos venía dando problemas, en los largos, al parecer, más sencillos.
Decidimos continuar y afronto el siguiente largo bastante bien, navegando un poco pero sin mucha complicación: ¿6a+?. Acaba con una travesía a izquierdas un poco perrilla. Los compis lo ven un poco más durete pero más por la continuidad que la escalada Riglera exige. Parece que mejora.

ERROR 404 EN LA HOJA DEL CUCHILLO: NAVEGACIÓN NOT FOUND
Llegan mis compis a la reunión y me dispongo a darle al largo 4, que era el más duro de la vía, en principio. Al poco de salir en travesía ya me cruzo con un paso largo de regletas sobadas que me exige mirarlo bien. Un par de metros a la izquierda se ve algo más fácil, pero quizá es lejos para ser de la vía. Le tiro en recto y al cazar algo, me patino un poco y me pillo.
Espero que ese sea el paso duro porque joder, el siguiente spit está en casa Cristo. Vuelvo a intentarlo y pretando como un loco, me sale el paso y sigo avanzando con bastantes complicaciones, pretadas severas y mucho ambiente hasta llegar a una panza bien perra que no veo pies para poder remontar. Miro, pruebo, caigo. Pruebo, me cuelgo. Miro, monto pedaleta, me cuelgo.
No sé. Me entran las dudas y ya llevo casi 10 minutos en ese paso así que, quito la pedaleta y le digo a mis compis que lo pruebo en libre una última vez. Marco un pie en adherencia (justo el derecho, el pocho) que creo que es el que más base de sustentación me va a dar y le tiro con todo por unos romos cabrones para poder montar el otro pie y cazar un canto salvador lejano.
Menuda pretada y exposición el cabroncete, jajaja. También hay que fiarse más y eso me falta en las panzas de este tipo. El resto del largo más de lo mismo. Pasos perro y navegación en zig-zag. Llego a la reunión contento y exhausto y les digo a mis compis que prueben de otras formas esquivando las panzas, que igual en recto no es lo suyo.
Comienzan mis compis y ya en lo “fácil” del largo se van parando. Creo que van un poco condicionados por mi batalla y mis escasas habilidades de lectura de las vías. En Riglos hay vías en las que hay que navegar (las de corte deportivo, digo. Obviamente en la Rabadá pues habrá que dar rodeos, eso se da por supuesto) pero normalmente las vías y panzas se atacan bastante rectas cuando el equipamiento así lo marca.
Total que me pego una buena panzada de bloquear y tirar con el reverso, jajaja. Chete va forzando algo pero no mucho y David pues hace lo que puede con su continuidad de opositor y su único entrenamiento de antebrazo de escribir y subrayar, más prono-supinación que la flexión que le tocaría. Pedaletas mediante, llegan a la reunión y decidimos que ya había sido suficiente.

Nos quedan 3 largos que seguro que son bien perros. Hace bastante calor y ya hemos forzado bastante. Para no disfrutar, mejor bajar sobre todo aquí que es fácil de hacer. Todos hemos cumplido nuestros objetivos: entrenar un poco, desbloquear miedos y vencerlos y sobre todo, echarnos unas risas, que es lo que tenemos los patanes: pasamos miedo y nos reímos. Cuando estás fuerte y todo sale bien y rodado no tiene tanta gracia.
UNA RETIRADA A TIEMPO A TIEMPO ES UNA VICTORIA
Comenzamos a rapelar y, tras el primero de ellos hasta la repisa, David se inventa un nuevo sistema que consiste en llegar a la nada y pincharse de un parabol. Bajo yo y me grita que hay una reunión por ahí que se ha saltado. Sigo rapelando y no veo nada así que copio su sistema y me pincho en un parabol en la nada (en la nada más cómoda que la suya, jajaja).
Baja Chete y se ancla a la reunión oficial. Se gestiona el rapel sólo y David y yo cogemos las cuerdas de bajada para poder rapelar, por turnos, hasta tierra firme. Un poco chapucero pero todo sale a pedir de Milhouse.
Recogemos a Ana en la ermita (más bien nos recoge ella a nosotros). Se nos ríe porque decía que íbamos lentos y que parecía (desde lejos) que la estábamos liando como así era. Llegamos a los coches y la furgo y compartimos unos refrigerios y unos bocaos.
La verdad que fue un buen día de escalada y de esos que recuerdas de por vida, jajaja. ¿Te acuerdas cuando le dimos a “la hoja del cuchillo”? Buahh, vaya pretadas, loco. David casi se va a la verga y Chete se rajó como una rata, jajaja
Unos días más tarde, los puretas locales de Riglos me dicen que la hoja del cuchillo es una vía bien recia “de escalar” y que la equiparon unos espeleólogos totalmente en recto con spits pero que la vía va zigzagueando continuamente en los largos de después de la repisa. Que en recto no se hace aunque los paraboles vayan totalmente rectos. Tomen nota.
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
