Habíamos quedado con Álex AKA el Bou el fin de semana para echar unos trepes y darle a la cresta del Alba AKA “de los 15 gendarmes”. Veníamos de hacer varias crestas como la de Cregüeña y la Costerillou, como preparación para la Salenques. A priori sencilla pero no habíamos contado con que el día antes me salió el plan irrechazable de darle un pegue a la Patagonia Express, que me dejó más esmochado de lo que me hubiese gustado.
HORAS PREVIAS A LA CRESTA DEL ALBA
Aunque estaba en forma tras varias actividades veraniegas combinando bici con ascensos a picos de toda índole, para combinar roscas en días consecutivos hace falta físico y espíritu. Todo eso lo tengo pero, por contextualizar, llegamos Zorrillo y yo de la actividad del día anterior casi a las 22:00p.m, más tarde de lo que llegó el Bou y habíamos quedado.
Con varios amigos avisados por si no aparecíamos, llegamos a una zona con cobertura del valle de Estós para avisar a Álex de que íbamos tarde (aproximación fallida, entrada tardía a la vía y descenso semi-lluvioso) y desactivase el dispositivo de alerta. Un tanto hipocondríaca conducta, pero nunca se sabe.
Total, que cenamos poco al volver a la furgo. Zorrillo se irá a Zaragoza con la calma. Bou y yo iremos a la cresta del Alba como estaba planeado. Ceno todo lo que puedo y a la cama, que ya serían casi las 01:00a.m. y nos levantaremos a las 5:00a.m. para evitar los primeros ramalazos del sol en la aproximación.
Suena el despertador un rato después de ponerlo (o por lo menos eso me pareció, jajaja). Desayuno entre bostezos todo lo que me permite el cuerpo y partimos dirección al Hospital de Benasque.
El pavimento está hecho unos zorros y nos toca dejar el coche bien abajo sumando unos 200m de desnivel positivos a la actividad. Nos ponemos a andar y ya voy viendo que mi energía ni está ni se la espera. Está en el subsuelo en el mundo subterráneo de los hombres topo.

Llegamos al antiguo hospital y nos desviamos a la izquierda por un caminillo marcado rumbo a los ibones del Alba (sólo para expertos). Luego seguir el camino de la derecha haciendo caso al cartel. La subida no tiene misterio excepto un tramo de cadenas (que tampoco lo tiene si escalas algo).
Casualmente estaban unos miembros del Greim de Benasque re-equipando las cadenas de los pasamanos. Les pregunto si es para expertos y un par me reconocen de hacer actividad con algunos compañeros suyos. Charlamos unos minutos y nos comentan que vamos a pasar calor. Vaya, no lo sabíamos, jajaja

Álex, aunque esté fanático con la escalada y con su hijo recién nacido, va como un potrillo desbocado. ¡Esta peña ex-trail runners juegan a otra liga en esto! Servidor va con la lengua fuera (¿se dice fuera o fuese?) pero voy a un ritmo decente en modo walking-dead.
Llegamos a los ibones en hora y media más o menos y echo un bocao. La camiseta no-técnica empapada me pesa lo mismo que las cadenas del pasamanos y eso que todavía estábamos librando.
Al fondo vemos la cresta y más al fondo, la brecha a la que debemos ir donde, en principio, da comienzo la cresta no sé si de los 15 gendarmes o alguno menos. Álex lleva el track y lo vamos siguiendo así sólo tengo que pensar en respirar por la nariz. Parece mentira pero el respirar por la nariz en vez de por la boca o por los sobacos, es bastante útil.

Nos cruzamos con una señora trail-runner que nos cuenta que estaba alparceando la zona para venir con su hija otro día. !Qué fanática! Seguimos subiendo hasta ponernos a pie de pedrera que da acceso a la brecha. Echamos otro bocao, múltiples tragos de agua y nos colocamos el material ya que estamos.
CRESTA DEL ALBA: 15 o 20 GENDARMES MÁS O MENOS
Acceder a la brecha no tiene complicación y hay que ir a buscar una repisa donde comienzan las primeras hostilidades del día. Ya que estamos, nos aseguramos, que vamos rápido en el manejo de cuerdas. No es complicado pero quien sabe. En este punto empiezo a notar que recupero energía así que guay.
Afrontamos este tramo ultra-reseñado en múltiples blogs, donde Álex protege y sigue hacia la izquierda. Le aseguro un poco por asegurar pero es fácil. Sigue Álex hasta que da la cuerda y mientras me recoloco algún bártulo, monta una mini-reunión y subo sin problema. Nos reagrupamos y comienza el cresteo bueno.

La verdad es que es bastante fácil de seguir y no hay muchas opciones de flaqueos. Llevábamos buenas indicaciones de un par de blogs y no tuvimos complicaciones. Un rapel de unos 15 metros antes de llegar al gendarme 8 (no sé cual era pero lo acabo de mirar), es lo más complicado de la cresta.

Este tramo se supone que se escala por un evidente diedro con un par de reuniones hasta volver a la cresta propiamente dicha. Nosotros no sé si hicimos ese diedro. Por las fotos que hemos visto no concuerda. Creo que no fuimos tan a la izquierda como marca en otras reseñas y la verdad que hicimos un diedro desplomado en su final que ya sería V o V+. Álex apretó un poco y yo más porque no me lo esperaba y me entretuve quitando un friend, a cañón, eso sí.
No subimos todos los gendarmes, sólo los que nos parecían curiosos o entretenidos. Por ejemplo, subimos a alparcear ese agujero y luego fue un circo destreparlo. Eso es lo que son las crestas: buscar el terreno más fácil e ir visualizando las alternativas sobre todo cuando no vas por el filo. Es ahí donde surgen los pasos raros o más duros.

Al pasar ese gendarme se supone que se habían acabado ya las complicaciones. Creo que aún tuvimos que montar un mini-largo más adelante pero sin misterio. Fuimos en ensamble toda la cresta para ir practicando. La verdad que pienso que, excepto en situaciones improtegibles o extremadamente fáciles, ir en ensamble con agilidad en las maniobras de cuerda y cambios de punta es más rápido y, por supuesto, seguro.

Al final queda una buena caminata todavía hasta la cima del Alba que se me hizo algo larga pero es muy cómoda. Empalma luego con la subida normal al pico. Fotos de rigor y comemos nuestra barrita energética de cerdo troceado. Bien de agüita y rápido para abajo que asomaban algunas nubes perrillas y ya me había llovido el día anterior.

La bajada también se me hizo un poco larga porque me empezó a bajonear otra vez la energía y ya acumulaba bastante dolor de pies. Se me cocieron como unos buenos macarrones blanquecinos. Sólo quería llegar al ibón o al agua y refrescarlos.
Nunca sé si es mejor o peor meter los pies en el agua. Por mucho que se sequen bien se quedan blanditos y la sensación creo que es peor. Bueno, placebo.
Llegamos al coche, que estaba bastante más abajo del hospital, y nos fuimos directos a tomar un refrigerio. Luego fuimos a la furgo a Eriste y nos pegamos una buena cena. Al día siguiente veríamos si echar algún pegue en alguna escuela local o hacer alguna pateadilla vigoréxica, que fue lo que hicimos hasta los ibones de Remuñé, que quería ver el camino para ir en unos días a la Céreza-Comet al Maupás.
Hacer actividad con Álex siempre es sinónimo de pasarlo bien y estar en sintonía. Para lo que podía haber sido, sacamos la actividad sin complicaciones y rápido, que otras veces nos salen 20 horas de actividad, jajaja
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
