Érase una vez, allá por los inicios del verano de 2026 cuando, teniendo ganas de empezar la temporada de escaladas por Ordesa, decidimos darle un tiento a la Brujas Franco-Española.
Corría un Domingo cualquiera y estábamos por la mañana visitando las ultraconocidas pozas de Torla y, de paso, haciendo la compra. Zorrillo y yo nos encontrábamos esmochados. El plan del hoy de escalar en la pared de los Carboncillos en Saravillo había hecho aguas como una embarazada a punto de dar a luz.
Agujetas masivas en diversas partes del cuerpo que no conviene mencionar por exceso de párrafos necesarios para hacerlo, costaba subir y bajar la cuesta que daba acceso a las aguas del río Ara, cuestas de aproximadamente unos 50m. Rest day.
El día antes pasamos con gloria y pena por la Brujas Franco-española al Tozal del Mallo.

PLANIFICACIÓN DEL PLAN
Teníamos agendado el último fin de semana de Mayo a modo de encuentro con el Valiente y el Zorrillo (y con otras cuantas personas que siempre se apuntan y nunca aparecen).
Zorrillo andaba haciendo el TD-AH-1 por Benasque y estaba ansioso de aventuras de fin de semana para escapar de la rutina con la que se había reencontrado sólo dos semanas después de pedir una excedencia laboral de 1 año por exceso de rutina previa pero de otra índole.
El Valiente andaba poco rodado y cansado de las obras de su futura casa, las cuales le exigían mayor dedicación de las que, previsiblemente, había planificado.
Yo simplemente busco aventuras para obviar problemas de adultos más grandes que los que una vía de escalada en Ordesa te puede proporcionar.
Decidimos montar campamento base en Sarvisé para estar cerca del meollo Ordesil y tener posibilidad de movernos por los valles adyacentes con mayor autonomía estableciendo como epicentro la casa del Valiente. La Brujas Franco-española al Tozal del Mallo en Ordesa como primera espada. La Kumité en la pared de la Colmena en Bujaruelo como segundo plato.
Zorrillo y yo estábamos motivados con escalar alguna vía por el Parque Nacional y la Brujas Franco-española estaba marcada en rojo en el calendario no-laboral de nuestras agendas: vía en el tozal del Mallo; reseñas que marcan grados aleatorios y las últimas vías que habíamos hecho cada uno en esas paredes se nos habían complicado más de la cuenta o arrancado microondas de paredes de vías clásicas ultra frecuentadas. Nada podía fallar.
El Valiente, nuestro maestro, como estaba muy cansado y no quería desmerecer nuestra motivación, nos incita a ir a Ordesa y él se iría un rato a correr y a descansar. Aún así, insistimos en hacer algo juntos (lo cual era el único objetivo) o incluso ayudarle a hacer faenas de la obra en su casa, pero no hay manera. Es un máquina y encima se ofrece a hacer la compra de las brasas.
Trazado el plan, nos juntamos el Viernes por la tarde y degustamos unas cervezas con la consigna de hacer unas brasas después de la vía del Sábado. Motivación más que suficiente para ir rápido en la vía y madrugar (aparte del posible calor que íbamos a comer, más allá de un par de barritas).
Despertamos a las 4:30a.m. con la idea de comenzar la aproximación como tarde a las 6:00a.m. Desayunamos un litro de café per cápita, yogures y galletas príncipe de marca blanca del Carrefour. Energía aleatoria e indigestión asegurada así que cargamos algún gel, papel higiénico y mucha agua, porque ya estábamos viendo que hacía bastante calor.

La aproximación en sí no tiene misterio hasta estar prácticamente a pie del Tozal del Mallo. Son bastantes metros de escalada así que, para no romper a sudar antes de tiempo, decidimos ir tranquilos hidratándonos de vez en cuando incluso sin tener ganas puesto que unos metros antes del Tozal, es posible coger agua y no teníamos por qué llevar mucho peso. Aún así cargamos todo el agua desde la Pradera, jajaja. Faranduleamos un rato rodeando por la izquierda el espolón de entrada a la Ravier por camino de erizones y llegamos al pie de vía bastante evidente y con una flecha que marca justo el punto de inicio.
POV ZORRILLO
Una vez en el pie de vía, sacamos todo el material cargado durante 2 horas y una larga sudada en nuestra lomera lumbálgica. Como es tradición dejo mi ración de compost en un pino cercano.

Comenzamos a ponernos el material en el arnés. Bebemos algo de los 5 o 6 litros de agua que cargamos y, de repente, escuchamos como un misil tierra-aire se acerca e impacta a unos metros de nosotros. Sin decir nada, corremos a una posición segura y tras el susto comienza Maik el típico primer largo Ordesiano. Con multitud de posibilidades y tras un largo rato alparceando por la cochambre, monta una pseudo reunión que desde abajo ya se ve que no es nada cómoda y que, tras varios reajustes da como sólida.
Recupero el largo y tras montarme en el gendarme, lo miro, y le digo “mejor me quedo aquí, ¿no?”. Me pasa toda la ferralla pertinente y comienzo el largo un poco confundido. Tras unos metros, ¡SORPRESA! la R1 está ahí. Spoiler: será una de varias reuniones que nos inventamos.

Continuo en travesía y llego a la R2. Rápidamente ataca ZorroMaster el largo de 6b+ y, después de observar unas nubes sospechosas e intuir como reposaba mas de la cuenta forzando para liberar el largo, le animo a que acere y que metamos ritmo al asunto.
Las aventuras con el Valiente nos han enseñado a ir rápido por la montaña y que más vale salir por arriba de una pieza sin encadenar que roscar cuando te quedan 350m.
Empalmo los dos siguientes. Apunto aquí mi admiración y respeto por estos aperturistas. Es evidente el nivel de visión y recursos, ¡BRAVO!.
Llegamos a la plaza a de los Ajos. Me releva Maik y sale en travesía a buscar la roca mas oscura y de calidad para esconderse tras una gran laja. Fantástico largo donde llegamos a Plaza Cataluña. Estamos al final de la primera parte de la Brujas, para seguir por el recorrido de la Franco-Española.
Llegados aquí, la rosca aún era asumible y las oscuras masas de nubes parecían que respetaban en el Valle pero en los alrededores ya empezaban a descargar. El psico-virus de que nos alcance hace mella en mi y procedo a cambiar de chip: escalar rápido y si es necesario utilizar todo tipo de recursos.
Salgo y coloco el 3 (dato relevante). Continúo en busca del primer y segundo clavo y, tras analizar que si no resuelvo el paso de 6c a la primera mis tobillos pueden decir “ciao”, emplazo un totem negro con su respectiva pedaleta y me encamino hacia la chimenea en la que me veo el reflejo cuando escalo: pocos pies amego. En algún topo parecía fácil…
Sigo arrastrándome y una vez llego a la travesía bajo el techo con su imponente patio, recuerdo ese glorioso CAM 3 emplazado con anterioridad. En cambio, un 2 entra, relativamente, a cañón. Termino y monto una R, muy muy incómoda que, evidentemente no es la que toca.
Tras unos buenos roces y refrotar mis partes sobre la espalda de mi compañero para calzarme los gatos, salgo hacia un largo con pasos bien desplomados sobre canto. Cómo mola Ordesa cuando estas gozando aunque la rosca comenzase a ser evidente. Monto R para que mi compi pueda salir del infierno donde se encuentra reunido.
Continuo hacia otra chimenea de paredes paralelas que hacen sacar fuego de mis gemelos y glúteos. Aquí sé que al Zorro le dará algún recordatorio a sus hernias discales. Esta vez la reunión sí que es un pozo auténtico. Al intentar coger algo de un porta trasero mi escapula se comprime súbitamente y Maik me ayuda a recuperar su posición original.
Consigo pasar prácticamente sin tocar la pared y ya se huele la cima. El siguiente largo de apenas 20 metros lo supero por la variante recta realizando un A2 de manual. ¡Mis bíceps sin apenas glucógeno lo piden a gritos! Por fin una reunión cómoda¡ Recupera el compi y le pido disculpas porque me da la sensación que lo he llevado con la soga al cuello, el psicovirus tormentil me supera.
Navego el ultimo largo y, tras superar la cochambre y pincharme con toda la diversidad de armas punzantes conocidas por todas aquellas personas que recorren este lugar, llego a la última R: un árbol de 10. Allí, me descalzo y recupero a mi Sensei. Nos damos la enhorabuena y realizamos los asuntos pertinentes: foto torcida de cima, agüita, un bocao y a recoger.

POV MAIK
Llegamos a pie de vía y comenzamos el set-up. Inicio yo si es posible porque me gusta empezar y suelo acabar más esmochado las vías. Selecciono el armamento mientras el Zorrillo va a hacer sus necesidades y justo cuando vuelve, cae un misil tierra-aire a escasos metros de nuestras cabezas. Nos miramos como dos conejillos a los que les han echado las luces largas y, rápidamente, movemos el equipamiento para acabar de prepararnos al cobijo de un árbol de por ahí.

Comienzo el largo en zapatillas (error, jajaja) por terreno fácil, herboso y descompuesto metiendo un par de cacharros testimoniales en 40m para no volver hasta el parking de la Pradera en caso de caída y avanzo hasta la base del gendarme que marca la reseña como R1. El último tramo está descompuesto a más no poder, especialmente los agarres grandes que quieres coger. Unos pasos de placa de izquierda a derecha y paso picante desprotegido hasta un clavo medio salido tirando de un bolillo medio suelto.
Auguro que eso sería la reunión y Zorrillo me insta desde abajo a que es posible que lo sea. Monto con el clavo, un morado y un azul a cara perro bloqueando todo lo que podía bloquear y con el reverso a la altura de los genitales. Tocará recuperar cuerdas en modo ordeñar una vaca.

Zorrillo recupera el largo por cochambre flasheada y al llegar a una repisilla a un par de metros de la reunión flotante le digo que se siente, se ponga los gatos y le voy deslizando el material por un cabo de la cuerda. Mejor no cargar 200kg a la reunión. 160kg de inútiles, 20kg de cacharros y otros 20kg de agua.
Sale Zorrillo como siempre raudo y veloz y ejecuta su parte de la coreografía sin mayor complicación que descalzarse los gatos al llegar a su reunión. Previamente ha visto unos metros más arriba de mi ubicación la reunión original e identifica una repisilla en la que podría ponerme los gatos de segundo. No recuerdo gran cosa de este largo excepto que lo recuperamos muy rápido, cosa interesante puesto que el primero, sin ser lento por la longitud y la cochambre, tampoco fue especialmente rápido. Eso otorgaba margen para tratar de liberar el largo clave.
Pasamos material y me preparo para salir a darle duro al largo 3, cotado de 6b+/6c. Evidente y con algunos clavos, voy haciendo algunos pasos raros en adherencias para salir de la reunión hasta coger el primer canto grande y proteger, desfactorizando la reunión. Cosa buena.
Sigo avanzando gestionando algún reposillo y algún amiguín y voy haciendo hasta que salgo de todo el complejo diedro-fisura-techito hasta un mar de lajas grandes y pies abundantes. Voy un poco infladito y me miro la última secuencia a unos 6-8 metros de la reunión. Voy decidido pero Zorrillo me pregunta cómo voy (en el reposo) y me advierte de que nos quedan 350m de vía y existe cierta amenaza de tormenta.

Decido (bien condicionado por un grito del Zorrillo) colgarme a mirarlo en vez de gastar antebrazos y salgo ya hasta la reunión. Liberado sin encadenar. Lo de siempre, jajjaaja. Recupera Zorrillo hasta una repisilla medio decente, me felicita por la performance y la decisión. Sale él un par de largos para agilizar la cordada (¡¡este Zorrillo va muy fuerte y navega que da gusto!!).
Poco reseñable de estos largos de transición. Mi turno vuelve en el largo pre-Plaza Catalunya. Misma tónica. Protecciones amigables y navegar con tendencia a la izquierda hasta salir, bordeando un techito, hasta un árbol donde, tras buscar en travesía un par de clavos que marcaba la reseña pero no vi, monto reunión a cañón evitando también el posible roce de haber encontrado los clavos prometidos bastante más a la derecha. Fin de la Brujas, jeje

Rápidamente recupera el Zorrillo y hace la travesía sorteando unos matojos rozadores hasta llegar a un punto donde, tras subir un par de metros o tres, monta reunión cambiando de tercio en la vía y, adentrándonos en la Franco-española.
Hacemos parada para el almuerzo consistente en un par de barritas repelentes y bien de agua. Llegados a este punto, el Zorrillo iba a hacer los largos duros de esta parte. Mejor porque no sé si por el propio intento liberador del largo de abajo, o los 5 días de escalada que ya acumulaba esa semana, me estaba sintiendo bastante cansado, sobre todo cognitivamente.
De esta parte ya sólo tengo el recuerdo de ver al Zorrillo emplear todas sus artimañas de artificial medio-equipado por agilizar (y ahorrarse algún repisazo innecesario), donde seguro que podría haber probado más suerte en modo liberador. El largo de placa-techito de bíceps lo hacemos ambos tirando de un par de friends y clavos. Mi única contribución aquí es flashearle donde poner una pedaleta para cambiarse del espolón a la placa.
El resto de largos es una sucesión de navegación con pasos más o menos perros y chimeneas que yo hago con la mochila en la espalda medio empotrado medio a campus por no perder tiempo en colgármela del arnés. He visto zulos más cómodos que muchas de las reuniones de este tramo. Amamos la precariedad pero cuando aprietan los pies de gato y tenemos que hacer un pogo para volvernos a calzar, nos entra la risa. Ponerle los gatos a tu compañero se convierte en una sucesión de roces cara-pene y rodillazos en la cara.
Total, que acabamos la vía en la cima con una salida entre bojs, erizones sanguinarios y roca frágil cual jarrón japonés para recordarnos (todavía más) que Ordesa no regala ni un largo a escaladores esmochados amateurs (EEA) con amenaza de tormenta y promesas de unas brasas que por suerte, sí salieron a la perfección obra y gracia del Valiente que esperemos, nos acompañe en la siguiente.
De la bajada, poco que añadir que no sea evidente: PRECIOSA.

A la mañana siguiente, unos colegas de este último nos informan de que la vía que hemos hecho es bien perra y que hay que ir haciéndola con paciencia, mientras que la Rabadá-Navarro es más sencilla.
Dicho esto, parece que la vía de entrenamiento elegida para la otra se ha convertido en un refuerzo para intentarla y cerrar la trilogía Rabadá-Navarro, en mi caso.
Escribiendo esto con los Mallos de Riglos de frente sentado en mi puesto de guarda-refugio/guarda-bosques/guarda-ropa, me siento un privilegiado de poder estar ahí con mis amigos. Escalando y de esmocha-aventuras se crean lazos, imágenes y recuerdos difíciles de borrar. Eso es todo lo que encontramos sin buscar más que entretenimiento jugándonos algo el pescuezo que, como decía un colega, tenemos 7 vidas…o ¿eso son los gatos?.

Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
