Si buscas una actividad “rápida” y de pretar un poco con cierto confort en el equipamiento a la par que comprar papeletas para el cáncer de piel después de haber escalado el día anterior también (en este caso en Riglos), “La Montaña No Es Lo Mío” es un buen plan para hacer hacia finales de Mayo y principios de verano por la mañana.
Si buscas lo mismo pero no te motiva lo de las quemaduras de entre primer y segundo grado, sigue siendo un magnífico plan para hacer hacia principios de primavera o finales de otoño e incluso invierno (aunque probablemente rezumará agua en varios puntos).
En esas fechas (o en alguna tarde de verano cuando le entre la sombra y enfríe un poco la pared) se estará bien. Orientación este-sur: le entra el sol desde bien temprano.
CALENTANDO EN LA “SENDERO LÍMITE” – CIRCO DE VERANO (RIGLOS)
Saliendo de semana de trabajo en Riglos, los Lunes siempre es buen plan hacer alguna vía por allí con la calmita. Así que, como díjome Celia de hacer la Sendero Límite a la sombra sin madrugar porque le había fallado su plan “A” (a mi ser o hacer el plan B me parece lo mejor: es casi igual en términos de satisfacción que el A pero sin expectativas, presión ni compromiso, jajaja), allá que fuimos y la hicimos sin grandes alardes ni complicaciones.
Nadie en la cordada (y yo no tengo) llevaba la panik así que me permitiré la licencia de utilizar esta previa frase como resumen de la vía. Plan sin fisuras, excepto la que debió obtener Celia en una caída la última vez que la hizo, que por eso le hacía ilusión acabarla. Por mi parte, la última vez que la hice fue para ver los rastros de otro colega que voló 30-40 metros desde el final del L5 y salvó de milagro con un par de huesos rotos y el casco triturado.

SOBRECALENTANDO EN “LA MONTAÑA NO ES LO MÍO” – PEÑA SOL ANO (ESCARRILLA)
Como no teníamos clara la orientación de la vía en Escarrilla, no miramos mapa alguno y en el nombre de la pared vease “Peña Solano” no queríamos ver ninguna pista, decidimos ir al día siguiente madrugando un poquillo en plena pseudo-ola de calor.
Esta vía la intenté el verano anterior con el Valiente y Zorrillo, pero nos tuvimos que bajar de la segunda reunión debido a que el Valiente no quería escalar. Llegaba de un viaje a Bolivia y estaba falto de forma física y psicológica (mmm, ¿¿lo mismo que cuando está en España?? jajaja). Como hicimos un par de largos antes de rapelar, pude ver que era cremita y quería acabarla, que tampoco me gusta dejar las vías a medias.

Pocas reseñas y repeticiones encontramos en internet, lo que suele significar:
A: dureza.
B: precariedad.
C: secretivo (lo cual sería una probabilidad del 50% de “A” o “B).
Analizado esto, usamos el comodín de la llamada (whatsapp audio) y recurrí a Mariona AKA Ardilla Voladora, ya que recordaba que la había hecho. Cinco largos de dificultad ascendente (aquí el croquis), en principio, parabolizados a tope (spoiler: según mi criterio, bien protegida al 98% pero con un par de pasos bastante obligados) y buenos largos arriba (los que yo no había hecho).
5:30a.m. en Arguis. Café gourmet servido en vasos sucios con restos de cafés añejos; avena mezclada con galletas príncipe de marca blanca del Carrefour en oferta de 2×1 y una banana a rodajas. Fermento de otra actividad más donde nos acompañarán las flatulencias. Vamos en un sólo coche así que de ahí vendrá nuestra contribución (en forma de gases de efecto invernadero) a que el sol abrase como si te echases la siesta en una parrilla.
Llegamos a Escarrilla, cargamos abundante agua (aprendiendo de lo que pasó en Monrebei) e iniciamos la marcha a la sombra pero ya con una humedad relativa del 200%, si eso fuese posible. Vamos rápido por si acaso ya que la aproximación es corta (misma que la del diedro Sajuma, que queda unos metros a la derecha) y la pared se ve cerca.
Me pido los largos impares. Así puedo empezar y también darle al 7a (el cual nos jugamos en una partida de xipi-xapa) y Celia puede forzar en los suyos, aunque esta vez sí nos acompaña la panik. ¡Todes contentes!
El primer largo transcurre sin problemas, cantidad de problemas inversamente proporcional a la cantidad de sudor generado y eso que escalé el largo a la sombra. Es un largo de puro goce y buena roca, aunque los agarres solían tener polvillo y líquen, lo que sería la tónica de casi toda la vía. Monto reunión y sube Celia tras hacer sus necesidades al lado de mis bastones.
Recupera bien y comienza el segundo largo con algún problemilla (y con el sol ya pegando durooo). Los primeros metros son tiesos y para salir semi-manteleando, hay que pretar y tirar de fé. De la otra vez con Zorrillo recordaba que tampoco vimos el paso de primeras y ya venía avisada, así que lo luchó pero no hubo suerte. AO. El resto del largo es más plaquero y bien chulo.

Acaba bien el largo (supongo, porque no se ve al que escala después de la tercera chapa, jajaja) y yo lo recupero patinando en el paso por irme recto cuando sabía que era por la derecha. Cuelgo unos segundos y voy por donde debía ser. ¿Patanería o miedo al éxito? Será lo primero porque lo segundo no sé lo que es xD
Llego a la reunión y ya me quito la camiseta empapada. Y en las reuniones que montaba de primero me quitaba hasta el casco (asegurando me lo ponía y escalando, llegué a dudar en si ponerlo). Solamen in cresccendo.
Del largo 3 teníamos el flash de la Ardilla de que había un techito (evidente porque lo tienes en la cara al acabar el largo anterior). Le tiro hasta ahí, busco agarres al máximo de donde llega mi enverga-dura (empotre de rodilla mediante) y le tiro por la izquierda. Lo voy sacando, paso el techo y adivino el cazo salvador ya fuera… pero con la cuerda en la mano a punto de chapar noto como se me resbala la mano izquierda del sudor y tiro la cuerda para pillarme a la cinta in extremis. Buena salvada pero otra vez sin encadenar. Cést la vie!

El resto del largo transcurre plaquero, con algún pasete y mucha vira romacea cada vez más inclinada hacia abajo a la derecha con algunos cantos invertidos ocultos. Monto reunión cara al sol sin la camisa puesta, y recupera Celia bastante bien y rápido, excepto la parte desplomada que no recupera bien pero sí rápido, jeje
Largo 4 ya con un dolor de pies considerable. Escalar con los pies como si estuvieses danzando en una hoguera de San Juan es un arte y, aunque es una de las mayores putadas que puede haber escalando en tapia, empiezas a fiarte más de los pies para contactar el mínimo de veces con la pared a la vez que empiezas a pisar con el medio pie, meter talones o incluso empeines. Puro aprendizaje gestual ante la falta de previsión logística.
Celia encara el largo con más decisión de la que me presuponía y se lo va haciendo poco a poco. El largo surca placas con un par de pasos finos en convexidades de roca donde hay que navegar y negociar entre ir por manos decentes y pies malos o malas manos y pies decentes. Hice ese largo sorprendentemente bien para mi morfología. Desconozco la performance de Celia, porque dejé de verla tras 4-5 chapas. Creo que la panik no salió esta vez a jugar, pero tampoco me jugaría un dedo a lo contrario xD
Un largo muy chulo que pasa por un arbolito en el que estuve tentado a lanzarme (y me consta que un colega lo hizo) pero entre el dolor de pies y la falta de movilidad en los mismos me pareció mejor idea no hacerlo.
Celia me espera en una repisa acurrucada a la sombra de un árbol de aproximadamente 1.20 metros de altura, sombra que me cede gustosa para poder bajar la temperatura corporal unos 0.2º centígrados. Bebemos agua y quitamos los gatos un par de minutos. El largo parece largo (valga la redundancia) y mantenido así que va a tocar perrear con los pies. No dan ganas de salirse del micro-árbol, jejeje, pero allá que vamos!
Comienzo el largo y a los pocos metros, hay un paso cabroncete que leo mal por la izquierda comprimido de dos invertidas. Toco la nada y ya al rectificar me va un poco justo así que paro. Además el seguro está un poco alto y hay una caída curiosa más sacándole 30-40kg de más a tu compañera. Hago el paso chapando de una presita lateral arqueada y prosigo pretando bastante. No sé. Me pareció bastante duro así que algo debí hacer mal ahí.
Sigue a eso una combinación muy guapa de invertidas y romos hasta llegar a una de agujeros y remadas largas que voy haciendo hasta que llego a una presa que se me empieza a patinar y me cuelgo a olfatear. Tras mirarlo un minuto, le tiro (al-loreando a Celia ya que se ve duro y un poco comprometido). Paso la zona y ya parece que afloja así que sigo unos cuantos metros y al llegar a un reposo bueno, en vez de reposar me grapo para poder quitarme los gatos y tras un par de minutos, sigo por una escorrentía de donde me sale un murciélago de un agujero de mano y llego a la reunión bastante bien.
Un poco mejor mirado, con más decisión y en otras condiciones podría encadenarlo pero bueno, contento de ya poder empezar a mirar a la cara el séptimo grado en tapias de este estilo, que, excepto en Riglos que me es más afín, nunca había pasado bien. Hay que elegir un poco mejor las condis y las sombras, jaja. De todas maneras, desde la reunión tenía una gran sensación de satisfacción primero por estar ahí un día cualquiera y segundo por poder disfrutar de paredes de esta calidad y dificultad estando cada vez más en forma que entre hernias discales, viajes, mendicidad y roturas de polea, me estaba costando pillar el prime.

Recupera Celia el largo y desde el primer metro veo que ya empieza a sufrir las consecuencias de llevar los gatos de deportiva. Va haciendo tratando de liberar los pasos duros mejor de lo esperado (yo preté y, sobretodo, me estiré bastante).
Como la veo motivada no le tenso mucho las cuerdas para que se ponga a prueba, hasta que ya casi al final llega medio devorada a una secuencia de 200 romos patinosos seguidos y, con un “poco” de ayuda extra” llega a la reunión. Largo 5 estrellas, independientemente de que te duelan los pies o las muelas del juicio, eso sí 🙂
Felicitaciones breves por librar de frontal esta vez y montamos los rapeles. De R5 a R4, de R4 a R3 (donde teníamos la mochila colgada con un cortavientos innecesario), de R3 a R1 y de ahí al suelo.
Bajamos a toda pastilla no sé si porque yo había quedado para trepar en Arguis o porque Celia quería escapar de ahí, así que enseguida llegamos al coche y tras otro bañete disfrutón, damos por concluido el stage tapiero con los deberes hechos, una miaja de satisfacción y quemaduras en la espalda que (espero) nos recordarán que hay que escoger mejor la orientación de los muros.
Como conclusión diré que la media de unos 10 eructos y 20 pedos por persona/día me parecen pocos (datos según la IA) y que en realidad antes dije que no puedo tener miedo al éxito porque no sé lo que es pero sé perfectamente que el éxito, para mi, es poder estar escalando un Martes tranquilamente con personas dispuestas a salir de su zona de confort y echar un baño rodeado de monte y verde. El éxito tal y como se vende ni sé lo que es ni lo quiero ni me importa. Lo conseguiré en otra re-encarnación; en esta estoy bien así.
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
