Como un par de meses antes de la fecha de esta actividad en cuestión Visi, la espartana y motivada madre del Orangután y el Zorrillo, se había quedado sin coronar la cima de la Gran Facha en la última salida del club antes del verano, nos pusimos de acuerdo para hacer una aventurilla y que subiese su primer o primeros tresmiles: los Frondiellas.
Visi, mujer empoderada, había estado haciendo una travesía por Picos de Europa con un grupo jóvenes futuros ochomilistas. Yo le decía que ese planning (aún estando muy bien) era poco para ella. Sabía de su potencial y estado de forma de coincidir en algunas salidas del club.
Así pues, cuando volvió, hablamos y le propuse esta actividad. Servidor nunca había estado en los Frondiellas ni en ese lado del valle (hice el pico Palas años atrás y la cresta de Costerillou al Balaitús) y me apetecía explorarlo. Violeta, otra mujer empoderada de las salidas del club, que también hace bastante monte y bici osease que está en forma también, se anima, que llevábamos algunos días hablando de coincidir.
Les comento de hacer vivac por ahí arriba para no hacer tanta kilometrada en el día y se animan. El plan era o hacer solamente los Frondiellas de manera lineal, o hacer la crestecilla entera con posible circular bajando por Respomuso. Eso supondría cargar la mochila de vivac durante toda la ruta o bien volver a por ella con un desvío de 400m de desnivel.
Asimismo, todo dependería de cómo de complicado o expuesto fuese algún paso de la cresta para Visi (poca experiencia en ese terreno) y Violeta (desconocía su experiencia en ese terreno). Yo ya me veía capacitado para trepar y echar manos con mi maltrecho dedo pulgar mejorando cada día tras hacer unos días antes la Cresta de Llosás.

DÍA 1: SUBIDA, APROXIMACIÓN, PÉRDIDA DE CASCO Y VIVAC ESTRELLADO
Quedamos en Zaragoza un Martes por la tarde con la intención de llegar no muy tarde a La Sarra y llegar de día a los Arrieles (lugar de posible vivaqueo). Visi se había pillado el Miércoles libre. Violeta tenía libre directamente de su puesto de observación de pájaros. Yo simplemente no tengo oficio ni beneficio.
Subimos en mi antiguo Opel Astra sin turbo a 70km/h por Monrepós (más lento que mi furgo de 4000kg pasada de peso) y paramos en Escarilla. Violeta tiene que hacer una videollamada para preparar un encuentro ciclista. Visi y yo echamos un café y ponemos al día nuestra vida sentimental: podrían organizar un rally Dakar en ese desierto.
Cerca de las 19:00 llegamos a la central de La Sarra. Un poco tarde para llegar con luz a los Arrieles pero bueno, se intentará. Echamos a andar por el evidente camino a buen ritmo. Pasamos el desvío hacia el Pico Arriel, el cual no hay que coger y seguimos hasta el desvio oficial a los ibones. Cargamos agua. Pepe Pig (yo) suda como el cerdo que es.

Nada más tomar ese camino, tras una subida de unos 50-70m en vertical, mi casco decide desprenderse de la mochila tras chocar con una rama y sale rodando hacia el vacío. Parece que se para pero no. Duda (como en las películas de caídas por acantilados) y salta al vacío con todas sus fuerzas sin despedirse ni nada.
3 segundos después suelto la mochila y bajo rápidamente a ver si lo veía. Oscurecía y ese tramo de ladera era poco amistoso. Al meterme por la vegetación, pierdo un poco la noción del posible lugar de caída. Subo hasta la base de la pared y trepo un poco a ver si se había quedado en alguna terracita. Sigo subiendo hasta estar a unos 8-10 metros de mis compañeras y llega un punto que es más difícil bajar que subir.
Hago un par de pasos más expuestos de lo que me gustaría y subo hasta donde están ellas sin casco alguno, buena sudada y con la oscuridad cayendo inminente. Decidimos continuar y ya lo buscaremos el día siguiente al bajar, no la vayamos a liar más todavía.
Continuamos subiendo abandonando la zona boscosa hasta llegar a una zona más de piedra. Ponemos los frontales y afrontamos lo que creemos que es la última subida hasta la zona de los ibones. Un buen tramo bastante vertical para alcanzar el collado en el que se intuyen.

Nada más llegar al colladito y ver el ibón, ya vemos el primer muro de vivaqueo. Lo marcamos como posible y avanzamos un poco más a ver si hay otro. Como vemos luces a lo lejos y ya es tarde, decidimos volver al primero y no molestar. También es tarde: son más de las 22:15.
Montamos el campamento y cenamos cada uno/a lo suyo. En mi caso un tupperware con medio kilogramo de arroz y 3 hamburguesas de pavo en dudoso estado. Acabamos y nos echamos en los sacos. Hay una noche estrellada increíble.

DÍA 2.1: ASCENSO A LOS FRONDIELLAS Y EL “NUEVO” PICO “KATXI”
Nos despertamos a las 6:00a.m. y lo primero de todo es poner el café. Me da igual llevar el peso extra del hornillo y todo el rollo, pero un café y unas galletas príncipe de marca blanca del Carrefour para untar no se negocian.
Desayunamos tranquilas. Escondemos las mochilas grandes (habíamos decidido dejarlas y deshacer la ruta para buscar el casco y ahorrarnos los 400m de desnivel de volver a subir del camino principal a los ibones). Preparamos las mochilas de ataque con comida, agua, cascos (excepto el mío) y ropa de abrigo/protección del sol y echamos a andar hacia el ibón superior.
Paradójicamente yo, que siempre insto a todo el mundo a llevarlo por si acaso, hice la actividad sin casco. C´est la vie.
El camino no tiene pérdida hasta el pie de pared. Desde el ibón del medio sale un camino a mano derecha en vez del normal hacia el Balaitoús. Sube bastante continuo (se puede cargar agua hasta 2600-2700m).

Una vez en el pie de pared miro el track y lleva hacia un Frondiella de la derecha. Decidimos no hacerlo por si acaso (daban nubes de evolución a las 16:00p.m aprox. y entrada de un frentecillo inminente). Buscamos una entrada hacia el Frondiella central y comenzamos a meternos por una canal. Yo no veo claro las posibilidades, especialmente de bajar en caso de que lo que no veíamos por arriba fuese complejo.
Violeta sube un tramo trepando y Visi no lo ve nada claro. Ante las dudas, vuelta. Eso lo tengo más que aprendido en el monte. Inspeccionar está bien. Pajarear demasiado sin saber exactamente las posibilidades del equipo, no tanto, jeje. En el mejor de los casos pierdes un tiempo que podría ser valioso (aunque íbamos bien de tiempo). En el peor, te la juegas y no disfrutas o lo peor de todo, te juegas un buen guarrazo.
Ayudo a Visi a destrepar, que ya había subido un tramo complejo, y luego a Violeta, que estaba más arriba y no lo veía claro. Antes de poder acercarme a por sus bastones para que pudiese bajar más cómoda, tira uno al vacío (qué poco aprecio): otra cosa a buscar. El otro bastón se salva porque se lo pido y me lo tira de punta por si me puede sacar un ojo, jajaja
Baja con cuidado y, tras recuperar a Visi, me adelanto a recuperar el bastón que, con suerte, veo rápido. Tras el intento fallido, pero con buen aprendizaje, pillamos la vira original y llegamos a un colladito desde el que ya se anticipa la cima del Frondiella central.

Miro el track para confirmar la ruta y ver que se graba el recorrido para la posterior bajada y me doy cuenta de que se me ha apagado el reloj. Lo dejé toda la noche grabando sin querer así que no tengo acceso al track pero sí a las vueltas que di en el vivac para levantarme a mear (sólo 2 veces).
Total que subimos a una aguja justo a 3000 metros (primera vez de Visi por encima de esa cota) y acto seguido al Frondiella central. ¡Primer 3000 oficial de Visi! Me hacía más ilusión a mi que a ella, jajaja

DÍA 2.2: INTENTO DE CRESTEO Y DESCUBRIMIENTO DE NUEVA CIMA
Hacemos varias fotos de rigor para que la Federación Internacional de Alpinismo reconozca nuestra gesta. ¡Sin oxígeno adicional! Hidratamos nuestras células e introducimos moléculas de carbono y nitrógeno (principalmente) en forma de fuet y fruta y proseguimos la marcha.
Continuamos por la cresta hasta el otro Frondiella (punta) donde nos paramos brevemente y coincidimos con un montañero. Nos comenta que para llegar a la punta Cadier hace falta escalar un poquito (cosa que ya había leído en algún otro blog). Le comento a mis compis que iremos hasta donde sea “fuera de la zona de confort pero dentro de la zona de aprendizaje”.
Aquí nos cruzamos con un chaval montañero (chaval pero que tendría mi edad) al que le pregunto que cómo va el día y me responde que “haciendo el tonto”. Le contesto que yo también hago el tonto y que cada quién hace lo que en realidad es. Se me queda mirando y ya le pregunto por la cresta y nos da la misma información que el otro montañero anterior.

Traducido: llegaremos hasta donde se tenga control de poder resolver la situación y Visi quiera (Violeta iba sin problema alguno). Cresteamos y, tras un par de trepadillas y destrepadas que Visi resuelve bien pero con alguna duda, llegamos a una aguja (creo que sin apodo) donde observamos una bajada “expuesta” y una trepada.
En este tipo de contextos siempre las decisiones han de ser democráticas ya que la de uno/a puede comprometer la integridad del resto porque creo que algunas veces pecamos tanto de sobreestimar como subestimar nuestras capacidades y alguno tiene que poder poner argumentos objetivos quizá, menos democráticos.
En este caso, todas decidimos que ya era suficiente y apañau. Yo, por suerte o por desgracia, suelo tener más experiencia y formación que la mayoría de personas con las que hago actividad (y menos articulaciones, jajaja) y suelo ofrecer argumentos razonables. Aún así no me libro de embarcarme ni de medio-liarla a veces.

Los objetivos estaban claros:
- Hacer un vivac y pasar una noche a la fresca.
- Echar un par de días buenos en el monte con amigas/os.
- Hacer el primer 3000 de Visi.
- Cumplir con los 10.000 pasos diarios que recomiendan los profesionales de la salud.
El contexto estaba claro:
- Primera vez en alta montaña de una compañera de actividad.
- Posible presencia de nubes de evolución y gotillas a la tarde.
- Bajada larga.
- Teníamos que buscar mi casco (a ser posible).
DÍA 2.3: DESCENSO AL VIVAC, BÚSQUEDA DE CASCO Y DESCENSO AL AUTOMÓVIL
Tras las situaciones vividas en los 40 párrafos (bloques según wordpress) anteriores, comenzamos la bajada. Volvemos y, de repente, vemos una losa en una prominencia por la que habíamos pasado en la que ponía “pico Katxi: 3040m”. Eso en la ida no estaba.
Deshacemos la ruta hasta el primer Frondiella del día y bajamos unas pedreras al libre albedrío tratando de seguir la linea de mojones existente (hay demasiados y a veces estorban más que ayudan, como diría Pincho MentideroAlpino).
Seguimos bajando por terreno inconcluso buscando, tanto Violeta como yo, las mejores lineas de mojones o las mejores lineas para bajar, simplemente. Nos cruzamos de nuevo al chaval montañero y le pregunto si él había escrito lo de “pico Katxi” a lo que me responde que no y lo damos por válido. Quien sabe. Tampoco soy yo quien para juzgar. Se lo dejamos a San Pedro.
Total que bajamos un poco más lentos de lo normal por este terreno, ya que es novedoso para Visi y aceleramos porque me había dicho que tenía un bocaudillo de jamón guardado en la mochila. Yo tenía otro sobre de café así que motivos de sobra para ir más rápido. Eso y tener que buscar el casco.
Llegamos a la zona del vivac. Preparo el café mientras Visi saca el alimento y Violeta se remoja. Todes felices y/o contentas/as reposamos nuestros curtidos lomos y extremidades inferiores y emprendemos el segundo tramo de bajada.
Más ágiles por el terreno que habíamos cruzado el día anterior de noche (vease sección “DÍA 1…”) por fin llegamos al lugar de los hechos donde mi casco se inmoló cual kamikaze del Estado Islámico hace unos 25 años.

Estudio bien el lugar y observo la posible trayectoria desde diferentes puntos de vista (más o menos expuestos) y ya bajamos por el camino hasta la posible zona de colisión. Subimos ladera arriba con objetivo de peinar la zona hasta la base de la pared. Para sorpresa de todes, tras unos 15 metros de ladera (a todavía unos 10-15m del pie de pared), Violeta encuentra el casco sano y salvo (sano exceptuando todos los golpes que lleva ya).
Emprendemos la marcha y chino-chano vamos adelantando (y devolviendo la posición cual carrera de Fórmula 1) a un grupo de señoras de Toledo hasta llegar por fin al parking y sustituir nuestro mojado y maloliente calzado por otro más cómodo de olor neutro.

DÍA 2.4: RETORNO Y REPOSICIÓN DE SUSTRATOS ENERGÉTICOS
Emprendemos el retorno con el coche y paramos en la churrería de Escarrilla a tomar un café (o un chocolate con churros en el caso de Violeta). Nos lo tomamos y Visi me comenta de cenar algo. Como yo soy feliz comiendo arroz y pan como en Austwich, paramos en el Carrefour de Huesca (mi principal patrocinador previo pago de las cantidades acordadas en las etiquetas de sus productos) a comprar y, de paso, defecar.
Llegamos a Zaragoza y, de entre los 112 planes que tenía durante el camino, dejamos a Violeta en su casa y llevo a Visi a la suya donde devora una ensalada de pasta que tenía y yo aproximadamente unos 1200-1500 gramos de alimentos repartidos en arroz, huevos, tomate y pan para dar por concluida esta aventurilla compartida con dos motivadas y fanáticas personas.
Cómo decía Visi en su video influencer: “mi primer 3000 y espero que no el último“. Cambia 3000 por aventuras y ese es mi deseo de futuro.
Un cerdo talibán come-hamburguesas invita a dos duquesas. Lo que no sabíamos era que íbamos a vivir una aventura de “esas”.
Violeta Lalmolda
No una aventura cualquiera, ni tan siquiera; hamburguesa en mal estado, dedo esmochado, un casco despeñao y por ahí varado…
Éramos un equipo de imbéciles, digo de invencibles. Surcamos un mar de rocas consiguiendo hacer varias cimas tras rodeos de “no veos” la forma de crestear.
Pero al final subimos y nos topamos con un colonial, el muchacho parecía un rebelde Patxi colocando su pico Katxi…katxi katxi le pillamos, mejor no lucubramos…
Da igual, ixo rai, crestear era la idea y gozar con el fuet y las pasas mora. Ojo de loca no se equivoca!
Nos embarcamos en una aventura de perder enseres, para luego encontrarlos. Intercambio con el medio de por medio para resetear la psique, de palique, estando en la naturaleza, se solventa.
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
