Sube Sofía un par de días al valle de Benasque y entre las opciones que me quedan por ir explorando zonas y/o tresmiles, echamos un ojo al Perdiguero (que en realidad lo tenía “guardado” para hacer la aproximación desde Castejón en bici y en modo subida ligera) que vemos como una actividad interesante por el desnivel y por echar un ojillo desde las cimas a esa parte del Pirineo con vistas premium a las crestas que lo colindan.
Como nos gusta vivaquear y dan bueno (y mucha calóooo), saldremos por la tarde a última hora y montaremos donde nos plazca, habiendo fichado (y visto del invierno) una pequeña cabaña con una explanada interesante que nos valdría en caso de inclemencias meteorológicas o ataques de depredadores por encima nuestro en la cadena trófica.
El único pero: está bastante cerca (1h aprox desde el parking) aunque la actividad en sí misma no es muy larga como para hacerla desde ahí. La cuestión es hacer noche en el monte. ¡Agendada aventurilla!

Sofía se va a escalar y yo me quedo en la furgo haciendo limpieza de roña, de grupos de whatsapp (más roña) y terminando de gestionar la base de datos de pruebas del estudio piloto de la tesis doctoral. No me cunde mucho por problemas de conexión pero sí vacío las heces fecales del baño en el área de autocaravanas, que ya llevaban unos días y comenzaba a oler al mover la furgo y agitarse su contenido.
Comemos y echamos una microsiesta antes de comenzar los preparativos. Sofi había comprado la mayor parte de los alimentos previamente y teníamos casi todo en las mochilas montado. Poca cosa a nivel logístico más, excepto hacer tiempo para que se vaya escondiendo el sol en dirección opuesta al sentido de nuestra marcha.
Metemos las mochilas en el coche de Sofi, cargamos bastante agua (aunque hay posibilidad de llenar durante gran parte del camino – mejor no hacerlo al comienzo, que hay ganado hasta bien arriba -) y ponemos rumbo a uno de los parkings del valle de Literola.
Finalmente, salimos casi a las 19:00 y gana enteros el plan de subir hasta la explanada de las inmediaciones de la cabaña.
APROXIMACIÓN AL VIVAC
Echamos a andar y por la zona inicial de bosque nos da la sombra pero hace mucho calor y comenzamos a sudar al poco. Mi sentido arácnido augura deshidratación masiva así que habrá que ir bebiendo agua preventivamente aún sin tener ganas.
Sofía va un poco cansada de esta mañana y yo tengo que calentar del cansancio acumulado de la vigorexia en general. Como empiezo a calentar las piernas a los 30-45 minutos, calculo que acabaré el calentamiento ya en el vivac, jajaja. Según el cartel amarillo (no el cartel de la droga), tardaremos una hora y media hasta la cabaña.
Según mis cálculos de actividad será 1 hora, ya que habitualmente con mochila suelo ahorrar mínimo un 30% del tiempo recomendado. Divagamos sobre cómo calculan los tiempos: A) un promedio entre el tiempo más rápido y más lento de un grupo senderista; B) a ojímetro, según el que balizase/marcase el camino. Nunca lo sabremos… a no ser que preguntemos, jeje
Llegamos rápido en el tiempo calculado hasta un cartel que nos indica la presencia de la cabaña. Hay un rebaño gigante de ovejas y un pastor con 2 perretes que se acercan a saludarnos. Charlamos un rato con Raúl, el pastor y nos dice que usemos la cabaña si lo necesitamos.
Seguimos a echar un ojo a la cabaña y estaba llena de comida de humanos y de perros y un letrero que ponía “en Julio y Agosto, uso exclusivo ganadero y de pastores“. No lo sabíamos y, aunque tampoco teníamos idea de dormir dentro, buscaremos un vivac por las inmediaciones ya que se hace tarde como para subir a los ibones y el resto del camino no parece demasiado plano. De todas maneras, la cabaña es bastante más pequeña de lo que la recordábamos (2 literas y una chimenea).
Sofi va hacia arriba a explorar posibles zonas llanas libres de pasto y yo voy en dirección al riachuelo donde ya veo llanura en el propio curso seco. Aviso a Sofi y, tras dar su aprobación, va a por las mochilas que habíamos dejado en la puerta de la cabaña mientras yo aplano la tierra donde irán los sacos.
Comienzo a apilar piedras para delimitar la zona de vivac y quizá, levantar un poco un murete para protegernos del viento y la bruma que se está metiendo en el valle.

Llega Sofi con las mochilas y se pone a apilar piedras también, así que al final nos queda un intento de vivac amurallado bien majo (perdemos 20-30mins, jeje) quizá útil y reformable para futuras cordadas o senderistes.
Son más de las 21:00 y, mientras Sofi prepara las camitas, empiezo a hacer la cena sin hambre porque me había comido 1kg de espaguetis con jamón york. Hoy toca menú clásico: gñokis con pesto y alguna galleta príncipe de marca blanca del Carrefour. ¡Nos cuidamos demasiado bien!

Hace fresco por la humedad y pronto nos damos cuenta de que los sacos están un poco mojados. Antes de echarme a dormir, trato de montar un parapeto con una lona de plástico que llevo como funda de vivac, a ver si nos protege un poco más durante la noche.
ASCENSO (Y ALGÚN TRAMO LLANO) A UNOS CUANTOS PERDIGUEROS
Remoloneamos más de la cuenta y nos acabamos levantando a las 5:45a.m. A lo lejos pasa ya el primer (y único) montañero con frontal. Hago el café amb llet mientras recogemos rápido todo. Como los sacos están bastante chipiados, los dejaremos colgados dentro de la cabaña (ya que Raúl gustosamente nos lo ofreció) junto con las mochilas escondidas.
Iremos con mi mochila ligera de la posguerra y el chaleco trailrunner de Sofía. Unas barritas, frutos secos, fuet, galletas príncipe de marca blanca del Carrefour, 3-4 litros de agua, cortavientos/chubasquero y el casco (siempre de adorno pero por si acaso). Lo básico más la pajita potabilizadora de agua, jeje, que nunca se sabe si el preparacionismo va a ser justificado.
Avanzamos rápido por las primeras cuestas, evitando que nos alcancen las ovejas que van de subida y han madrugado más que nosotros. En nada estamos en el primer iboncillo y en un poco más de tiempo que el nada anterior, estamos en el ibón bajo.

Aquí, dejamos de seguir los puntos rojos del camino principal y cogemos una sendita/mojones a la izquierda hacia el collado de Ubago (que no sé si le daría nombre Álex Ubago en alguna subida que haría entre medias de algún desencuentro sentimental que narra en sus canciones).
Llegamos ya con los primeros rayos de sol incidiendo en la cara y nos asomamos al cresterío de acceso a lo que parece ya el Perdiguero o, al menos, uno de ellos. Avanzamos en estilo libre tratando de ganar altura en cada paso y no llanear en la parte rocosa y al ratillo estamos llegando al Hito NO del Perdiguero. ¡Falsa cima! jajajaja
PERDIGUEROS
Llego bastante cómodo en mi estilo fail-runner y Sofi un poco más atrás en su nuevo estilo trail-runner. El estilo de los fail-runners es estar en un estado de forma excepcional pero por H o por B (en mi caso por destruir el tobillo, dos hernias discales y una discopatía lumbar) no poder correr.
Suplimos la velocidad por constancia y pura técnica de saltos entre bloques además del dominio del bastoneo digno de un invidente (aunque con el pulgar roto tampoco podía abusar mucho del bastón).
Llegamos a la cima del primer Perdiguero y divisamos el Perdiguero original, ya que hay gente en la cima. Reposamos algunos segundos (quizá puedan ser agrupados en minutos) y vamos hacia otro Perdiguero andando con algún tramillo de apoyarse con la mano (por no perder altura, que se podía ir por abajo).
Hollamos el otro Perdiguero y seguimos avanzando hacia el más alto, al que llegamos en unos minutos entre las 10:30a.m. y las 11:00a.m.

En poco menos de 4 horas estamos en la cima. Creo que se podría hacer en menos de 4 horas desde el parking yendo un poco ágil. Comemos galletas, fuet e identificamos picos y cimas colindantes. Las crestas de Lezat, Cabrioules y Maupás quedan a escasos centenares de metros de nuestra ubicación. Para allí que iremos a no mucho tardar.
Un hombre francés nos echa un par de fotos y nosotros hacemos lo mismo con unas chicas montañeras, que me dicen que me parezco a Jesucristo con mi palestino en la cabeza. Por dejarles con la duda de si seré Jesucristo, santifico su pan y les digo que ya pasé de 33 años. Se rien, pero nunca sabrán quien soy en realidad. Nos despedimos y comenzamos a deshacer el camino recorrido.

BAJADA Y ALGÚN TRAMO LLANO
La bajada es la misma que la subida pero decidimos bajar hasta cerca del ibón superior de Literola y explorar caminos de hitos diferentes por los que habíamos subido. Sofi va bastante despacio ya que le cuesta andar entre bloques grandes de roca y me toca ir esperando, ya que tengo la ventaja de llevar 2 meses haciéndolo junto con otros 10-15 años más también, jajaja
Continuamos bajando esta vez por el camino de la izquierda hasta el ibón inferior para alcanzar la traza de puntos rojos/morados. La verdad es que este camino me parece mucho peor que el del collado del Ubago, por el que no tuvimos que echar mano en ningún momento ni tenía tramos de gravera resbaladiza. Para gustos, colores.
Voy buscando el camino más accesible para ir bajando con menos bloques para que no sufriesen tanto las rodillas de Sofía, que a estas alturas ya eran de octogenario artrósico. Más tarde que pronto, llegamos al ibón bajo y hacemos una paradilla larga para descansar, echar un bocau y poner un minutillo los pies a remojo.
No sé si lo de poner los pies a remojo (aún secándolos lo mejor posible) es buena idea porque aunque alivia bastante, luego están “algo” reblandecidos para continuar la bajada y se siente (por lo menos en mi caso) mucho más la fricción.

Replegamos y afrontamos ya el último tramo de la bajada. Tenemos que parar a recoger las mochilas y los sacos. Ahora sí que bajamos mucho más rápido y enseguida divisamos la cabaña. Objetivo cumplido y menos mal porque ya pega el sol duro. Posteriormente comprobaremos que el sol quemó a Sofía y a mi no, pero me LamineYamalizó un poco. ¿Quieres un kebab amego?
Al llegar a la cabaña, dos perros vienen hacia nosotros ladrando como posesos. Sofía se asusta y yo como ya voy asustando del sol, no me inmuto demasiado. Según se acercan ya veo que son los perros de Raúl y prosigo hasta la cabaña de la que sale nuestro nuevo coleguilla, que debía de estar echando la siesta porque aparece con la cara hinchada y poca velocidad de procesamiento cognitivo.
Recogemos sacos y mochilas y estamos un rato charlando con él. Nos cuenta que en unos días se irá al valle del Alba y hablamos sobre la vida del montañero y del pastoreo. Muchas cosas en común, en verdad. Como tiene asignada/alquilada la zona de Literola, Alba y Cregüeña, le explico cómo es la zona de Cregüeña y el posible paso que puede haber para acceder con las 1.600 ovejas.
Llegamos al coche bastante destruidos por el calor y felicito a Sofía por la performance. Siempre lo pasamos bien y veo que aprende, colabora en la logística y se esfuerza. No se puede pedir más. Como diría la filósofa estoica Aitana Ocaña, una superestrella.
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
