En el lapso de una semana prolífica en el marco de la sierra de Bonés, pude realizar un par de vías que no había hecho y que recomiendo encarecidamente por bonitas y curiosas. Una por más técnica y/o comprometida (“Monsanto la Muerte“) y la otra por estética y más deportiva (“Con coco y alicates“).

Para mi, el entorno de Arguis y Guara en general es como estar en casa. Me siento en casa. He pasado muchísimo tiempo escalando, corriendo (cuando podía), en bici, a remojo en el agua… siempre hay algo que hacer aquí y es un buen punto de encuentro, parada y partida para otras actividades más aventurescas en lugares más lejanos de Zaragoza/Huesca.
La pared de Bonés es poco frecuentada por escaladores principalmente (pienso) debido a:
- Está cerca de las principales ciudades de Aragón (exceptuado Teruel).
- La aproximación sin ser larga tampoco es corta para realizar vías de 4-6 largos.
- La escalada en los largos de adherencia es curiosa y particular si no se está acostumbrado/a y hay cierto nivel de exposición en casi todas las vías.
Por eso mismo a mi me gusta y pienso que la escalada aquí es perfecta para cuando sólo tienes una mañana de invierno, que además el día es corto (por ejemplo para un Domingo que bajas del Pirineo), o la meteo está incierta o ha llovido el día anterior o de madrugada, ya que tiende a secar muy rápido.
VÍA “MONSANTO LA MUERTE” O ” RAVIER”, 6B
A la Monsanto le tenía ganas desde hacía tiempo pero por H o por B nunca encontraba un compinche adecuado para la actividad. “No me gusta la adherencia”, “son vías cortas”, “me da miedo” son las respuestas habituales cuando he propuesto el plan, así que Zorrillo era una buena jugada ya que le gustan todas.
2 o 3 semanas antes de poder hacerla ya lo habíamos intentado llegando hasta el parking justo en el momento en el que se echaba a llover. Por lo menos pudimos echar un café e irnos a la Foz de Zafrané a dar un par de pegues. Como a la segunda suele ir la vencida, afrontamos nuevamente la empresa en otro día inestable y esta vez, a posteriori, nos sale bien.
Subimos desde Huesca, ya que el día anterior estaba lloviendo y decidimos dormir en la furgo ahí. Yo había propuesto subir en bici desde Huesca por la noche y vivaquear a pie de pared o en la hospedería abandonada. Menos mal que no lo planteamos realmente puesto que diluvió y estábamos algo cansadetes.
Es Domingo y hace un sol de justicia pero con alguna nubecita. Perfecto para que seque la pared y nos podamos tomar el desayuno y la aproximación con la calma. Tras ingerir unas 4 o 6 tazas de café del barato por cabeza y un buen paquete de galletas príncipe de marca blanca del Carrefour para no faltar a nuestra cita con la indigestión provocada por un aumento repentino de glucosa y cafeína en sangre, ponemos rumbo hacia Arguis y comenzamos la aproximación no sin antes haber acudido un par de veces al WC para recordar que el principal problema digestivo que sufrimos es la pobreza.
Realizamos satisfactoriamente la aproximación a buen ritmo tras hacer el material (12-14 cintas alargables la mayoría, un juego de friends hasta el 3 con algún pequeño repetido estilo semáforo de alien y unos micro-friends que nos prestó Revilla y menos mal) y llegamos a pie de vía donde ponemos a secar las camisetas extra-sudadas que traíamos puestas.
Vemos en la vía ya metidos una pareja que parecen fuertes así que, mientras descansamos y hacemos material, darán cuenta del largo y empezarán el siguiente y no nos estorbaremos en ningún momento. El primero ni tan mal pero el segundo, un muchacho pequeñete con rastas, va saltando de un lado a otro como si nada.
Comienzo con el primer largo y voy haciendo, comenzando por unas fisurillas de la derecha hasta una secuencia de repisillas fáciles con justas protecciones hasta llegar a una pasete un poco más de adherencia de pies y micro-mano. Me lo miro un poco, panza y miembro viril bien pegaditos a la pared y hago. Sigo hasta la reunión consistente en un clavo, el cual refuerzo con un totem negro en una laja invertida haciendo oposición. La verdad que me queda una reunión chula.
Recupera raudo y veloz Zorrillo y sin más novedad que realizar la misma performance que yo, sale disparado a por su primer largo en cabeza de cordada o el segundo de la vía. Sube recto con algún resoplido y llega a una laja de presas invertidas que indica la travesía totalmente horizontal a la izquierda. Protege hasta triangulando 2 micros (a este mozo le gusta alparcear estas cosas. El artifo llama a su puerta) y se pone a ello.

Ejecuta bien con su pisada perdicera, que no pedricera porque creo que nunca ha estado allí aunque su consejero Ulises se lo recomendó en sus inicios. Pisa bien porque siempre le he enseñado que para pisar bien hay que hacer muchas suspensiones, campus y escalar en Rodellar cuando empiezas, y siempre me ha hecho caso.
Llega a una especie de pseudo-fisura-diedro descuajeringada y va yendo con tendencia a la derecha hasta una reunión, que si mal no recuerdo está compuesta por 2 clavos unidos con un cordino bien gordo AKA trozo de cuerda cortada.
Recupero mientras la cordada vecina ya está empezando a rapelar (estos sí deben ser pedriceros). Tras ingerir algún líquido y cambiar material me dispongo a por el siguiente largo. Sale a un espolón a la izquierda y rápidamente se llega a un paso de fé y adherencia de pies en una microfisura para empotrarlos con manos patinosas y pequeñas. Por supuesto la protección está ya muy abajito y la siguiente ya muy arribita.
Miro la secuencia más rato del que seguramente creo que sucedió y el mozo de las rastas (ya rapelando) me dice que es muy guapo ese paso y que le eche fé. Lo primero lo sabía y lo de la fé, sin un tobillo funcional y sin técnica alguna de placas y empotres, más que fé lo llamaría supervivencia y jugarse la moneda a cara o cruz, rojo o negro en el casino.
Resuelvo finalmente y con un momentillo más de tensión y bien de magnesio, atrapo una laja de mano grande donde protejo y prosigo ya por terreno más amigable, osease menos técnico, hasta la reunión en una repisilla que anticipa el último largo donde se ve justo en frente una secuencia de paraboles casi a palmo lo que indica que no es nuestro camino, aunque es tentador, jajaja
Recupera Zorrillo y me felicita por la jugada así que se dispone a salir por la derecha esquivando la ristra de paraboles y pillando un diedro con un clavo al que llega justo y se va metiendo en bavaresa. Al intentarlo, caza la cinta del clavo y resuelve que, aún con mano en clavo, había que zurrarle, jajaja. Yo este tramo, de segundo, lo liberé (aquí mi envergadura jugó su papel).
Prosigue por una secuencia de placa finita sobre romos y baile de pies y, poco a poco, llega hasta la reunión (holgado como siempre) con tendencia a la izquierda todo el rato. Recupero el largo bastante bien como ya he dicho antes, excepto un descansito en un romo que, sinceramente, no me apeteció forzar, jajaja. Cada vez tenemos más afán por liberar las vías, pero los cantos de sirena del artificial nos persiguen y no somos capaces de no escucharlos. Nos falta, como a Sabate en otros terrenos, fuerza de voluntad.
Comenzamos los rapeles por la vía de al lado como mandan las reseñas sin más novedad que el Zorillo cayéndose en unos erizones con los pies descalzos. No sabe pisar ni aún rapelando el chaval. A ver si lo mando a la Pedriza una temporada.
Recogemos y de bajada nos perdemos por el camino que 3-4 horas antes habíamos hecho a la perfección y nos encontramos con los chavales de la otra vía. Le pregunto al de rastas (tope de majo) si le gustaba la placa y me dijo que sí. Luego lo miramos por RRSS porque me sonaba y resulta que había 8c+ de placa y 8b de trad o algo así.
Decidimos con el Zorrillo que tenemos que entrenar para estar a ese nivel así que miraremos en wallapop unas uñas y un estribo bueno por si nos falla el entrenamiento.

VÍA “CON COCO Y ALICATES”, 6B+
Por mi parte, le daría menos grado que la Ravier o mejor dicho, le daría más grado a la Ravier, porque el largo duro tiene una secuencia desplomada perrilla, pero mucho menos técnica e incluso difícil que la primera, y con protecciones, jajaja
Me dijo Sofía de hacer algo un día cualquiera de primavera y queríamos hacer alguna tapia. Venía rodado de la Monsanto y Sofía ya había escalado aquí y le gustaba, así que era un buen plan para echar la mañana en la solitaria pared de Bonés. Ejecutamos la aproximación con la calma viendo bajar a una parejita de Greims que bajaban de la Sendero Límite y me reconocían por haber trepado con Isaac alguna vez. Menos mal que fue por eso y no por ningún hecho delictivo.
Otra vez de solitaria nada, pues nos topamos con una cordada de madrileños que me reconocían de haber coincidido en Riglos días antes. ¡La escalada es un pañuelo! Menos mal que fue por eso y no por algún hecho delictivo. Ellos empiezan por otra vía (o por la nuestra) y sólo querían hacer 3 o 4 largos, así que entramos por la línea de al lado, que no sé si era la “Blue Velvet” o la propia “Con Coco y Alicates“.
La cuestión es que empieza Sofía para motivarse y hacer un servidor los largos difíciles (que a la postre casi me parecieron más duros los que no iban a serlo, los que hice de segundo, jaja). Comienza un poco atropellada con un paso muy fino de placa con la protección tan lejos que podías ver el estrecho de Gibraltar en Marruecos, así que se lo piensa un ratillo, le echa un par de ovarios y pasa bien.
Luego una zona de terraceo aleatorio cual Juepincho seguido por una secuencia muuuy plaquera que no sé si se realizaba recta o por la izquierda, pero los paraboles quedaban bastante a desmano para mi gusto (uno tuve que deschaparlo agachándome más abajo de mis propios pies tronchando una regleta romosa jabonosa. Debo ser yo que no me entero, jajaja.
Esto Sofía lo hace cuidadosamente, despacio pero bien con un poco de sufrimiento. Así es la escalada en Bonés. Vas a vibrar en algún paso SÍ o SÍ, sea el grado que sea, esté más o menos equipada, jaja. Monta reunión y recupero el largo con la única anécdota del deschapaje descrito en el párrafo anterior.

Salgo al siguiente largo que empieza a izquierdas por una fisura bavarésica y empotre de punteras. Voy haciendo con una técnica más o menos depurada y arrastramientos múltiples y consigo llegar a la reunión en condiciones aceptables de ritmo y velocidad. Recupera bien Sofía y, rápidamente, encara su nuevo largo de buena manera y de buena gana hasta alcanzar la reunión que queda debajo del techito característico de la vía.
Recupero el largo y me siento tentado de darle un tiento a la placa-diedro-bavaresa de la “Blue Velvet” (queda casi enfrente), que se supone que sale en A1 o A2. Eso es un fucking manjar, pero decidimos seguir nuestro camino.
El siguiente largo, cotado de 6a, sale recto a una laja gigante hueca que agarré a ambas manos por no haber otra cosa tras comprobarla a través de repetidos puñetazos de una potencia incremental hasta casi hacerme daño. Seguí haciendo casi un pie-mano hasta unos invertidos donde me estiro a chapar algo y tiro hacia la derecha para alcanzar una fisura y unos bloques para salir del mini-techito y continuar por una placa fina, que ejecuto y libero gracias a un tutorial de youtube que vi en internet sobre como pisar cuando eres alto, cojo y con un cerebro primitivo privado de juicio lógico.
Recupera Sofía y realiza un siguiente largo magistral y horizontal, siguiendo una o dos chapas entre árboles y arbustos que me dan que pensar en que no se complique el rapel, que es por la propia vía. Recupero a modo sprint con una comba kilométrica con la seguridad de que algún ser vivo que intercambia CO2 por O2 con sus orgánulos clorofílicos me parará en caso de derrape.
Llego a la reunión tras un kilometro de travesía y me dispongo a afrontar el largo chulo de la vía. Este largo bien merece la visita a esta vía y a esta escuelita. Comienza plaquero para meterse en un diedro técnico hasta alcanzar unas chorreras y salir por un desplome con canto generoso pero de saber mover el peso y elevar los pies. Eso y acertar algún canto que no se ve mucho.

Libero rápido apretando mis maltrechos discos intervertebrales más de la cuenta y salgo por una plaquita maja y asequible hasta alcanzar un bloque masivo que, esquivándolo por debajo en otra travesía pendulosa, me deposita en una cómoda reunión donde realizo unos estiramientos para las hernias discales que me recomendó el fisio, los cuales me cuesta recordar por el hecho de tomármelos menos en serio de lo que debería.
Recupera Sofía y disfruta el largo excepto el desplome donde, tras algún gemido, aprieta, se cuelga y supera para afrontar la placa y posterior travesía pendular hasta reunirse con su geronto-partner esmochado de la espalda pero con toda la vía liberada, como los titanes.
Realizamos los rapeles sin dificultades técnicas reseñables, lo cual es reseñable valga la redundancia ya que el porcentaje de complicaciones rapelando en las vías que hemos hecho juntos estará, tranquilamente, por encima del 50%.
Ya a pie de vía, recuperamos nuestros bártulos recalentados al sol y descendemos con alguna duda en el camino que habíamos realizado unas horas antes y yo varias veces ya últimamente. A ver si me pongo el Garmin para las aproximaciones, o los ojos en la cara porque no doy una, jajaja

En resumen, dos vías muy guapas y clásicas del sector en una escalada divertida realizadas con mis dos compis favoritos de esta semana. Arguis mola y quien diga que no, pues igual de respetable es esa opinión, tanto o más que la mía.
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
