Supervivencia en las Canaletas centrales al Pico Fenez (V+)
Recién levantados de la resaca de la sur directa al Abadías, con el Mago en estado catatónico y agujetas que podrían considerarse casi como múltiples roturas musculares, buscamos una actividad de escalada “fácil” y con poca aproximación (spoiler que pone en el título y habrás buscado en google: la vía de las canaletas centrales). Para ello tenemos que cambiar de valle y, como habíamos barajado la posibilidad de trepar con el Valiente, acercarnos a los alrededores de Ordesa.
INTRO
Descartado Ordesa y las vías de Bujaruelo (porque ya hemos hecho todas las asequibles hasta el 6b+), el Valiente nos dice que se viene su colega Eduardo (un titán como comprobé a posteriori de conocerlo: Eduardo Cuber Cabrera, por si alguien quiere ver o leer sus aventuras) a explorar las vías del Pico Fenez así que nos sumamos al plan, aunque la aproximación fuese más de lo que al Mago le hubiese gustado (a él y a sus ampollas).

Creo que todo el mundo que lleva tiempo en el mundillo de la escalada clásica ha oído hablar de este lugar y sus canaletas, así como que darle un tiento implica mucha aproximación (aprox 2:30 horas) para una vía o varias “cortas”. No es que la aproximación fuese muy larga, que más que larga es vertical (1000m de desnivel a cuchillo), sino que es larga para los 150m de escalada que puedes hacer con largos de IV a V+ o una vía de 6c que no pintaba especialmente bien en algún blog.
Del mismo modo que respecto al detalle anterior, existe unanimidad en la comunidad en que merece la pena por conocer el lugar y la excepcionalidad de sus formas y colores: las famosas canaletas.
Elegimos la vía más famosa y repetida, “las canaletas centrales” por no mirar mucho las otras y porque ya intuimos que la escalada iba a ser peculiar. También vimos algo de equipamiento precario y sin mucha información de las otras: vamos a asegurar. Guardamos en la recámara la vía Supercanaleta, por si queríamos darle una cordada a cada una. Croquis en otras webs o en Google.
NUDO
Hacemos noche en Sarvisé y quedamos a las 8:15 en Torla a echar café en algún bar de los de la carretera debido a que el Valiente y Eduardo habían quedado a esa hora ya que este último subía desde Zaragoza. A mi me parece un poco tarde porque “el sol me acaricia con sus rayossss” (cosas de vivir en la furgo durante el invierno: los 2-3 grados centígrados de levantarse alguna mañana, cristales congelados por dentro y ratear calefacción hacen que la aclimatación de mi cuerpo roce una temperatura confort de alrededor de los 10-12º en manga corta) pero así no madrugamos y vamos de chill.
Llegamos el mago y yo a Torla con el topo asomando y los bares cerrados buscando desesperadamente un lugar donde pudiese ser liberado hasta que una señora muy amable nos dice que bajásemos que ya habría abierto uno de los que habíamos pasado. Le hacemos caso y efectivamente, entramos en el Mondarruego y en un adelantamiento propio de Fernando Alonso en sus mejores días, entro en el WC a vaciar los desechos de mi metabolismo maltrecho por las comidas de vivac y el abuso de las galletas de choco de marca blanca. A continuación café y cambio con el Mago cual sustitución de un partido de fútbol.
A los minutos, aparecen nuestros compis y tras presentaciones y saludos, acabamos el café y Eduardo su pincho de tortilla (que tenía muy buena pinta) y vamos dirección al parking del camping de Bujaruelo, desde donde empieza la aproximación. El Mago me dice que al igual que el Valiente, Eduardo le tira rápido ya que son amigos del Trail Running, mientras que él y yo somos más del “Fail Running” o “Without Running” directamente además de tullidos de las actividades de Benasque y el Mago en un estado de forma precario (osease su estado de forma habitual y basal, que nunca está pero siempre cumple).
Yo estoy bastante en forma de pateo pero no tanto como la gente que conserva de fábrica sus extremidades inferiores. El Mago a las primeras de cambio acusa el abuso de tardeo zaragozano así que voy a su ritmo (que tampoco hoy dista mucho del mío) y separamos un poco las cordadas. Nuestros compis se distancian a la vez que van hablando mientras nosotros cedemos terreno tratando de comunicarnos exclusivamente por telequinesia. Dudo que mi pseudo-esquizofrenia permita que alguien piense lo mismo que yo.
El camino es evidente y transcurre durante la primera hora (para nosotros) por un bosquecito para luego salir al valle del Turbón (luego miramos que se llama así) y durante otra hora va por un sutil caminillo que a veces se difumina tanto que hay que inventarlo por prado y bloques no muy grandes hasta la base de la pared. El camino, al poco de salir al valle desde el bosque (pasando al rato un arbolillo solitario), tira para la izquierda del que te llevaría al pico Otal. Hay un momento que gira y hay que pasar una arista por una brecha para cambiar de vertiente a la izquierda. En Wikiloc hay buena info, aunque yo tenía la referencia (difusa) de cuando fui a explorarlas durante mi convalecencia de discopatía o hernia discal de hace un par de temporadas, la cual he desatendido completamente.
Hacemos mis clásicas paradas de 2 minutos de beber agua y soltar las piernas cada 30 mins y en 2 horas justas estamos a pie de vía con nuestros compañeros preparando su material. Empiezan ellos la vía y nosotros haremos la misma. Nos preparamos mientras Eduardo se tira el primer largo. Se lo goza y ya empieza a avisarnos de que la escalada es peculiar y, aunque fácil en este primer largo, la reunión es roñosa, jajaja.
Le hago unas fotillos con el dispositivo telefónico del Valiente mientras el Mago prepara sus bártulos ya que empieza él y a mi me tocan el largo 2 (que leí un poco expo) y el 4, que se preveía el más duro o, al menos, vertical. Llevamos un juego normal de cacharros repitiendo del 1 al 3 y llevamos un C4 que nos había dejado el Zorrillo para el Abadías (que si se repite aquí ni tan mal) y unas 10-12 cintas entre cortas y extensibles.
Las canaletas son increíblemente únicas y la calidad de la roca parece excepcional para ser una correduría de agua. Merece la pena la visita sólo por verlo así que escalarlo ya iba a ser una gozada y una oportunidad de aprendizaje, que vaya si lo iba a ser. El tiempo es un lujo ya que, aunque se supone que es cara norte en verano el sol tan alto hace que le pegue igualmente, hay nubes e incluso hace fresquillo cuando corría brisa.
Eduardo y el Valiente progresan adecuadamente mientras que el Mago ya se queja del dolor de pies a los 20 segundos de empezar el largo pero avanza con orgullo (y más quejas) hasta que alcanza la primera reunión de 2 spits roñosos y uno roto, protegiendo con 3-4 Friends del 1-2-3. Largo tumbado y sencillo que subo en zapatillas y ya voy intuyendo que no es el mejor tipo de escalada para mi y mi pie fijado y forjado al hierro sin flexión ni rotación alguna para meter y empotrar en las canaletas.
Llego a la reunión, cambio de aparataje, calzo los gatos y me dispongo a darle al primer pasete, que habíamos visto al Valiente desde abajo farandulear, aunque subió este segundo largo rápido y con seguridad. Por la derecha no lo veo y bajo un paso y salgo por la izquierda a buscar una grietecilla para meter un totem negro o amarillo pero es un poco más complejo y expo de lo planeado. Le tiro igualmente, protejo y voy hacia la derecha con un paso largo y una cerradilla hasta seguir la linea de la canaleta grande. Sudadillo pero “sin más”.
Sigo el largo y en vez de meter ambos pies medio empotrados por la misma canaleta central, tengo que ir como en medio oposición-bavaresa empotrando el izquierdo AKA “el bueno” y abriendo 3-4 minicanaletas más allá el pie derecho AKA “el pocho”, lo que implica seguridad pero ir con el izquierdo a saltitos, ya que en él recae un porcentaje muy alto de mis 90kg de grasa y material.
Si a este condicionante le añadimos una media de entre 10-15 intentos de meter cada friend en emplazamientos que consideraba óptimos (y suelo meterlos bastante bien normalmente) cada 5-6 metros, el resultado es una escalada de IV+/V compleja, física y bien expo. El único que entra a cañón es el 4, algún 3 y el totem amarillo creo recordar (en una canaleta secundaria); el resto a una leva o directamente psicológicos, incluyendo un verde que puse a cinta larga y cayó 10 segundos después para recogerlo e intentar meterlo asquerosamente otra vez 2 metros más arriba.

Tardo bastante más de la cuenta en este largo, sudando y con muy mucha exposición (los últimos 10 metros con un seguro porque ya andaba hasta los huevos) hasta que alcanzo la reunión también asquerosilla e incómoda a rabiar. No sé. Aunque con mis dificultades, creo que iba medio seguro y la escalada no era difícil. Suelo proteger poco en lo fácil para mi pero no sé por qué sudé más de lo esperado. C`est la vie!!
Recupera el Mago y se dispone al largo 3, que aunque lento, progresa mejor que yo y protege mucho mejor. No sé si el largo se protege mejor o es que yo no le pillé el juego al anterior, pero el largo 2 me pareció más expo e incomodo porque el 3 lo hago bastante mejor y recupero rápido y eso que los largos de segundo me suelen parecer más duros que los míos de primero. Así es la vida. Eduardo nos había flasheado un Spit y un clavo en ese largo. Parece que hay un pasete más fino al final de largo que el Mago hace bien y yo mejor porque saco mis 199 centímetros de en-verga-dura y llego sin travesía a la derecha y luego a la izquierda.
En la R3 (un poco mejor y más cómoda) el Mago me mira y le digo que tiro igual. Qué cojones, a puta muerte que sino uno se acostumbra y es un largo lo que queda y, a priori, parece más de mi estilo. Lo miro un poco, veo que se pone tieso y con fisuras de dedos y le tiro. Eduardo nos había dejado un fisurero por arriba que colocó magistralmente el Valiente (ya que nosotros no llevábamos) así que mejor todavía. El único flash que tenía es que al salir de lo tieso, habían hecho una travesía de derechas a izquierdas.
Empiezo el largo y ya pillo el primer canto y fisurilla para meter los dedos, protejo a la primera a cañón y tiro a muerte a por un clavo recto sin travesía ni ostias. Fisurero, dos cerradas y sin meter nada en 15 metros de IV o así estoy en la reunión con el Valiente y Eduardo. Creo que hice el largo en 3-4 minutos. Ojalá todas las escaladas fueran como las que se te dan bien o las que tienes características psico-físicas propicias, pero en realidad es mentira, el confort es una ilusión. Ponerte a prueba, cerrar el ojete de vez en cuando y aprender cuando las cosas se empiezan a poner cuesta arriba: eso mola y en realidad es lo que se me da bien a mi, fuera y dentro de la escalada…o eso creo. Lo que no se mueve se pudre o se estanca.
Remonta el largo el Mago, nos felicitamos mutuamente, también con el Valiente y Eduardo, que han hecho una muy buena escalada. Perros sabios. Desmontamos la reunión que nos habían dejado y procedemos a recoger y afrontar unas trepadillas fáciles desencordados hasta la cima. Fotillos, replegamos y me trago el bocaudillo de salchichas Frankfurt más roñosas que los spits de las reuniones de dos mordiscos y bajamos por la izquierda de la cima por camino más o menos evidente, que no marcado.

DESENLACE
Los Trail Runners nos llevan a fuego. Al Mago ni le da tiempo a comerse el sándwich y le voy dando unas frutillas deshidratadas avanzando un poco más que él y sacándolas de la mochila para alimentarlo cual pájaro. Rápido llegamos a pie de vía (aunque hemos subido con las mochilas) y nos alcanza la mujer del Valiente que había ido a dar una vuelta y a ver si nos veía resoplar por las canaletas. Como es forestal, unas bromas sobre bucardos y le pregunto si alguna vez alguien se había subido encima de un quebrantahuesos o un buitre como si fuese un caballo para hacerse una foto o algo así, que el mundo está muy loco. Me gustaría tener un quebrantahuesos viviendo conmigo en la furgo si él quisiera, no como mascota sino como colegas.
Bajamos a toda hostia en una hora y cuarto o así. Coche y cerveza en Torla, que nos la hemos ganado y sino también. Cae casi de trago mientras Eduardo nos cuenta alguna de sus aventurillas y leo su blog, que es cremita. Es el maestro del Valiente que a su vez es nuestro maestro así que estamos con nuestro tatara-maestro. Un honor. Compramos un palet de cervezas, vaselina para los labios tipo Monegros que se le han quedado al Mago y carne para hacer brasas en casa del Valiente. Compartimos cena con su mujer y el locuelo Chema alias PirineosConGuía que nos maridan la cena con su compañía y sus anécdotas.
Resumen por si no te has leído el nudo de la historia, que en realidad me da igual: buenos compañeros de cordada; buena gente; un lugar extrañamente bello; esfuerzo y sudadas.
Hace días que no cagaba un poco de fuego (y no hablo del fuego mañanero porque soy un morrofino de catar comida en mal estado, consumir grandes cantidades de gluten y lactosa y aderezar todo eso con salsas picantes que rozan el salfumán) ya que me siento fuerte y estoy pillando una buena técnica de escalada de autoprotección, pero me voy agradecido de mis habilidades y de mis debilidades, que puliremos al puto fallo, como siempre.











