Díjome Zorrillo (pequeño Pablo) de su disposición para ir a hacer la vía Cacho a Cacho en Riglos porque no la había hecho y quería comprobar que fuese buena así que aunque yo sí la había hecho años atrás al poco de ser abierta, guardaba tan gustoso recuerdo que me parecía un buen plan para ir sumando metros de continuidad y bolos e ir ultimando la recuperación de la rotura (o ruptura) de la polea.
La vía en cuestión posiblemente pueda considerarse como una de las estrellas de Riglos en la “media” dificultad (de hecho ya se comienza a ver la linea de magnesio desde lejos). Motivos por orden de importancia (a mi juicio):
- Sombra de mañanas con independencia de la estación.
- Pura continuidad de bolos rigleros en un grado “medio” y mantenida en el 6c.
- Muy buena roca.
- Seguros generosos.
Enhorabuena a los equipadores/as y su homenaje. Agradecer también los croquis y reseñas como esta.
Todo ya preparado, según se acerca el día y Dios lo hizo de buena meteo, le propongo a Zorrillo de vivaquar por allí y el Colorado nos parece buena opción para hacer una vía temprano, comer y subir mochilones por una vía fácil al atardecer para no comprar boletos de un cáncer de piel.
El día antes recibimos la grata noticia de que se sumaba Facoquero (Nacho Fragatí) así que al final seríamos 3. Hacemos noche el Viernes en Huesca en mi furgo a la fresca y ya preparado todo el material para la vía y el vivac, nos levantamos temprano y nos dirigimos a Riglos en la furgo más compacta de Facoquero. Cafés mediante en el refugio de Riglos( como es habitual), nos dirigimos al pie de vía no sin antes tener que apañarme una magnesera con la funda de la esterilla porque me la había dejado en Huesca. Fail, porque sin magnesio para mi que sudo sólo por el hecho de existir, es imposible escalar nada.
Repartimos los largos y como Facoquero no lo tenia muy claro y Zorrillo se iba a comer los duros del medio, hago yo primero y segundo y así Facoquero tenía la posibilidad de hacer los últimos si lo veía claro.
Sin la magnesera, escalo el 6a+ como si fuese un 9c+ y ya llego a la reunión al 10% de congestión cuando debería ser 0% (spoiler nuevo nombre de la vía. De cacho a cacho a cinta a cinta). Se me caen las zapatillas en la reunión así que lastro más todavía a mis compañeros y suben tranquilamente. Hago bien el segundo largo pero al final llego estallado y por no decidirme a coger el bidedo ese con la izquierda o con la derecha o con el bidedo medio o pistola (aún así no me cabían las morcillas en esas brocas), me caigo por tirarme a la desesperada (tarde) y comienzo el salto BASE de 4-5 chapas. La verdad es que me apetecía un vuelo después de tanto tiempo sin escalar, pero lo de remontar la cuerda no me hizo tanta ilusión. Con los codos insertados en los tímpanos, llego a la reunión y ambos compis suben en condiciones aceptables.
Turno de Zorillo que se hace los largos 3 y 4 sin despeinarse apenas excepto porque tiene que tirar un poco más de lo habitual de nosotros que íbamos ligeramente conservadores (posteriormente reconoció que se cansó más tirando de las cuerdas que escalando…miau, miau, miau miau!!!) y yo me iba parando cada 2-3-4 chapas por estallamiento masivo y por precaución de llegar al fallo otra vez, cosa que no debería haber hecho en el segundo largo (ni nunca en Riglos, jajaja). Lo bueno es que mis artimañas tácticas y de escalada artificial me permiten ir rápido aún en colapso metabólico.
Facoquero se anima con los largos finales puesto que se ha visto bien y le insisto en que el 5º es muy bueno. Se va, escala como un tiro y monta reunión (o eso esperamos Zorrillo y yo, que tampoco ha hecho mucha tapia y podía ser que alguien estuviese leyendo las instrucciones del reverso que, aunque improbable, podría ser, jaja). Mientras, Zorrillo me enseña una especie de líquido translúcido, insípido e inoloro al que bautizó como agua y bebimos así que, tras mearme en el pie de gato, salimos y la verdad que fue mucho mejor el nivel de congestión. Misterios de la vida ese líquido mágico.
Vuelve a salir Facoquero y en un par de chapas empezamos a ver un laberinto de cuerdas que ni el mismísimo Fauno hubiese resuelto. Nos resignamos a ir sacando y desliando como pudimos la cuerda a costa de que igual Facoquero tenía que ir parando por si acaso. Llega a la reunión y pensamos que la nebulosa de cuerda que estaba enmarañada al final, si no se deshacía, por lo menos quizá nos disiparía en caso de caída pero resolvimos el trámite.
Ya en la cima del Cuchillo en un tiempo muy bueno para ir 3 (y yo en estallamiento), rapelamos con una sensación térmica de 438 grados y vamos a comer a la furgo y a echar la siesta

Sobre las 19:30 partimos hacia el Colorado con las mochilas hasta los topes y escogemos la primera vía que vemos de las fáciles. Se la tira prácticamente entera Facoquero y Zorrillo y yo en Zapatillas y bien cargados la finalizamos con los frontales para llegar a cima y comprobar que era menos plana de lo que recordaba, jajaja. Aún así, había espacio medio plano para los tres al borde del precipicio. Montó Zorrillo una linea de vida (que yo aproveché más tarde para dormir con el cabo de anclaje conectado a ella), preparamos la cena y un CBD mientras veíamos las estrellas, un par de frontales todavía bajando por el camino de la Visera y la noche perfecta. Antes de echar a dormir, a Facoquero se le picha la esterilla hinchable y como buen espartano, asume el reto de la incomodidad y proseguimos el plan mientras yo duermo encima de la cuerda porque directamente no llevé colchón alguno 🙁
Al día siguiente, nos levantamos en estado de rigidez, ingerimos unas galletas, recogimos todo y nos fuimos. Una buena pseudo-aventura que nos permitió estar en Zaragoza en comida familiar a la hora prevista y nos dejó muy buen sabor de boca: un poco de escalada y un vivac y bien felices.

Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
