ROSCA EN EL CAMPO BASE DEL ANNAPURNA (4130m)
Tras unos días de turismo y supervivencia en Katmandú (supervivencia al tráfico, al ruido y a la gente que quiere sacarte pasta a través de productos para extranjeros, pasarte hachís o venderte cualquier cosa que pueda ser de tu interés), pongo rumbo al Este. Pokhara es la segunda ciudad más grande de Nepal, desde donde se inician numerosas aventuras hacia la zona de los Annapurnas, el Daulaghiri o la región protegida de Mustang. La idea es llegar al Campo Base del Annapurna (Annapurna Base Camp o “ABC”).
INFO TURÍSTICA ALERT: quitando lo comercial (como en todos lados), la gente nepalí es tremendamente amable y hospitalaria. Decir “sí” es, prácticamente una obligación para ellos/as. Pero bajo mi punto de vista, decir algunas veces “no” o “no lo sé”, se podría importar de otras culturas, jajaja, porque a veces da lugar a confusiones.
Pokhara mola mucho para estar. Rodeada de montañas que ves desde la calle a un lado y un lago gigante al otro. Un parque para estar tranquilo y menos actividad que la capital. Encontré un hostel increíble por 300 rupias la noche (1´8€) cerca del rocodromo West Hub y como apunte decir que, en la calle 16 de LakeSide están los mejores puestos para comer y comprar algo de fruta (obviamente, con los mejores precios).

Pongo rumbo yo sólo no, porque me acompaña una chica francesa que conocí en el aeropuerto de Kuwait mientras me peleaba con una mujer de la recepción que me decía que tenía que pagar un hotel porque no se podía estar en el aeropuerto por la noche. Célia me ayudó con la traducción y un par de pagos que yo no podía hacer. Además, llevaba el mismo plan que yo: simple y llanamente improvisar. Dicho esto, trazo el plan con ella para hacer una excursión al ABC.
No es montañera; más bien viajera (había estado viajando por sudamérica y por la India recientemente). Como la compañía siempre aporta y me gusta ayudar a la gente en lo que puedo, más si cabe cuando me ayudan a mi primero, dijimos de ir juntos aún a costa de tener que bajar, previsiblemente, el ritmo.
De todas maneras, como yo llevaba saco, ropa de abrigo a tutti, comida y material de vivac por si acaso (osease 15kg) y ella nada de nada, pensaba que así podíamos igualar el ritmo. Me sentía en forma después de hacer, en los últimos dos meses, el Aneto un par de veces incluido por la Salenques, el Posets, las Maladetas y el Monte Perdido con kilometradas incluidas en bici y a pata.
Un guía español que nos presentaron en Katmandú nos dijo que para empezar y posteriormente llegar a cotas más altas era una buena opción. Ruta muy turística pero no muy larga y no con mucha altitud. Parece una buena opción para luego volver al valle del Lantang o del Everest.
PLANIFICACIÓN
Vemos en las agencias que abarrotan las calles y por internet packs de 7-10 días (o más) de ascenso desde el último poblado accesible en vehículo. Estudiando la ruta creo que en 5 días puede hacerse sobradamente (spoiler: luego serían 4) y no desde el último pueblo al que sube el jeep, sino desde abajo del todo donde te deja el bus de ruta (en el que van los niños al cole y los comerciantes a sus casas, jajaja).
Aunque la gente en Nepal es hospitalaria, las personas que se dedican al turismo tratan de utilizar sus recursos para que “piques” y pagues de más. Conforme llevas unos días ves el sistema y los turistas nos vamos diferenciando entre “tirados“, viajeros y turistas “premium” o vacacionales. Hay que estudiarlo bien par hacerlo en free.
Por ejemplo, si preguntas por un bus, muchas veces tanto taxistas como gente de la zona te dicen que no hay y que cojas un taxi. Luego ves el bus pasar por al lado. Intentar cobrarte algo más por cualquier servicio es el pan de cada día (que no lo juzgo) aunque en plazas o museos directamente te ponen el precio para locales y para extranjeros.
Dicho esto, lo mejor para no tener que contratar un guía o un tour al uso y hacer las actividades por tu cuenta (que no es por no contribuir a la causa o al país, sino porque yo quiero ir a mi bola y vivir mi propia aventura, además de muchísimo más barata -hablamos de 100-150€ frente a los 500-800€ de un tour-) es preguntar muchísimo y explorar internet todo lo que puedas.
Lo normal para un turista es que te lleven en jeep privado (o compartido) desde Pokhara a Jhinnu Danda “Jhinu” (70km o cerca) y luego echar a andar, pasando por Naya Pul (a 45km de Pokhara), que es un poblado de carretera donde pasa el bus normal. De Pokhara a Naya Pul también se puede ir en taxi, moto o como sea y de Naya Pul a Jhinu (unos 20-25km) se suele coger un jeep compartido con otra gente random o pillar una moto, que tanto Naya Pul como Jinu están plagados de jeeps y motos.
También hay un bus todo-terreno que te lleva desde Naya Pul a Gandruk, un rato antes de Jhinu (Jinu es el último poblado accesible en vehículo todo-terreno o moto). Pues bien, lo más mierder, tirado y rata (sólo superado por echar a andar desde Pokhara por carretera) que era pillar el bus desde Pokhara a Nayapul por unas 200 o 250 rupias nepalíes (1 euro y pico), es lo que decidí que íbamos a hacer.
Además sumar algunos kilometros más a la ruta, que en sí no era excesivamente larga, me parecía una buena opción para coger ritmo mochilero y aclimatar. Dedicamos un par de días a mirar un poco los pueblos, el sistema y leer algunos blogs y hacer alguna comprilla de última hora como un bastón más (yo tenía sólo uno, mi Grivel plegable).
Vimos que tampoco hacía mucho frío. Agua podías ir cogiendo en fuentes o riachuelos (potabilizándola por si acaso con filtro o pastillas). Había opciones de alojamiento no muy caras (entre 2 y 5€ dependiendo del lugar, altura y el tipo de habitación) durante todo el camino. Aún así, yo me llevé lo de vivac porque no me fiaba, ropa y filtro de agua porque me gusta llevar peso, jajaja y `porque quería ser un verdadera sherpa.
DÍA 1: RUTONEO WENO Y DESCUBRIMIENTO DEL DAL BATH NEPALÍ
Nos levantamos pronto en el hostel mochilero donde nos alojamos, en habitación compartida con otras 8 personas (por suerte ese día no roncaba nadie), para coger el primer bus a las 7:00 en la estación que hay al norte. No sé si habría alguno antes, pero a mi ya me parecía tarde, jajaja.
Cogemos el bus y enseguida va hasta las trancas y por el camino, va parando a coger gente que irá de pie, maletas, alguna gallina…hay que aprovechar, maños!! En unas dos horas y pico llegamos a Naya Pul y el mozo nos da la señal para que bajemos (¡qué majo!).
Naya Pul es un pueblecito desde donde empieza el trek original, digamos. Desde la parada del bus ya se vislumbran los jeeps que te pueden subir unos cuantos kilometros más por carretera pocha y pista con agujeros constantes. Como el bus nos ha dejado enfrente de un pequeño bar, tomamos un té y re-ajustamos la mochila. Echo un buen truño y al salir del WC, tiro una fotillo a las vistas del valle por donde vamos a ir: bosque y jungla!!

Echamos a andar por en medio del pueblo viendo a la gente local. Nos saludan constantemente el típico “namaste” y algún niño se acerca a preguntar de dónde somos. Los niños son sin duda lo mejor. Salimos del pueblo y ya cruzamos el primer puente y nos vamos adentrando en un terreno boscoso-jungloso.
Son las 9:00am y ya empieza a hacer bastante calor. La humedad es de justicia por la jungla y porque vamos siguiendo el curso del río a escasos 20-50m de él. Cada vez con mayor frecuencia, nos van adelantando jeeps llenos de turistas europeos, indios, chinos y algún nepalí. Como no tenemos muy claro hasta donde llegar, seguimos tirando.
Por el camino, vamos viendo pequeñas fuentes que vamos usando para coger agua de vez en cuando. Tienen buena pinta así que decido no usar el filtro de momento. Célia no tiene ni filtro ni pastillas potabilizadoras así que se apaña, jajaja. Vamos andando y el calor y la humedad empiezan a ser infernales. Le cedo un bastón a Célia y cogemos cada uno una caña de bamboo. La verdad es que están de puta madre.
Paramos a comer un poco de crema de cacahuete con unas rebanadas de pan que había comprado el día anterior y tengo toda la ropa y mochila empapadas de sudor a un nivel extremo. Supongo que habré perdido algunos litros de agua de más así que toca empezar a tomarse más en serio el tema de la hidratación.
A las horas, llegamos, primero cerca de Gandruk (donde hay un desvío) y luego a Jhinu antes de un gran puente colgante que significa que a partir de ahí ya no pueden pasar los jeeps. Jhinu tiene unos restaurantes y un parking gigante lleno de jeeps y motos que habrá llevado gente y esperan a otra que baje para aprovechar el viaje de vuelta.
Paramos un ratillo y cruzamos el puente colgante. Vamos bien de energía, el sol parece que baja un poco y pillaremos algo de sombra a partir de ahora pero ahora sí que viene bastante desnivel en poca distancia. Cuestas, jeje. Avanzamos y vemos que las cuestas no son cuestas en sí, son escaleras de piedra interminables que serpentean continuamente y ladean la ladera de un pueblo a otro.

Subimos y aquí Célia empieza flaquear un poco. Yo voy fino y sin sol y tanta humedad, cada vez mejor. Le trato de enseñar como usar eficientemente los bastones y como acompasar la respiración al ritmo para hacerlo constante. Como hablar con las paredes.
El ritmo no llega y pronto comienzan a llegar las paradas continuas, así que deduzco que no tardaremos mucho en parar si no acaban las cuestas. Lo bueno que ya tenemos buenas vistas de los picos de alrededor.
Llegamos enseguida a otro pueblito. Todavía quedan horas de luz y le propongo a Célia ir con la calma al siguiente, que según el mapa, es donde acaba la subida. Al día siguiente, apra empezar, habrá una bajada cruel y luego otra subida. Ese pueblo es Chomrong. Al llegar, preguntamos el precio a un alojamiento y como no nos convence, seguimos al siguiente. En este nos dicen que podemos dormir por 250 rupias (menos de 2€) cada uno en habitación con cama doble.
Manjar!! Más barato que en la ciudad. No es tarde y hemos hecho casi 25-30km. De lujo!! El sitio está de puta madre y tras una duchita de agua fría como el hielo, me bebo dos cubos de agua con la pajita filtradora succionando tanto rato que al final me dolía la boca de tanto chupar (bromas aparte).
Luego en la sala principal que conecta con la cocina, vemos las opciones de comida y esto ya sí que es un poco caro (caro para ser Nepal, vamos). Hablo con el encargado-guía-dueño-camarero y me dice que el Dal Bath, un platillo con arroz en el centro del plato y verduras y salsas a su alrededor, es rellenable. Por lo visto es el plato más tradicional de Nepal y la comida base de los porteadores y guías.
Como como un animal y relleno arroz y sopa de verduras 3 o 4 veces por lo menos. El tío flipaba no sé si por verme comer tanto o por pensar si le iba a salir rentable la jugada. Seguro que sí. El hombre ya me vio la cara de tirado y montañero a la primera de cambio. Como me dijo más tarde y en realidad a muchos nepalíes les supone un orgullo eso, que la gente de monte vaya al monte. Agradezco su hospitalidad y buen trato y le doy una propinilla por ello y por haberme ahorrado 3 o 4 platos de comida individuales.
Por la noche empieza a hacer fresco (estamos a 2300m, más o menos) .Hay un grupo de gente en la plazoleta que forman las diferentes estancias del lodge así que salgo a ver un poco y escuchar música tradicional nepalí. La verdad que mola ver estas expresiones culturales y más en plena montaña. Esto en España es imposible, creo. Nos vamos a dormir y mañana ya veremos. Serían entre las 21:00 y las 22:00 pero ahí ya está todo el pescado vendido y yo pongo la alarma a las 5:00am, jeje
DÍA 2: YA ESTAMOS MÁS ALTOS QUE, PRÁCTICAMENTE, EN TODA LA PENÍNSULA
Nos levantamos a las 5:00am y con el primer rayo de luz (5:30am o así) echamos a andar con el objetivo de llegar (hoy pronto) a un lugar antes del Campo Base del Machapuchare o “MBC” (a 3700m). Debe ser caro por lo que nos dicen y Célia está un poco fatigada. Vemos helicópteros remontar el valle continuamente. ¿Serán de rescate o de aprovisionamiento?

La primera parada del día es un pueblo llamado Sinuwa, que está dividido en 2: bajo y alto según desde donde lo mires, jeje. Pasamos y ya Célia demuestra signos de cansancio así que creo que será un día corto para mañana hacer una tirada buena y llegar al ABC saltándonos el otro campo base. Llegamos en poco rato tras una bajada de 300 o 400m de desnivel y una subida a la misma altura de Chomrong.
Resulta deprimente llevar un par de horas de actividad y estar a la misma altitud, pero bueno, peor sería jabalinear por la jungla, jajaja. Por el camino, vamos adelantando a prácticamente todo el mundo, excepto a algún porteador bien cargado que sube a todas hostia.
NOTA TÉCNICO-CULTURAL: normalmente los turistas europeos, chinos o de lejos, vamos, van con guía contratado o no a través de una agencia. Los turistas nepalís ya sí que suelen ir en grupos de amigos o incluso alguno en solitario con mochilones grandes de travesía como el mío. A parte de estas personas, por el camino continuamente se ven “porters” o porteadores, que son los que habitualmente llamamos sherpas y no lo son. Sherpa es el local de la montaña, sea o no montañero, porter o guía. Los porteadores son los que suben provisiones, material para expediciones o las cosas de los turistas de los grupos multitudinarios (esto último lo más frecuente).
Esta parte del sendero no tiene mucho misterio. Vas caminando por bosque-jungla aunque de vez en cuando la recompensa es una preciosa vista del Machapuchare y su cima en forma de cola de pez. Es increíble y no sé por qué, pero a mi me atrapa el contemplarlo.
Con sus casi 7000m de altura, sigue virgen o solamente cuenta con un ascenso ilegal, por lo visto. Se dice que no se puede escalar porque es la montaña en la que habita Shiva, dios destructor y regenerador de la triada de los principales hindúes. Otros dicen que un montañero, allá por los años 50, pidió al gobierno nepalí cerrarlo y mantenerlo virgen. Who knows...
Pasamos por un pueblo llamado Bamboo y nos encontramos con un grupo de españoles. Echamos unos minutos de charla con ellos compartiendo alguna anécdota y algo de información, ya que ellos van con guía. Uno lleva buen ritmo y el resto un poco menos, pero se les ve motivados. Creo que eran de Madrid y alguno de Albacete.
A mediodía llegamos a Deurali a unos 3300m tras una buena rampa de subida. Cëlia está bastante cansada así que me dedico a preguntar por la logística de hacer noche en el MBC o en el ABC y me dicen que es complicado encontrar alojamiento y, en caso de hacerlo, caro de cuyons (luego me enteraría de que no tanto). De todas maneras Célia sin saco lo pasaría mal.
Descartada la idea de continuar, dedicamos unos minutos a buscar un lodge barato y comunicado. Nos decantamos por uno en medio del poblado que salía a algo menos de 500 rupias por cabeza (3€) . Además, por poco más de 1€ te podías conectar al WIFI para buscar información, mirar la meteo y entretenimiento de tarde. Aunque lo que mola de estos sitios en la montaña es juntarte en el dinning hall o salón a charlar con los guías, con los dueños y con cualquiera que quiera agarrar el capazo.
Entramos en la habitación y ya me sorprendo al ver metida en la cama a una mujer que tenía mucho frío (era la hora de comer). Visto lo visto, preparo el saco y le cedo la manta que me corresponde a mi compañero, que igual con sólo la suya no le llega. A mi me tocará sudar dentro del saco, jajaja

Comemos otro Dal Bath rellenable y echamos la tarde dando una vuelta, mirando info y pajareando. Yo agarro un poco el capazo con un guía nepalí que sabía algunas palabras en castellano y echamos unas risas a costa de si era mejor mi nepalí o mi inglés. Nos vamos a dormir pronto, que nos levantaremos a las 4:00 con frontal (frontal yo y luz del móvil Célia).
Refresca bastante por la tarde y más cuando entra ya la noche sobre las 18:30pm. Normal, estamos ya a casi la altura del Aneto casi sin darnos cuenta y con bastantes lujos para ser estas cotas. La verdad que es una sensación extraña, jajaja
DÍA 3: CAMPO BASE DEL ANNAPURNA Y ACTIVACIÓN DEL MODO SHERPA
Nos levantamos a las 4:00 ya con bastante fresco en Deurali. Picamos algo rápido y dejamos escondido algo de material (yo bastante: saco, esterilla, abrigo, casco…) para ir con lo mínimo y economizar, que se prevé un día largo.
RECTA FINAL DEL ASCENSO
Como el resto, es fácil de seguir pero hay que andar fino sólo con la luz del frontal. Hace bastante frío y sobre todo en las manos. En el último momento dejé los guantes gordos en el hostel. Fail. El frío bueno, sólo me preocupa la altitud. Hace 15 años me dio mal de altura en México pero a 4800m así que tampoco estoy cagado pero sí expectante.
Avanzamos por el curso del riachuelo el cual se entrecruza con el propio sendero así que vas pisando sobre escarcha, hielo, mojado o a veces directamente el propio riachuelo. Llegado un momento a la altura de una rampa importante, vemos un chorro de agua en formato aspersor vertical que viene de un trozo de tubería/manguera roto. Supongo que los cambios de temperatura lo han hecho estallar.
Miro un poco alrededor las diferentes formas de pasar o de apartarlo pero no lo veo claro. Marco bien los pies y me decido a subir aún a costa de mojarme un poco. Hay que pasar rápido. Paso y me calo un poco y ya desde arriba con la ayuda de una piedra, le corto el grifo a Célia para que pase mejor. Ni tan mal, aunque el guante se me ha empapado.
En una hora y media nos plantamos en el Campo Base del Machapuchare. Se llama Campo Base por llamarlo, pero es un pueblo de cosas bien apañado. Paramos a coger agua y seguimos a muy buen ritmo. Prácticamente nadie en la ruta hasta aquí y ahora sí empezamos a ver gente prepararse para salir. Poca gente hace tiradas medio largas.
El cómodo camino torna hacia la izquierda drásticamente así que eso quiere decir que ya andamos cerca. Es un trozo de falso llano que pica hacia arriba para ir ganando desnivel pero muy progresivo así que no hay riesgo de sudar ya que, aunque frío, el sol comienza a dar en algunos puntos del camino. Aquí empezamos a ver mucha gente ya de bajada. ¿Serán turistas o alpinistas?
CAMPO BASE DEL ANNAPURNA (4130m)
Tras unos cuantos minutos, serán como las 7:30 y a lo lejos por fin divisamos el tan ansiado ABC. Paramos a echar un trago de aguar y aprovecho para quitarme ropa que ya en movimiento tengo calor. Me quedo con la térmica, pantalón largo y guantes, que me voy quitando para poner las manos al sol, porque las tengo heladas.

Finalmente, llegamos al cartel indicativo del ABC. Satisfechos y contentos. ¡Primer Campo Base!. El cartel es para las fotos, que el jaleo se intuye arriba. Hay muchos grupos de gente que han hecho noche allí. Turistas poco equipados. Subimos arriba del todo y para mi sorpresa, no hay tiendas de campaña. Hay lodges y restaurantes, jajaja.
Avanzamos entre este pseudo-poblado lleno de banderitas tibetanas y piedras con escritos conmemorativos y nos asomamos al borde de un cortado a ver si vemos algo. Me encuentro a una pareja de chilenos que iba con su guía y hablamos un rato. Me cuentan que hay pocos alpinistas (algunos en campos base avanzados) y que prácticamente el 90% de las peronas son senderistas/turistas.
Llegan helicópteros cada 5 minutos de los que se baja gente a dar una vuelta y vuelven a irse. ¡Coño! Para eso eran la mayoría de helicópteros. Resulta que por 200-500€ te puedes dar un paseo en helicóptero desde Pokhara y ver el ABC y los montes de alrededor sin sudar ni una gota. A mi que se masifique el monte, como he comentado tantas veces, pues es lo que hay. Pero esto ya me parece excesivo y lo que considero la lacra de la sociedad. Falta esfuerzo y sobra comodidad.
Volvemos a bajar a donde el cartel a hacernos la típica foto y como no quiero esperar, me la hago con un grupo de taiwaneses e indios. Me da bastante igual. Es más, me hace bastante gracia, jajaja y de hecho, me hago una foto con un grupo de chinos que me lo piden.
COMIENZO DE LA BAJADA
La bajada, una hora después de llegar la empezamos a muy buen ritmo, ya que hace sol pero hace frío. Para mi, lo ideal. Deshacemos el camino ¡sin novedad mi sargento! y rápidamente alcanzamos el MBC y sobre las 12:00-13:00 estamos en Deurali de nuevo tomando un té y recogiendo el material que habíamos dejado.
Célia me dice que le empiezan a molestar un poco las rodillas. Mala pinta tiene eso. Yo ya con el cuchillo entre los dientes, me apetece tirar duro así que a ver lo que podemos hacer. Avanzamos y en los tramos de bajada ya comenzamos a ir muy lentos y nos comienza a adelantar mucha gente random.
No llevamos mal ritmo pero va empeorando progresivamente. Al rato, cojo la mochila de Célia porque voy fresco y me hace ilusión portear (semanas antes había hecho lo mismo con Sofía en la Brecha de Rolando satisfactoriamente).
Con dos mochilas a cuestas, parece que vamos más rápidos pero tenemos que seguir parando de vez en cuando. Algunos guías o sherpas me empiezan a saludar en señal de respeto. Esto me hizo bastante ilusión puesto que yo voy saludando a todo el mundo por la montaña y si no das tú el primer paso, casi nadie te saluda. Saludo = “namaste” o “good morning“, que tampoco hay que recitar un mantra, jajaja.
Al rato ya pasando varios poblados, y con el objetivo que me había puesto de llegar a Chomrong al mismo lodge del primer día (el del Dal Bath) lejano, se reúne el comité. Decidimos que, desde Bamboo, lo siguiente que veamos y tuviesen hueco, lo cogeríamos. Empieza a anochecer y de momento no hemos tenido problema en no reservar alojamiento, pero tampoco conviene tentar a la suerte.
SUPERVIVENCIA A EVITAR EL VIVAC
Así, en el siguiente poblado nos informan de que ya no hay camas y tampoco les hace mucha gracias que duermas en el suelo así que continuamos. Yo ya saco el frontal. En el siguiente más de lo mismo. Empiezo a ver a Célia cansada y ni siquiera le da para preguntar. Tomo más las riendas del asunto y me dedico a buscar (quedamos en que hablaba ella estas cosas que habla inglés cien veces mejor que yo).
Al siguiente pueblo lo mismo y decidimos ir hasta Sinuwa, que al pasar el segundo día lo vimos grande y con alternativas. Ya es de noche y con frontal en marcha, a duras penas llegamos adelantando a otro mozo que también iba con las piernas rectas, jeje. Pobrete. Yo podría vivaquear con muchísima humedad, pero Célia lo tiene complicado.
En el primer alojamiento a llegar a Sinuwa, nada, pero al segundo, nos dice un hombre que tiene una habitación llena de trastos y que nos la puede preparar. ¡Grande! ¡Salvador! Le ayudo a sacar cosas (paquetes de 20kg de arroz básicamente) y nos adecenta 3 camas. Perfecto porque unos minutos más tarde llega el otro chaval de las rodillas maltrechas.
El hombre nos dice que vayamos al salón a coger calor y mirar algo de cenar. Célia entra y yo me quedo fuera hablando con el señor. Vemos mucha gente bajar y muchas luces de frontales (bueno, móviles, jajaja) y le comento que puedo dormir en el suelo, que tengo material. Me lo agradece y me pregunta que quién soy y las típicas cosas.
Él me dice que es un sherpa (que nació en las montañas allí). También era guía, aunque ahora sólo se dedicaba al alojamiento y la familia. Intercambiamos muestras de respeto y me da la mano con fuerza. Me prometo que nunca jamás me iba a lavar esa mano pero es imposible porque entre comer con la mano muchos platos y limpiarte el culo con la mano y agua, creo que esa promesa no llegó ni a por la noche.
Cenamos un muy rico Dal Bath y charlamos con un grup de guías nepaliés que estaban en la parte del comedor reservada a guías y porteadores. Es un grupo muy majo y hacen por hablar despacio para que yo me enterase bien del asunto. Estos momentos, sin duda, son los que más me gustan de la ruta (de esta y las venideras).
Nos despedimos de ellos y tras jugar con un perro pequeño que había por ahí, nos vamos a dormir con la sensación de haber salvado una noche complicada. Al final ha sido un día largo y duro desde las 4:00am hasta casi las 22:00pm. Merecido descanso y mañana será otro día.
DÍA 4: RUTONEO WENO 2: METO CUCHILLO, ¡SACO TRIPA!
Empezamos el día temprano en Sinuwa (como es mi costumbre para que cunda y evitar el calor), y emprendemos la marcha a la medio-fresca. Célia me dice que se le ha pasado pero sé perfectamente, por que lo he sufrido y lo veo constantemente, que es cuestión de tiempo que el “knee pain” vuelva a hacer acto de presencia en la escena. Además de que queda una buena bajada por escalones, algunos de hasta 50cm. Tras las primeras bajadas, un perro blanco nos empieza a seguir y hacer compañía.
INICIO DEL FIN
Evidentemente, al poco de echar a andar Célia ya va despacio tratando de no flexionar mucho las rodillas y me dice que siga mi camino a mi ritmo y que ya cogerá un jeep para bajar cuando llegue a Jhinu. La verdad que no me hace gracia dejar a nadie sólo/a hasta que esté en su destino así que le digo que vamos juntos y que luego en Jhinu decidimos qué hacer.

Así vamos avanzando (cada vez con algún perro más que juegan, se pelean y se chingan) y bajando con la calma para no empeorar la situación. Al cabo de unas horas llegamos a Jhinu (donde están los jeeps, tras pasar el largo puente colgante). Nos sentamos a tomar un poco de aire y Célia me dice que pilla el jeep de bajada hasta Naya Pul, que no puede andar más. La verdad es que se lo ha currado porque esa molestia es bien cabrona y limitante.
Yo estoy fresco como una lechuga pero son las 11:00 y empieza a hacer calorcito ya y como sea como el primer día, va a ser buena paliza así que manjar. A mi y a mi alter ego nos gustan las roscas. Lo bueno que es de bajada. No dudo mucho y tras echar un trago de agua y tomar aire, le digo a Célia que nos vemos en Naya Pul en el mismo bar del primer día y que me de media hora de margen a ver si les gano (no sé cuento tarda el jeep pero supongo que para 20km, algo más de una hora, jeje).
NUDO DEL FIN
Pienso en darle la mochila o algo de peso pero el espírito sherpa-porteador me lleva invadiendo días y tiro con todo. Empiezo a buen ritmo las primeras cuestas y para mi sorpresa, Lasy viene conmigo así que eso me motiva. Empiezo a pensar si, que te siga un perro blanco durante toda tu ruta, es algo místico (unos días más tarde le pregunté a un señor sabio y me dijo que no, que lo suelen hacer bastante aunque igual no tantos kilometros, jajaja).

Ya empieza a apretar bastante el sol así que me pongo el palestino. Sigo a muerte con Lasy por delante o por detrás, según va oliesqueando cosas a nuestro paso. Voy por los lados del camino buscando las pocas sombras que dan los árboles. El sol está justo encima haciendo justicia y honor a su nombre y capacidades. A la hora y media o así me adelanta el jeep en el que va Célia (que luego me dijo que los de dentro pensaban que estaba loco) y eso me da todavía más fuerza para continuar duro. A ver qué déficit tengo respecto al jeep, jaja
Sigo bajando bajo el sol y sólo paro a echar algún trago de agua, acariciar a Lasy y preguntar el camino en algún desvío. A las dos horas y media, en una pequeña cascada en la que tengo que quitarme las zapatillas para poder cruzar. Paso andando porque se había reventado el muro y las piedras para pasar saltando se habían ido a la verga, hago una paradita para comer crema de cacahuete a palo seco.
Me quedan un par de cucharadas pero aún así, le ofrezco un poco a Lasy por si me seguía para ganar comida. Para mi sorpresa otra vez, no quiere comer y sólo quiere ser acariciado. Lasy, además de ser homosexual, ¡¡es un sentimental!! Todavía lo quiero más y la despedida, si llega conmigo al bus, intuyo será difícil, ya lo veo venir.
El calor es asfixiante, pero si quiero ser un verdadero sherpa tengo que pasar la prueba: 30km (o alguno más) a pleno sol con un desnivel de bajada infernal y tras la paliza del día anterior.
A las 3 horas, bastante cerca de la meta, Lasy se empieza a pelear con una jauría de 6-8 perros (como de costumbre), pero esta vez veo que uno le muerde así que voy con los bastones de trekking a protegerlo y menos mal que los perros retroceden unos metros porque no eran muy amigables.
En una hora más, por fin veo el cartel de Naya Pul al fondo. Creo que Lasy quería bajar a Naya Pul y él fue mi compañía y motivación y yo fui su guía y protector (guía porque marcaba el ritmo, que seguro que se conocía el camino de sobra). Para no variar, pregunto a un señor qué camino coger y me orienta.
DESENLACE DEL FIN
Sigo sus indicaciones y, al llegar a la carretera principal, veo que no está el bar. Un mozo me dice que tire para arriba y le pregunto si ha visto a una chica francesa. Nadie habla inglés y subo la carretera hasta que me da por mirar la foto de Naya Pul que hice el primer día. Veo entonces que la perspectiva es de más abajo. Bajo y, después de encontrar y recoger un cover para la mochila, veo el bar y ya nos juntamos todos. Lasy y yo exhaustos; Célia con su rodilla maltrecha.
Objetivo conseguido. Otro punto para el carnet de sherpa y otro punto para mi mismo por intentar reventarme y averiguar dónde está mi límite actual. La verdad que una magnífica aventurilla para abrir boca, baratilla y con unas vistas increíbles. Es imposible no enamorarse del Machapuchare y es normal entender por qué es una montaña sagrada que ¿no? ha subido nadie.
La despedida con Lasy fue triste pero a la vez divertida porque no me hacía ni puto caso así que en cuanto llegó el bus, lo cogimos y volvimos rumbo a Pokhara. ¡¡Nos veremos en otra vida, compañero!!


























