Leí alguna vez en un blog amigo que, cuando los planes salen a la perfección (o casi), quedan con menos chicha para contar. Eso es lo que nos pasó en la Rabadá-Navarro al Firé con motivo de la celebración del 12º esmochaniversario de mi accidente en Riglos. Eso no quita que se te quede un magnífico sabor de boca por la actividad realizada más si cabe cuando se trata de una de las clásicas por excelencia de la mítica cordada aragonesa y todavía más si cabe, valga la redundancia, cuando puedes disfrutarla con 2 amigos de verdad.

La previsión de lluvias estaba siendo un rompecabezas la semana previa al día 1 de Mayo de 2026. Hasta un par de días antes, no teníamos certeza alguna de que pudiésemos acudir a la cita anual Riglera, aunque barajábamos otras opciones alternativas. Lo bueno de haberse esmochado el 1 de Mayo es que era festivo y los compinches suelen tenerlo como tal en los aniversarios sucesivos.
Para este año, contaba con dos asiduos a aventuras de inciertos finales, si su contexto y condición se lo permite, pero siempre dispuestos a dar un plus cuando se acerca la fecha señalada, o lo que es lo mismo, miembros tradicionales de los aniversarios esmochados : el Bou, haciendo malabares en su vida familiar (que este año sumó un nuevo integrante a su equipo), y el Zorrillo, que justamente el día anterior dejó su trabajo excedenciado y empieza un periodo de nuevas aventuras sin el yugo del capital.
Si todo nos lo permitía, el objetivo (por poner alguno) era la Rabadá-Navarro al Firé, vía que llevábamos guardando algunas temporadas para ir cubriendo otras de las paredes principales de Riglos (la última vez que nos juntamos los 3 pudimos hacer la Zulú Demente sin vivacs pero con pedala). Además, el halo místico de perdedera y compleja hace de esta vía una actividad para ir bien acompañado y con algo de estudio previo.
Escogemos para la noche de antes como punto de encuentro Huesca, puesto que el Bou viene directo desde el Bruc, y desde ahí podemos decidir qué hacer en función de la última actualización de la meteo que veamos.
Una vez en Huesca sobre las 21:00, echamos un ojo y decidimos avanzar hasta Riglos con la furgo y hacer noche allí mismo para madrugar, ya que la previsión nos ponía cierta incertidumbre a partir de la hora de comer. Los blogs alparceados nos señalan de 6 a 9 horas de actividad en pared dependiendo de la cantidad de embarques y la velocidad de la cordada.

Madrugamos con intención de ver qué se cuece con la primera luz del amanecer y comprobamos que la previsión ha cambiado y dan agua por la mañana en formato tormentilla primaveral. Hay nubes pero no llueve. Desayunamos avena con galleras príncipe de marca blanca del Carrefour para no faltar a nuestra cita con las flatulencias durante la jornada. Con la calma, decidimos probar suerte y como plan B, contamos con la Fiesta de los Bíceps, que ninguno de mis compis había hecho así que al lio.
Acabamos de preparar todo (13 cintas, un par de vagas, un juego de friends hasta el 1 y algún cordino de abandono o sustitución), múltiples visitas al WC y allá que vamos. Aproximación regalá, lo cual también hace de Riglos un lugar especial, y en nada estamos a pie de pared divisando otra cordada que irá delante nuestro. Como nosotros somos 3 y ellos 2 y parece que controlan, decidimos esperar y mire usted, así tenemos más cabezas pensando en la ruta, jeje
Me pido empezar porque me gusta y así entro en canción escalando. Además, debido a la cojera, suelo acabar más magullado de pies y brazos aunque también tengo la capacidad de tirar al final haya 4, 10 o 22 largos así que es buena jugada. El primer largo coincide con uno de los duros (una panza rabiosa) así que mejor que mejor. Veo un poco la jugada de la cordada anterior y, cuando salen a escalar desde la primera R, ataco el largo sin complicaciones hasta llegar al paso (bien protegido). Palmeteo un poco y nada. Paro un segundo para evitar el fallo metabólico prematuro y hasta la reunión. El paso no es difícil como otras panzas rigleras pero te pilla frío.
Tal como llego a la reunión, comienza a llover. No mucho, pero suficiente para mojar la pared y a las personas. Decidimos recuperar el largo todos y conforme suben, para. La otra cordada avanza sin problemas y con algún amaguillo de sol, decidimos continuar así que salgo a por los siguientes largos, los cuales hago sin complicación sobre estéticas travesías y un crux final en el tercer largo un poco rotiño y con ambiente, jeje.

La idea era hacer cada uno un tercio de la pared y de las hostilidades y entonces organizo todo para cambiar las cuerdas. Al llegar los compis, dudas, pero finalmente tira el Zorrillo que se va calentando por momentos y comienza a navegar raudo y veloz con alguna protección adicional (pusimos en total unas 4-5 piezas en toda la vía). Reseñable de los largos del Zorrillo: estar al loro de la ruta y mirarse bien el croquis y material (íbamos con el topo del Luichy y la descripción de DestinoClimbing, de 2025).
Un par de traves un poco expo y poco más. Zorrillo resuelve todo rápido aparte de por su alto nivel, porque debía de estar cagándose desde hace 4 o 5 largos (de hecho reabsorbió sus heces fecales y aguantó hasta la furgoneta). Siguiendo la tónica desde la primera R, tal como gritamos reunión, los otros ya están listos para salir y con todo el material recogido.
Creo que de las escaladas más rápidas y eficientes que he realizado hasta la fecha. El itinerario y la previsión de la meteo así nos lo sugería. Concentración, buen hacer y al loro para indicar a los compañeros y estar atentos de la gestión de reunión, cuerdas y material, independientemente del rol que te tocase. ¡¡Un gustazo!!

Reunión 7 u 8 (no recuerdo) y sale Álex por un largo en forma de C invertida y, posteriormente, por otro largo con una panza cabroncilla que resuelve rápido y eso que aún íbamos pillando a la cordada de delante (que supongo que algún problemilla más de navegación tendría). Para rematar, el Bou se tira los últimos largos, de placa mantenida (totally su estilo) que disfruta como un perrillo y ejecuta cual coreografía. Reseñable: pasa sin pestañear ni dudar, pocas veces lo he visto así de enfocado.
El Zorrillo y yo ya vamos más relajados escalando (a parte de porque a mi ya me dolían los pies a muerte porque tenía los gatos de tapia recauchutando y llevé los de tapia deportiva, jaja) y enlentecemos un poquillo, pero todo rápido igualmente. Divagamos sobre los estragos del fentanilo en cordadas amigas y sobre cuanto podría dinamizar una caída masiva en una reunión incómoda.
En un plis, hacemos cima y nos felicitamos por una actividad completa, exigente y muy bien resuelta. Nos habrá costado algo más de 6 horas (curioso que la mitad de largos 2 semanas antes en Monrebei me costasen casi el doble, jaja). Es lo que tiene ir apremiados, en buena compañía y que acompañase el clima.
La estrategia de reparto de largos nos salió perfecta así que sin desmerecer el día ni la actividad, nos quedará el haber repetido a un alto nivel una linea futurista y visionario de los grandes Rabadá y Navarro. Con el equipamiento y los medios de la época otro gallo cantaría. Eso lo tenemos más que claro y la del Urriellu ya nos lo hizo ver (aún también restaurada).
Hacemos los rapeles 3 rapeles de rigor (con una sola cuerda de 60) y en media horita más estamos en la furgo prestos a salir hacia Huesca para que Álex pudiese estar pronto en casa con su family. Hacemos material (excepto la chaquetilla del Zorrillo que se dejaría en los rapeles), picamos y bebemos algo y partimos rumbo al Este a por nuevas aventuras que nos esperarán en un futuro. Aún nos quedan 5 tobillos por jugarnos así que seguiremos apostando fuerte al barro riglero 🙂
Coordinador de Climbinglaboratori. CCAFD. Investigador en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: Rendimiento y Prevención de Lesiones en Escalada Deportiva. Director Técnico y Deportivo del Club de Escalada y Montaña Los Mallos.
